Cine

Gasoline Alley: un thriller que naufraga en su propia confusión

Martin Cid
Añádenos en Google

La lluvia cae a cántaros sobre el asfalto de Los Ángeles mientras Devon Sawa, con una chaqueta empapada y los ojos llenos de determinación, se desliza entre las sombras de un callejón oscuro. Es la escena inicial de Gasoline Alley, una película que promete sumergirnos en un thriller noir repleto de misterio y conspiraciones. Sin embargo, a medida que avanza, el brillo de esa promesa se desvanece bajo la luz tenue de su propia incompetencia.

Dirigida por Edward Drake, Gasoline Alley (2022) es un intento fallido de revivir el espíritu del cine negro clásico en un contexto moderno. La película sigue a Jimmy Jayne (Sawa), un hombre acusado del asesinato de tres estrellas de Hollywood, quien decide tomar las riendas de su propia investigación. Para ello, recluta la ayuda de dos detectives, Freeman (Bruce Willis) y Vargas (Luke Wilson), quienes lo persiguen inicialmente pero terminan involucrados en una conspiración más grande de lo que imaginaban.

El mayor problema de Gasoline Alley es su falta de coherencia narrativa. El guion, atribuido a Drake, intenta tejer una trama compleja llena de giros y revelaciones, pero termina siendo un embrollo de subtramas mal desarrolladas e inconsistencias argumentales. La película comienza con un tono serio y oscuro, pero rápidamente se desvía hacia territorios absurdos, como si no supiera qué tipo de historia quiere contar. ¿Es un thriller psicológico? ¿Una historia de venganza? ¿Un misterio de asesinato? La respuesta parece ser todas a la vez, y ninguna con suficiente profundidad.

La dirección de Drake es otro punto débil. Aunque hay algunos intentos valientes de crear una atmósfera noir—como el uso de iluminación tenue y planos cerrados—, la ejecución es desigual. Las escenas nocturnas, por ejemplo, a menudo se ven subexpuestas, lo que dificulta seguir la acción. La fotografía carece del contraste y la textura necesarios para evocar el estilo visual clásico del género. Además, la edición es brusca y desordenada, con cortes que interrumpen el flujo natural de las escenas.

El reparto, sin embargo, es donde Gasoline Alley encuentra algún atisbo de redención. Devon Sawa entrega una actuación sólida como Jimmy Jayne, con una presencia física y una intensidad que recuerdan a los protagonistas de los thrillers de los 90. Su interpretación tiene momentos de autenticidad, especialmente en las escenas más íntimas donde explora la desesperación de su personaje. Bruce Willis, aunque su papel es pequeño, aporta esa chispa reconocible que ha definido su carrera. Su presencia en pantalla, incluso en un papel secundario, añade un peso necesario a la trama.

Luke Wilson, como el Detective Vargas, tiene algunos momentos de química con Sawa, pero su personaje carece del desarrollo necesario para ser memorable. Wilson intenta infundir humanidad y humor a su rol, pero el guion no le da suficiente espacio para brillar. Kat Foster, Sufe Bradshaw, Johnny Dowers y Angie Pack tienen apariciones breves que no logran dejar una huella significativa en la narrativa.

El diseño de sonido es otro aspecto que merece mención. Aunque la banda sonora no es memorable, cumple su función sin destacar ni distraer. Sin embargo, el sonido ambiente en algunas escenas clave—como las persecuciones o los enfrentamientos—es tan bajo que se pierde detalle crucial para la trama. Esto no solo afecta la comprensión de la historia, sino también la inmersión del espectador.

El público al que apunta Gasoline Alley es difícil de definir. No es lo suficientemente sofisticada para los amantes del cine noir clásico, ni lo suficientemente emocionante para los fans de los thrillers modernos. Los aficionados a las historias de conspiración y crimen podrían encontrar algunos elementos interesantes, pero la ejecución deficiente probablemente los decepcionará. En última instancia, Gasoline Alley parece dirigida a un nicho muy específico: aquellos que disfrutan de películas mal escritas, mal dirigidas y mal producidas.

La crítica ha sido mayormente negativa. Rotten Tomatoes destaca su pobre escritura, dirección, iluminación, actuación y producción, mientras que Decider señala su ritmo aimless. HeyUGuys menciona su promesa inicial que se ve frustrada por la edición sobre-zealosa y la ausencia de un tono claro.

MCM Score: 3.8/10 — craft 2 / story 1 / performances 2 / originality 0 / genre_fit 1

Gasoline Alley es una película que, a pesar de sus ambiciones, no logra cumplir con ninguna de ellas. Su falta de coherencia narrativa, dirección deficiente y edición caótica la convierten en una experiencia frustrante para el espectador. Aunque algunas actuaciones individuales destacan, no son suficientes para salvarla de su propio desorden. En un mundo lleno de thrillers bien ejecutados, Gasoline Alley es una parada innecesaria.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 2 comentarios.