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The Trip: un thriller que pierde su camino

Martin Cid

La escena inicial de The Trip es un golpe seco: una pareja en un bosque, un martillo levantado, y la tensión que se corta con cuchillo. Aksel Hennie y Noomi Rapace, como Lars y Lisa, están magnéticos desde el primer plano, sus miradas cargadas de resentimiento y desdén mutuo. El director Tommy Wirkola, conocido por su trabajo en Dead Snow, demuestra un control notable del suspense, especialmente en los primeros actos, donde la dinámica tóxica entre los protagonistas es tan afilada como un cuchillo.

El guion coescrito por Wirkola, Nick Ball y John Niven juega con las expectativas del género. La premisa de una pareja que planea asesinar a su cónyuge durante unas vacaciones en una cabaña promete un thriller psicológico oscuro, pero la introducción repentina de tres fugitivos—Atle Antonsen, Christian Rubeck y André Eriksen—desvía la narrativa hacia el caos. Aquí es donde la película brilla: las secuencias de acción son violentas, brutales y sorprendentemente coreografiadas, con un estilo que recuerda a las películas de Tarantino pero con un toque nórdico distintivo.

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Sin embargo, The Trip no logra mantener su equilibrio entre comedia negra, horror y thriller. La transición de los momentos íntimos y tensos entre Lars y Lisa a las escenas de acción excesivas es abrupta, y el tono vacila constantemente. La película también adolece de una estructura narrativa desequilibrada: los primeros actos están cargados de tensión, pero la introducción de los fugitivos diluye la profundidad psicológica inicial.

Las actuaciones de Hennie y Rapace son lo suficientemente sólidas para llevar la película, aunque Rapace tiene menos oportunidades para desarrollar su personaje. Antonsen, Rubeck y Eriksen aportan una presencia amenazante como los fugitivos, pero sus personajes carecen de matices más allá del estereotipo del villano violento.

A nivel técnico, The Trip es competente. La cinematografía captura bien el aislamiento y la belleza ominosa del paisaje nórdico, y la banda sonora refuerza la tensión. Sin embargo, el montaje podría haber beneficiado de un enfoque más pulido para evitar los saltos tonales abruptos.

En última instancia, The Trip es una experiencia divertida pero desigual. Wirkola demuestra su capacidad para mezclar géneros, pero la película no logra encontrar un tono coherente ni profundizar en sus personajes más allá del arquetipo.

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