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The Tender Bar: promesa fallida sobre identidad y figuras paternas

Martin Cid
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El bar está lleno, las risas se mezclan con el sonido de los vasos chocando contra la barra de madera gastada. JR, un niño pequeño de ojos curiosos, observa desde detrás del mostrador cómo su tío Charlie sirve tragos a los clientes habituales. Esta escena inicial de The Tender Bar (2021), dirigida por George Clooney, promete una exploración íntima y conmovedora sobre la búsqueda de identidad en ausencia de un padre. Sin embargo, la película nunca logra profundizar lo suficiente en este tema central, quedándose en la superficie de una historia que merecía más matices.

Basada en la memoir homónima de JR Moehringer, la cinta sigue a J.R. (interpretado en su infancia por Daniel Ranieri y en su adolescencia por Tye Sheridan) mientras crece en un bar de Long Island llamado Publicans. Su madre Dorothy (Lily Rabe) lo cría sola tras el abandono de su padre, un disc jockey ausente que solo aparece fugazmente en la vida del niño. En este escenario, JR encuentra una serie de figuras paternas improvisadas, entre ellas su tío Charlie (Ben Affleck), quien se convierte en una presencia constante y cariñosa a pesar de sus propias limitaciones.

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George Clooney, conocido por su dirección equilibrada en películas como The Ides of March (2011) y Good Night, and Good Luck (2005), parece perder el rumbo en esta ocasión. Aunque la fotografía de Martin Ruhe es impecable—con tonos cálidos que evocan nostalgia y una atmósfera íntima—, la dirección carece del enfoque necesario para transformar este material personal en una narrativa cinematográfica sólida. Clooney opta por un estilo documentalista, pero las transiciones entre los diferentes momentos de la vida de JR son abruptas y carecen de cohesión. Por ejemplo, el salto desde la infancia hasta la adolescencia se siente forzado, como si el director estuviera más interesado en cubrir todos los hitos biográficos que en desarrollar un arco emocional convincente.

Uno de los aspectos más destacados de The Tender Bar es, sin duda, la actuación de Ben Affleck. En un papel que podría haber sido estereotípico—el tío carismático pero algo torpe—, Affleck imprime una humanidad genuina a Charlie Maguire. Su química con Sheridan es palpable en las escenas donde discuten sobre mujeres, el futuro del joven o simplemente comparten momentos de silencio cómodo. Affleck recuerda aquí por qué es uno de los actores más versátiles de su generación: puede ser divertido, vulnerable y profundamente emotivo sin caer en lo melodramático.

Sin embargo, la película no logra aprovechar al máximo este potencial actoral en otros aspectos. Tye Sheridan, un actor talentoso que ya ha demostrado su habilidad en películas como Mud (2012) y Scout’s Guide to the Zombie Apocalypse (2015), se queda atrapado en un personaje que oscila entre lo ingenuo y lo melancólico sin una evolución clara. Su interpretación de JR es competente, pero carece del peso emocional necesario para conectar realmente con el público. Las escenas en Yale, donde JR estudia, se sienten particularmente forzadas, como si Clooney estuviera cumpliendo un requisito en lugar de explorando el crecimiento del personaje.

El guion de William Monahan, basado en la obra de Moehringer, también adolece de problemas estructurales. Aunque hay momentos de autenticidad—como las conversaciones entre JR y Charlie sobre la vida adulta o los recuerdos de la infancia del protagonista—, la narrativa a menudo prioriza el melodrama sobre la introspección. Por ejemplo, el romance entre JR y Sidney (Briana Middleton) carece de desarrollo, reduciéndose a un triángulo amoroso predecible que no aporta nada nuevo al relato. Las escenas en las que JR intenta reconciliarse con su padre ausente también resultan anticlimáticas, como si la película estuviera más interesada en cumplir con los tópicos del género que en explorar las complejidades emocionales de sus personajes.

A pesar de estos fallos, The Tender Bar tiene sus méritos. La ambientación de los años 70 es evocadora, con una banda sonora que captura la nostalgia sin caer en lo cursi. Las escenas en el bar, donde JR aprende sobre la vida a través de las historias y experiencias de los clientes habituales, están llenas de detalles pequeños pero significativos que dan vida al escenario. La fotografía de Ruhe baña cada escena en tonos cálidos, creando una atmósfera acogedora que contrasta con el vacío emocional de JR.

La película también aborda temas importantes como la intergeneracional trauma y la búsqueda de identidad en ausencia de figuras paternas. Moehringer, quien ganó un Pulitzer por su periodismo, trajo a la pantalla una historia personal que muchos pueden encontrar resonante. Sin embargo, Clooney no logra profundizar lo suficiente en estos temas, dejando que el relato se quede en la superficie de lo anecdótico.

En última instancia, The Tender Bar es una película bien actuada pero mal dirigida. Clooney demuestra sensibilidad visual y un ojo para el casting, pero le falta la disciplina narrativa para convertir esta memoir en una experiencia cinematográfica memorable.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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