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Mrs. Harris Goes to Paris: un desfile desigual entre comedia y drama social

Martin Cid
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La primera vez que vemos el vestido Dior en Mrs. Harris Goes to Paris (2022), es a través de los ojos de Ada Harris (Lesley Manville): un destello de seda azul entre las paredes oscuras y polvorientas de su clienta londinense. La cámara se acerca con reverencia, como si estuviera filmando un objeto sagrado, y ese instante —esa mirada de asombro puro— es el verdadero corazón del filme. Pero lo que comienza como una historia sobre la obsesión por un vestido pronto se convierte en algo más complejo: un drama social disfrazado de comedia romántica, con toques de crítica al elitismo de la moda.

Anthony Fabian dirige esta nueva adaptación de la novela de Paul Gallico (1958) con pulso desigual. Hay momentos donde su mano es firme, como en el plano secuencia del desfile de Dior, donde los maniquíes y modelos se mueven entre las luces como figuras de un cuento de hadas oscuro. Pero luego hay escenas —como la cena incómoda entre Ada y el Marquis— que caen en lo caricaturesco sin razón aparente.

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El filme se debate entre dos géneros: por un lado, es una comedia ligera sobre una limpiadora que sueña con vestir Dior; por otro, es un drama social sobre las barreras de clase en la posguerra. Este conflicto tonal no se resuelve nunca del todo. Cuando funciona (como en el encuentro inicial entre Ada y Claudine Colbert, interpretada por Isabelle Huppert), la película equilibra humor e ironía con maestría. Pero cuando falla —como en la subtrama romántica entre André (Lucas Bravo) y Natasha (Alba Baptista)— parece un guiño forzado a las convenciones del cine romántico.

Donde Mrs. Harris Goes to Paris sí acierta es en su diseño de producción. Los vestuarios, especialmente los diseños inspirados en Christian Dior, son impresionantes: cada detalle, desde los bordes de encaje hasta los broches dorados, parece sacado de una revista de moda de los años 50. La secuencia del desfile —con la música de fondo y las modelos caminando como si flotaran— es un festín visual que justifica por sí sola el precio de la entrada.

Pero el verdadero motor de la película es Lesley Manville. Su interpretación de Ada Harris es una mezcla perfecta de ingenuidad y determinación, con toques de humor seco que recuerdan a sus trabajos con Mike Leigh. Cada gesto suyo —desde cómo ajusta su delantal hasta cómo sostiene la cabeza alta al entrar en la boutique Dior— transmite una dignidad silenciosa que hace creíble su obsesión por el vestido.

Huppert, por otro lado, roba algunas escenas con su interpretación fría pero vulnerable de Claudine. Hay un momento, cuando Ada le confiesa sus sueños, donde los ojos de Claudine se llenan de lágrimas: ese instante de humanidad es uno de los pocos en los que el personaje trasciende el arquetipo de la villana snob.

El guión, coescrito por Fabian y otros tres autores, intenta abarcar demasiado. Desde el drama de clase hasta el romance no correspondido, pasando por una crítica al elitismo de la moda, el resultado es un mensaje diluido. La subtrama del Marquis —un hombre que se enamora de Ada porque le recuerda a su niñera— añade complejidad pero también confunde el enfoque central sobre la dignidad y los sueños.

El mayor problema estructural es el tercer acto. La huelga en Dior, por ejemplo, se presenta como un clímax revolucionario pero carece del peso emocional necesario: la resolución —con Claudine volviendo a dirigir— parece más un conveniente deus ex machina que un desenlace orgánico.

A pesar de estos defectos, hay algo profundamente reconfortante en Mrs. Harris Goes to Paris. Es una película sobre los pequeños sueños y cómo persiguirlos puede cambiar el mundo, aunque sea solo un poco. La escena final —cuando Ada finalmente se pone su vestido rojo en el baile— es un momento de pura felicidad cinematográfica.

Pero también hay que preguntarse: ¿a quién va dirigida esta historia? Los amantes del cine clásico encontrarán ecos de Audrey Hepburn y Sabrina (1954), mientras que los fans de la moda disfrutarán de los diseños recreados. Sin embargo, quienes busquen una crítica más profunda al sistema de clases o a la industria de la moda quedarán insatisfechos.

En definitiva, *Mrs.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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