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Deseo en Netflix: el thriller erótico de Ludwika Paleta donde el peligro no es el amante, es la hija

Jun Satō

Lucero ha construido una vida que se ve bien en las fotos. La casa es grande y silenciosa, el matrimonio parece resuelto, los hijos se mueven por habitaciones pensadas para ser miradas. Lo primero que observa la película es la pequeña distancia entre cómo se ve esa familia y cómo se siente: una mujer en el centro de una vida que funciona sobre el papel y se ha enfriado por debajo. La piscina del fondo se enciende de noche como una pantalla que nadie mira todavía.

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Deseo es un thriller erótico mexicano y sabe perfectamente en qué clase de habitación entra. Lucero es una abogada de éxito; Matías es el joven maestro de natación que contrata su marido; el romance empieza donde empieza la vigilancia, al borde de una piscina iluminada. Ludwika Paleta interpreta a Lucero como una mujer que ha decidido, de forma deliberada, querer algo, y la película trata esa decisión como el acontecimiento, no como el escándalo que viene después.

Lo que sostiene esas primeras escenas es la contención. El erotismo está compuesto, no explicado: una cuestión de dónde se coloca la cámara y a quién se le permite mirar. Los cuerpos se enmarcan a través de ventanas y sobre la superficie del agua; la casa parece vigilar a sus propios habitantes. Aquí el cuerpo expuesto es el de Matías, iluminado y observado, mientras Lucero es la que mira. La película le entrega a ella la mirada que el género suele reservar a los hombres, y esa sola decisión de puesta en escena reorganiza todo lo demás.

Teresa Simone dirige su primera película y la construye con agua, cristal y reflejos antes que con confesiones. El diálogo es escueto; el sentido está en el encuadre. Un matrimonio se resume en la manera en que dos personas ocupan una cocina; una atracción se establece antes de la primera palabra, en un plano sostenido de un nadador saliendo del agua. Es un cine de diseño, donde la superficie es la sustancia, y el diseño es el argumento: esta familia siempre estuvo en exhibición, ante los vecinos y ante sí misma, mucho antes de que entrara un desconocido.

La autoría es la parte que la promoción apenas nombra. Deseo está dirigida por una mujer y escrita por dos, Giulia Cardamone y Vanessa Miklos, y Paleta ha sido clara sobre la intención: contar el deseo desde la visión femenina y no como una función para la mirada ajena. Eso cambia a quién sirve la cámara. El deseo que organiza el plano es el de Lucero, y los hombres, incluido aquel por el que lo arriesga todo, están dispuestos a su alrededor. La película se inscribe así en una corriente reconocible —del Oscuro Deseo mexicano a Babygirl— pero cambia el veredicto: aquí el apetito femenino no es la transgresión que el relato existe para castigar.

Entonces llega la amenaza, y no viene del marido. Viene a través de la hija. Viviana, interpretada por Pilar Pascual, entra en la misma órbita que Matías, y el romance deja de ser un riesgo privado para convertirse en un triángulo dentro de una misma familia. Ese es el giro que separa a Deseo de la película que promete su tráiler. El peligro no es el amante ni que las descubran; es la proximidad —un entrenador contratado dentro de casa, una hija en la misma agua— y el lento reconocimiento de que dos personas que se quieren han empezado a desear a la misma persona.

Desire - Netflix
Desire – Netflix

A partir de ahí la película funciona como un mecanismo de contención más que de tentación. El sistema cerrado que ha levantado —piscina, cristal, la coreografía de un cuerpo observado— convierte la pregunta de si lo hará en cuánto puede absorber esta casa antes de que cedan sus límites. Las habitaciones diseñadas para ser vistas pasan a ser habitaciones que tienen que esconder algo. Y ahí queda lo difícil sin resolver: cuando una madre y una hija han deseado al mismo hombre, ningún final devuelve la familia que existía antes de contratar al entrenador.

Deseo llega a Netflix el 17 de julio de 2026, tras su paso por los cines de México. Dura 97 minutos y está producida por Pablo Cruz para El Estudio. Junto a Ludwika Paleta como Lucero, Óscar Casas interpreta a Matías y José María Yázpik al marido, Fernando, con Leonardo Ortizgris y Matías Coronado en el reparto. Es un thriller adulto y de combustión lenta, mucho más interesado en la familia que resquebraja que en el romance que lo enciende.

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