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Girl on the Third Floor: terror doméstico efectivo pero predecible

Martin Cid
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El plano inicial de Girl on the Third Floor (2019) es una declaración de intenciones: un primerísimo primer plano del rostro de Don Koch (Phil Brooks), sudoroso y con los ojos desorbitados, mientras una sustancia viscosa gotea del techo. Este instante captura la esencia del terror doméstico que el director Travis Stevens quiere explorar, un género donde lo grotesco y lo psicológico se entrelazan. La película, estrenada mundialmente en Netflix el 25 de octubre de 2019, tras recibir elogios en festivales como South By Southwest, Boston Underground y London FrightFest, se presenta como una carta de presentación sólida para Stevens, quien coescribió el guion junto a Ben Parker.

La trama sigue a Don, un exabogado con un pasado turbio, mientras intenta renovar una mansión decadente en la pequeña ciudad de Ellington. La casa, que ocultaba secretos macabros tras su fachada destartalada, se convierte en el escenario perfecto para explorar los miedos y las culpas del protagonista. Stevens demuestra un control admirable del género, utilizando planos claustrofóbicos y una paleta de colores sombríos para crear una atmósfera opresiva que recuerda a clásicos como The Conjuring pero con un toque más visceral. La elección de ubicar la historia en una casa que fue un burdel en el pasado añade capas de simbolismo, explorando temas de redención, culpa y los demonios internos que persiguen a Don.

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Donde la película brilla es en su uso de efectos prácticos. La escena en la que el techo del dormitorio se derrumba para revelar un mirador oculto en el ático es particularmente efectiva. Gracias al trabajo del equipo de efectos, los efectos especiales resultan memorables y repulsivos a la vez, una combinación perfecta de repulsión y fascinación. Estos momentos de terror visceral contrastan con las secuencias más sutiles, como la aparición gradual de las bolas de cristal que parecen tener vida propia, un detalle que añade un elemento de surrealismo a la narrativa.

El reparto, aunque no está compuesto por nombres conocidos del cine de horror, cumple con lo esperado. Phil Brooks, mejor conocido como el luchador profesional CM Punk, ofrece una actuación convincente como Don Koch. Transmite tanto la vulnerabilidad como la obstinación del personaje, y su química con Trieste Kelly Dunn, quien interpreta a Liz Koch, es palpable. Dunn aporta un equilibrio emocional necesario en medio del caos, y su interpretación de la esposa embarazada de Don añade una capa de tensión adicional. Sarah Brooks, en el papel de Sarah Yates, aunque efectiva como sirenita maligna, carece de desarrollo emocional suficiente para justificar plenamente su impacto en la narrativa.

Sin embargo, Girl on the Third Floor no está exenta de defectos. La trama adolece de algunos giros predecibles y un ritmo que a veces se siente irregular. El tercer acto, en particular, se precipita hacia una resolución apresurada, dejando varios hilos argumentales sin resolver. La introducción del personaje de Sarah Yates, aunque intrigante, podría haber sido explorada con más profundidad para añadir capas adicionales a la historia.

En términos de originalidad, Girl on the Third Floor no reinventa la rueda, pero sí ofrece una variación interesante dentro del subgénero de casas encantadas. La película se dirige a un público que disfruta del terror clásico con toques modernos, aquellos que aprecian los efectos prácticos y las historias centradas en personajes complejos. Aunque no alcanza el nivel de obras esenciales como Parasite (9.4 MCM Score) o Past Lives (8.7 MCM Score), sí logra destacarse dentro del género.

La dirección de Stevens es sólida, pero a veces cae en convenciones del género que podrían haber sido evitadas para ofrecer algo más fresco. La película se beneficia de una producción bien cuidada y un elenco comprometido, pero su narrativa no siempre está a la altura de sus ambiciones. Comparada con otras películas de terror recientes como The Killer (6.8 MCM Score), dirigida por David Fincher, Girl on the Third Floor carece del pulso narrativo impecable que hace que esas obras sean memorables.

En cuanto a su ajuste al género, la película cumple con lo esperado. El terror doméstico es un subgénero que siempre tiene un público fiel, y Girl on the Third Floor satisface esas expectativas sin sobresalir demasiado. La combinación de elementos sobrenaturales y psicológicos crea una experiencia entretenida, aunque no innovadora.

En conclusión, Girl on the Third Floor es una película de terror sólida pero no esencial. Ofrece momentos de terror efectivos y un elenco comprometido, pero su narrativa adolece de algunos problemas estructurales y giros predecibles.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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