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*Meander*: un thriller claustrofóbico que emociona pero no convence del todo

Martin Cid Magazine
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Reseña de Meander (2021)

La escena inicial es una bomba de reloj: Lisa, interpretada por Gaia Weiss, despierta en un tubo estrecho y oscuro, con un brazalete digital que cuenta atrás hacia cero cada ocho minutos. El aire huele a quemado, el sonido metálico del mecanismo resuena en sus oídos. No hay explicación, solo pánico. Este es el gancho de Meander, una película que se ancla desde el primer minuto en la claustrofobia y el suspense implacable.

Dirigida por Mathieu Turi, Meander (2021) es un thriller de ciencia ficción con raíces en el horror psicológico. La premisa —una mujer atrapada en un laberinto mortal donde debe moverse cada ocho minutos para evitar ser quemada viva— recuerda a clásicos como Cube (1997), pero Turi le añade una capa emocional: Lisa no solo lucha por su vida, sino que debe enfrentar los recuerdos de su hija fallecida. Este enfoque convierte la película en algo más que un ejercicio de tensión; es también un estudio del trauma y la culpa.

El diseño de producción es uno de los puntos fuertes. El tubo donde transcurre gran parte de la acción está iluminado con tonos fríos, azulados, que contrastan con los destellos rojos del fuego y el verde neón del brazalete. La dirección de fotografía captura esta atmósfera opresiva, jugando con sombras y reflejos para enfatizar el aislamiento de Lisa. Hay una escena en particular, donde el fuego se acerca lentamente mientras ella avanza a gatas, que es pura maestría en la construcción de tensión. El sonido también desempeña un papel crucial: el tictac del brazalete, los pasos arrastrados, los gritos lejanos (¿de otros prisioneros? ¿de su propia mente?) —todo está meticulosamente diseñado para mantener al espectador al borde del asiento.

Gaia Weiss es el corazón de la película. Su interpretación es física y emocional: desde el momento en que despierta hasta sus colapsos psicológicos, transmite una desesperación palpable. No hay un solo instante en el que su actuación no sea convincente. Peter Franzén, como Adam —el hombre misterioso que le dio el aventón—, aporta una presencia amenazante sin necesidad de muchos diálogos. Su papel es breve pero memorable, especialmente en la secuencia final.

Sin embargo, no todos los actores están a la altura. Corneliu Dragomirescu, como Le père (el padre de Lisa), y Eva Niewdanski, que interpreta a Lisa adolescente en los flashbacks, tienen momentos efectivos, pero sus personajes carecen del desarrollo necesario para generar un impacto real. El mayor problema es el reparto de «Eux» (Ellos): Carl Laforêt y Fabien Houssaye aparecen como figuras enigmáticas, pero sus motivaciones y roles nunca quedan claros.

El guion es donde Meander tropieza más. La estructura narrativa, que alterna entre el presente y los recuerdos de Lisa, podría haber sido más fluida. Los flashbacks, aunque necesarios para entender la psicología del personaje, a veces rompen el ritmo sin aportar información crucial. Hay un giro argumental en el tercer acto —la revelación sobre el propósito del tubo— que llega con poca preparación, lo que le resta fuerza emocional.

Turi demuestra habilidad para mantener la tensión, pero su dirección podría haber sido más audaz. Algunas escenas se benefician de planos creativos (como los ángulos desde el suelo mientras Lisa avanza a gatas), pero hay momentos en los que la cámara se limita a lo obvio. La banda sonora es funcional pero no memorable; cumple su papel de acompañar la acción sin destacar.

Meander apela a un público específico: los fans del thriller psicológico y el horror de ciencia ficción, especialmente aquellos que disfrutan de historias con personajes complejos y giros emocionales. No es una película para espectadores casuales; requiere atención y paciencia para descifrar sus simbolismos (como la referencia al río Menderes en el título, que sugiere un viaje circular hacia la redención).

El tema central —la culpa como prisión— está bien explorado a través de Lisa. Su hija, Nina, es el espectro que la persigue, y cada recuerdo doloroso es otro paso en su camino hacia la verdad. Sin embargo, la película nunca profundiza lo suficiente en este aspecto. Hay oportunidades perdidas para conectar más claramente los eventos del pasado con los del presente, lo que deja al espectador con preguntas sin responder.

En resumen, Meander tiene momentos brillantes: una atmósfera opresiva, una actuación central destacada y escenas de tensión bien ejecutadas.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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