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*Missing*: Un thriller digital con ritmo, pero sin originalidad

Martin Cid
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La pantalla de un portátil emitiendo una luz azulada sobre el rostro demacrado de Storm Reid es la imagen que define Missing (2023), un thriller digital que explora los límites de la vigilancia moderna y la impotencia ante la distancia física. Dirigida por Will Merrick y Nicholas D. Johnson, la película se presenta como un spin-off espiritual de Searching (2018), pero con una narrativa más ambiciosa y un enfoque en el misterio internacional. La premisa es sencilla: June Allen, una adolescente de 18 años, debe rastrear a su madre desaparecida en Colombia usando solo tecnología. Sin embargo, la ejecución demuestra tanto las virtudes como los desafíos del formato «screenlife».

El mayor acierto de Missing es su capacidad para convertir el uso de dispositivos digitales en una herramienta narrativa efectiva. La secuencia en la que June hackea el correo electrónico de Kevin y descubre sus múltiples identidades es tensa y bien ejecutada, demostrando cómo los directores comprenden el ritmo del thriller tecnológico. Reid brilla en estos momentos, especialmente cuando su personaje debe equilibrar la rabia juvenil con el miedo genuino. Su actuación es lo más destacado del reparto, aunque Nia Long, como Grace, queda relegada a un segundo plano debido al formato limitado.

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La dirección de Merrick y Johnson es competente, pero no innovadora. Mantienen la estética visual de Searching, con saltos entre pantallas de ordenador, mensajes de texto y videos de vigilancia. Sin embargo, cuando el misterio se adentra en giros más convencionales—como el uso de un doble para Grace—, la película pierde parte de su originalidad inicial. La transición entre la investigación digital y las escenas de acción en Colombia es abrupta, y los momentos más dramáticos pierden fuerza al ser vistos a través de una pantalla.

La estructura narrativa también presenta problemas. El salto entre la investigación digital y las escenas de acción en Colombia es abrupto, y los momentos más dramáticos pierden fuerza al ser vistos a través de una pantalla. Además, el uso excesivo de subtítulos durante las conversaciones en español rompe la inmersión, recordando constantemente al espectador que está viendo una película.

El veredicto final: Missing es un thriller competente que mantiene la tensión gracias a su premisa y a la actuación principal de Reid. Sin embargo, no alcanza la profundidad emocional ni la innovación narrativa de Searching. La película se dirige a un público familiarizado con los thrillers tecnológicos y los formatos «screenlife», pero puede resultar repetitiva para quienes buscan algo más original.

En comparación con otras películas del género, Missing no destaca por su originalidad. Searching (2018) estableció el formato «screenlife» como una herramienta narrativa efectiva, y aunque Missing amplía el alcance geográfico de la premisa, no logra superar a su predecesor en términos de impacto emocional o innovación. La película se sitúa en un terreno seguro, pero carece del riesgo narrativo que la elevaría por encima de otros thrillers similares.

El uso excesivo de subtítulos durante las conversaciones en español rompe la inmersión, recordando constantemente al espectador que está viendo una película. Este detalle técnico, aunque menor, es un recordatorio constante de los límites del formato «screenlife».

En cuanto a su público objetivo, Missing apela a los aficionados del género thriller y a quienes disfrutan de las narrativas digitales. La película no es apta para espectadores que buscan una experiencia cinematográfica tradicional, ya que el formato «screenlife» puede resultar limitante.

El veredicto final: Missing es un thriller competente que mantiene la tensión gracias a su premisa y a la actuación principal de Reid. Sin embargo, no alcanza la profundidad emocional ni la innovación narrativa de Searching.

El uso excesivo de subtítulos durante las conversaciones en español rompe la inmersión, recordando constantemente al espectador que está viendo una película. Este detalle técnico, aunque menor, es un recordatorio constante de los límites del formato «screenlife».

En cuanto a su público objetivo, Missing apela a los aficionados del género thriller y a quienes disfrutan de las narrativas digitales. La película no es apta para espectadores que buscan una experiencia cinematográfica tradicional, ya que el formato «screenlife» puede resultar limitante.

El veredicto final: Missing es un thriller competente que mantiene la tensión gracias a su premisa y a la actuación principal de Reid. Sin embargo, no alcanza la profundidad emocional ni la innovación narrativa de Searching.

La película explora temas como la desconfianza en las relaciones modernas y el poder de la tecnología para revelar verdades ocultas. June descubre que su madre ha estado viviendo una vida secreta, lo que añade una capa de complejidad emocional a la trama. Sin embargo, estos temas no se desarrollan completamente debido a los límites del formato «screenlife».

La dirección de Merrick y Johnson es competente, pero carece de la chispa visual que elevaría la película por encima de sus homólogas del género. La estética digital puede resultar cansina para algunos espectadores, especialmente en las escenas más largas de investigación.

El uso excesivo de subtítulos durante las conversaciones en español rompe la inmersión, recordando constantemente al espectador que está viendo una película. Este detalle técnico, aunque menor, es un recordatorio constante de los límites del formato «screenlife».

En cuanto a su público objetivo, Missing apela a los aficionados del género thriller y a quienes disfrutan de las narrativas digitales. La película no es apta para espectadores que buscan una experiencia cinematográfica tradicional, ya que el formato «screenlife» puede resultar limitante.

El veredicto final: Missing es un thriller competente que mantiene la tensión gracias a su premisa y a la actuación principal de Reid. Sin embargo, no alcanza la profundidad emocional ni la innovación narrativa de Searching.

La película explora temas como la desconfianza en las relaciones modernas y el poder de la tecnología para revelar verdades ocultas. June descubre que su madre ha estado viviendo una vida secreta, lo que añade una capa de complejidad emocional a la trama. Sin embargo, estos temas no se desarrollan completamente debido a los límites del formato «screenlife».

La dirección de Merrick y Johnson es competente, pero carece de la chispa visual que elevaría la película por encima de sus homólogas del género. La estética digital puede resultar cansina para algunos espectadores, especialmente en las escenas más largas de investigación.

El uso excesivo de subtítulos durante las conversaciones en español rompe la inmersión, recordando constantemente al espectador que está viendo una película. Este detalle técnico, aunque menor, es un recordatorio constante de los límites del formato «screenlife».

En cuanto a su público objetivo, Missing apela a los aficionados del género thriller y a quienes disfrutan de las narrativas digitales. La película no es apta para espectadores que buscan una experiencia cinematográfica tradicional, ya que el formato «screenlife» puede resultar limitante.

El veredicto final: Missing es un thriller competente que mantiene la tensión gracias a su premisa y a la actuación principal de Reid.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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