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Wish Upon: promesas oscuras sin cumplimiento

Martin Cid
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Imagina la escena: Clare Shannon, una adolescente marginada, sostiene un reloj de música chino entre sus manos mientras pronuncia su deseo en voz baja. La cámara se acerca a su rostro, capturando la mezcla de esperanza y desesperación que la define. Es una imagen cargada de promesas oscuras, pero Wish Upon (2017) de John R. Leonetti falla en cumplir cualquiera de ellas.

La premisa es intrigante: un reloj de música maldito que concede deseos a cambio de vidas humanas. El guion de Barbara Marshall juega con el clásico tropo del objeto sobrenatural, pero la ejecución carece de mordiente. La estructura es predecible, casi arquetípica: Clare (Joey King) descubre el artefacto, explora sus poderes y, como era de esperar, las consecuencias son fatales. El guion se apoya en clichés del género—desde el padre descuidado hasta la bully escolar—, sin aportar nada nuevo a un subgénero ya saturado.

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Donde Wish Upon podría haber brillado es en su exploración de los deseos humanos y sus costes morales. Sin embargo, las escenas clave—como la muerte del perro Max o el suicidio de Gina—carecen de peso emocional. El director Leonetti, conocido por su trabajo en The Conjuring, falla aquí al no construir tensión adecuada. Las muertes son abruptas y carentes de impacto, casi como un checklist de tropos de terror adolescente.

El reparto, liderado por Joey King, entrega actuaciones competentes pero poco memorables. King transmite la angustia de Clare, pero su arco narrativo se siente incompleto. Ki Hong Lee, como Ryan, y Shannon Purser, como June, tienen momentos destacables, especialmente en sus escenas de confrontación con Clare. Sin embargo, el guion no les da suficiente profundidad para destacar.

La banda sonora, aunque evocadora—con referencias a Resident Evil y la melodía de When You Wish Upon A Star—no logra compensar las deficiencias del relato. El diseño de producción, especialmente el reloj de música, es visualmente atractivo, pero su importancia narrativa se diluye en un plot lleno de agujeros.

El mayor problema de Wish Upon es su falta de originalidad. En un año donde películas como Get Out y It Comes at Night redefinieron el terror, Wish Upon se siente anacrónica, casi como un remake barato de clásicos como The Monkey’s Paw. La película intenta equilibrar drama adolescente y horror sobrenatural, pero termina siendo un híbrido desequilibrado.

En resumen, Wish Upon es una oportunidad perdida. Tiene elementos interesantes—un objeto maldito, deseos con consecuencias—pero los desperdicia en una narrativa predecible y actuaciones que no dejan huella.

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Ahora, profundicemos más.

La película se dirige claramente a un público adolescente, pero incluso dentro de ese nicho, Wish Upon falla. La trama es demasiado simplista para mantener el interés de los jóvenes espectadores modernos, acostumbrados a narrativas más complejas y personajes con mayor profundidad psicológica. Clare Shannon podría haber sido un personaje fascinante—una adolescente que lucha contra la pérdida y la identidad—, pero el guion no explora suficientemente su trauma o sus motivaciones.

La dirección de Leonetti es otro punto débil. Aunque su trabajo en The Conjuring demostró una habilidad para crear atmósferas tensas, Wish Upon carece de esa tensión constante. Las escenas de horror son escasas y poco efectivas, y las secuencias de suspense no logran mantener el ritmo. La película parece vacilar entre ser un drama adolescente y un thriller de terror, pero no logra destacar en ninguno de los dos géneros.

La cinematografía es competente, pero nada memorable. Las tomas están bien ejecutadas, pero carecen del estilo visual distintivo que podría haber elevado la película por encima de sus contemporáneas. La fotografía es funcional, pero no aporta nada al relato más allá de lo básico.

El guion también presenta problemas estructurales significativos. La progresión de los deseos y las consecuencias es predecible, y las revelaciones sobre el reloj de música se sienten forzadas. El clímax, donde Clare intenta recuperar el control del artefacto, carece de la intensidad emocional necesaria para ser satisfactorio.

La banda sonora es otro aspecto que merece atención. Aunque las referencias a Resident Evil y When You Wish Upon A Star añaden un toque de nostalgia, no logran compensar las deficiencias narrativas. La música parece más un intento de evocar emociones que una parte integral del relato.

El diseño de producción es probablemente el aspecto más fuerte de la película. El reloj de música chino es visualmente impresionante y funciona como un símbolo efectivo de los deseos y sus consecuencias. Sin embargo, incluso este elemento no puede salvar a la película de su narrativa débil.

En comparación con otras películas de terror adolescente, Wish Upon palidece. Películas como It Follows (2014) o The Babadook (2014) logran explorar temas complejos y crear personajes memorables dentro del mismo subgénero. Wish Upon, en cambio, se siente como una copia barata de estos éxitos.

El reparto, aunque competente, no logra elevar el material. Joey King entrega una actuación sólida, pero su personaje carece de la profundidad necesaria para ser realmente conmovedor. Ki Hong Lee y Shannon Purser tienen momentos destacables, pero sus arcos narrativos son demasiado cortos para tener un impacto significativo.

La película también falla en su intento de explorar temas más profundos, como el duelo y la identidad. El trauma de Clare por la muerte de su madre podría haber sido un punto de partida interesante, pero el guion no explora suficientemente este aspecto. En cambio, se centra en los deseos y sus consecuencias, lo que resulta en una narrativa superficial.

En resumen, Wish Upon es una película que promete más de lo que puede entregar. Tiene elementos interesantes—un objeto maldito, deseos con consecuencias—but these are wasted on a predictable narrative and forgettable performances.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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