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David Lowery mete a Anne Hathaway y Michaela Coel en el ritual del regreso de Mother Mary

Lowery trata la maquinaria del regreso pop como una casa encantada que se niega a llamarse así; Anne Hathaway y Michaela Coel se sientan en el centro, intentando volver a hablar el idioma que un día compartieron.
Veronica Loop

Una diva del pop se inclina sobre una mesa de costura en un taller silencioso como un granero y le pregunta a la única persona con la que dejó de hablar hace tiempo si todavía sabe actuar. La nueva película de David Lowery se abre con esa pregunta y se niega a permitir que se resuelva en relato de regreso. El eslogan del mercado ruso resume la columna vertebral en una frase: esto no es una historia de amor, y tampoco es una historia de fantasmas. Ambas afirmaciones son del tipo que uno solo tiene que pronunciar si sospecha que el público está a punto de suponer lo contrario, y Mother Mary está construida para que el público haga exactamente eso, y luego ver cómo la película retira el supuesto.

La estrella es Mother Mary. La amiga distanciada y antigua diseñadora de vestuario es Sam Anselm. Fueron el motor creativo de una persona pública a escala de estadio, y hace tiempo que no se hablan; el guion trata esa distancia como un dato, no como un planteamiento. El reencuentro ocurre en la víspera de una actuación de regreso en la que todos los que las rodean tienen más invertido que ellas, y Lowery rueda la semana de ensayos como una casa encantada en la que las apariciones son decisiones antiguas, retales de tela y frases sin terminar. No hay aparato de género de horror. Solo está la forma en que dos personas que antes compartían un vocabulario intentan usarlo de nuevo.

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Anne Hathaway lleva tiempo trabajando hacia este registro, y Lowery le da permiso para ocuparlo sin anclar la película ni en el glamour ni en el colapso. Mother Mary se filma primero como una profesional en plena faena, la dicción precisa, la postura corporal coreografiada, el derrumbe técnico antes que confesional, que es la elección más difícil y la acertada para la premisa de la película. Michaela Coel no es aquí una secundaria; es el contrapeso estructural, y Coel interpreta a Sam Anselm como alguien que ha pasado su tiempo lejos del personaje aprendiendo lo que ese personaje cuesta de mantener. Hilda, encarnada por Hunter Schafer, la Imogen de FKA twigs y la Jade de Sian Clifford completan la órbita alrededor de la máquina del regreso sin que ninguna de ellas tenga que sostener la película que rodean.

Lowery ha pasado la segunda mitad de su filmografía probando hasta qué punto una historia puede moverse despacio antes de que el género deje de aplicar. Su registro de duelo en cámara, su registro artúrico y su registro de estudio de Disney no son directores distintos; son el mismo director observando dónde se rompe una premisa metafísica cuando uno se compromete con ella durante más de noventa minutos. Mother Mary se acopla a ese patrón de una manera concreta: la diva del pop es el dispositivo que le permite escribir una pieza de cámara sobre la industria musical sin escribir una pieza de cámara sobre la industria musical. La película se apoya en la intimidad del diseño de producción, en primeros planos sostenidos de manos en una mesa de trabajo y en una banda sonora que sabe cuándo no sonar, que es el método de trabajo con el que este director ya llega de fábrica.

El abanico de géneros que registra TMDB, drama, fantasía, música, thriller, es inusualmente honesto sobre lo que está haciendo la película. La casilla de fantasía no es una criatura; es la propia persona pública, encuadrada por la película como una aparición construida que las dos mujeres montaron juntas y luego vieron alejarse. La casilla de thriller es interior, la pregunta es si la semana de ensayos termina en escenario y no en hospital, y la casilla de música se trata como una condición de trabajo, no como una oportunidad de banda sonora. Cuando llegan los compases del thriller se parecen más a los asuntos pendientes de una amistad que a una escalada de género.

Mother Mary no resuelve las preguntas que un drama de regreso pop normalmente debería resolver. La película no se interesa por si el show sale bien, por si el disco es bueno, ni por si el público vuelve; localiza su tensión enteramente dentro del reencuentro en la sala de ensayos, lo que significa que quien venga buscando el andamiaje de industria musical encontrará ese andamiaje deliberadamente desnutrido. El dúo principal también carga con casi todo el peso; la órbita de secundarios funciona más como textura que como arco paralelo, y quien quiera que Hunter Schafer o FKA twigs tengan un peso a la altura de su reparto encontrará la duración asignada a otra cosa. La negación del eslogan, ‘esto no es una historia de amor ni de fantasmas’, es, en clave de marketing, simultáneamente cierta y desingenua del modo en que suele serlo el marketing de Lowery.

El reparto principal acredita a Anne Hathaway como Mother Mary y a Michaela Coel como Sam Anselm, con Hunter Schafer como Hilda, FKA twigs como Imogen y Sian Clifford como Jade. Lowery dirige a partir de su propio guion. La cinta dura una hora y cincuenta y dos minutos, y la mezcla de géneros, drama, fantasía, música y thriller, es la descripción operativa que el proyecto ha arrastrado desde el lanzamiento del tráiler hasta la primera lectura de la prensa especializada. El ‘Final Trailer’ se ha colocado como el último hito de marketing antes del despliegue al mercado amplio, lo que sugiere que la distribuidora ya ha terminado de preparar la mesa y ahora quiere que la película argumente por sí sola.

Mother Mary llega a las salas españolas el 31 de julio de 2026, varios meses después del estreno estadounidense del 17 de abril y del recorrido europeo que ya habrá puesto Alemania y Portugal el 21 de mayo, Italia el 14 de mayo, Reino Unido e Irlanda el 24 de abril y Turquía el 17 de abril. La cinta dura una hora y cincuenta y dos minutos y se está posicionando como un estreno de autor más que como una jugada de género amplio, lo que, según el historial de Lowery, es la cadencia de lanzamiento que encaja con cómo suelen encontrar público sus películas.

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