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Damsel: una subversión desigual pero con fuerza

Molly Se-kyung
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La cámara se acerca lentamente al rostro de Millie Bobby Brown, sus ojos verdes brillando con una mezcla de terror y determinación mientras mira fijamente a un dragón que escupe llamas a pocos metros de distancia. Es el momento culminante de Damsel (2024), dirigido por Juan Carlos Fresnadillo: una joven prometida en matrimonio, entregada como sacrificio ritual, se niega a aceptar su destino. Este giro audaz sobre los cuentos de hadas tradicionales es el núcleo del filme, pero también su mayor desafío.

Fresnadillo, conocido por su trabajo en 28 Weeks Later, demuestra una vez más su habilidad para crear atmósferas opresivas y tensiones viscerales. La película no solo subvierte el tropo de la «damsel in distress», sino que también explora temas de agencia femenina, sacrificio y poder. Sin embargo, esta ambición narrativa a veces choca con una ejecución desigual.

Millie Bobby Brown, ya conocida por su papel en Stranger Things, entrega aquí una actuación madura y multifacética. Elodie, el personaje que interpreta, evoluciona de una joven ingenua y obediente a una guerrera feroz. La escena en la que se niega a ser sacrificada —desafiando tanto al dragón como a las estructuras de poder que la rodean— es un momento de pura catarsis. Brown logra transmitir esta transformación con sutileza, usando gestos y miradas más que palabras. Su interpretación es el corazón emocional de Damsel, un faro de autenticidad en medio de un mundo fantástico a veces predecible.

El reparto de apoyo es una mezcla de talentos consolidados y rostros emergentes. Nick Robinson, como el príncipe Henry, tiene química con Brown, pero su personaje resulta algo unidimensional: es el típico príncipe encantador, aunque con un giro inesperado que le da cierta profundidad. Robin Wright y Angela Bassett aportan peso a sus respectivos roles como la reina Isabelle y Lady Bayford, pero sus personajes podrían haber sido desarrollados con más matices. Brooke Carter, en el papel de Floria, ofrece un contraste interesante con Elodie, representando otra faceta del sacrificio femenino.

Uno de los aspectos más fuertes de Damsel es su diseño visual. Los escenarios medievales oscuros y sombríos evocan un mundo fantástico que se siente vivo y peligroso. La cinematografía de Fresnadillo utiliza sombras profundas y colores apagados para crear una atmósfera opresiva, reflejando el peso del destino que recae sobre Elodie. El vestuario también juega un papel crucial: el vestido blanco de Elodie, manchado de sangre y ceniza, simboliza su transformación de víctima a sobreviviente. Sin embargo, la fotografía a veces cae en una paleta de colores monótona, lo que puede hacer que algunas escenas se sientan visualmente repetitivas.

La banda sonora acompaña bien las secuencias de acción, pero carece de temas memorables que refuercen las emociones clave. La música es funcional, pero no memorable, un aspecto en el que películas como The Northman o The Green Knight sobresalen. Estas dos obras, por ejemplo, utilizan la música para crear una inmersión emocional más profunda, algo que Damsel podría haber aprovechado mejor.

El guion, escrito por Dan Mazeau, tiene momentos brillantes, especialmente cuando explora la relación entre Elodie y el dragón. Esta criatura, lejos de ser un simple monstruo, se convierte en un símbolo del poder femenino reprimido. Sin embargo, la trama sufre por una narrativa predecible: los giros son esperables, y los diálogos a veces caen en clichés. La película intenta abarcar demasiado —sacrificio, agencia femenina, rebelión— pero no siempre logra equilibrar estos temas con coherencia.

La dirección de Fresnadillo es competente, pero no siempre cohese. Hay escenas de acción bien coreografiadas, especialmente el clímax con el dragón, donde la cámara captura tanto el terror como la adrenalina del momento. Sin embargo, algunas decisiones estructurales —como los saltos temporales— confunden más de lo que añaden profundidad. La película también podría haber beneficiado de un ritmo más ajustado: algunos momentos se sienten redundantes o innecesarios.

Damsel está dirigida a un público que busca cuentos de hadas modernos con giros oscuros y protagonistas femeninas fuertes. Fresnadillo intenta crear una obra que desafíe los tropos tradicionales, pero la ejecución no siempre está a la altura de sus ambiciones. Comparada con otras reinterpretaciones modernas del género, como The Witch o Crimson Peak, Damsel carece de la profundidad temática y la coherencia narrativa que hacen de esas películas experiencias inmersivas.

En última instancia, Damsel es un filme con corazón y ambición, pero que tropieza en su ejecución. Aunque Millie Bobby Brown entrega una actuación memorable y el diseño visual es impresionante, la película no logra equilibrar sus múltiples temas y narrativa predecible.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Brooke Carter — Floria

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