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Immanence»: ambición desbordada sin cohesión narrativa

Martin Cid Magazine
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La pantalla se llena de estática mientras una señal alienígena irrumpe en las ondas de radio, un latido que parece venir del abismo mismo. Así comienza «Immanence», el último ejercicio de Kerry Bellessa en mezclar horror cósmico con drama humano.

El film sigue a un equipo de radioastrónomos —encabezados por Michael Beach como Jonah y Jamie McShane como Guy— que descubren una señal misteriosa en las profundidades del océano. Lo que empieza como una promesa de contacto extraterrestre pronto se convierte en una pesadilla terrenal, donde las manifestaciones sobrenaturales ponen a prueba sus creencias y su cordura. La premisa es intrigante: la immanencia divina choca con lo desconocido, un juego intelectual que podría haber dado pie a algo memorable.

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«Immanence» se presenta como una obra ambiciosa, una fusión de géneros que busca explorar temas profundos sobre la naturaleza del mal, la fe y lo trascendente. Sin embargo, esta ambición es también su talón de Aquiles. El guion, escrito por Bellessa misma, intenta abarcar demasiado: horror cósmico, thriller psicológico, drama existencial. Cada uno de estos elementos tiene potencial, pero juntos crean un conjunto desequilibrado.

La dirección de Bellessa es segura en los momentos técnicos. Hay secuencias de tensión bien construidas, como la escena inicial del descubrimiento de la señal. Aquí, el sonido ambiental hace un trabajo excepcional para sumergir al espectador en la claustrofobia de la situación. El latido rítmico de la señal se convierte en una presencia ominosa, un recordatorio constante de que algo está mal. Sin embargo, estos momentos de tensión son esporádicos. El ritmo de la película es irregular, pasando de escenas de calma reflexiva a explosiones de violencia sobrenatural sin una transición clara.

El reparto, aunque competente, nunca logra elevar el material. Michael Beach y Jamie McShane tienen sus momentos, especialmente en las escenas donde discuten la naturaleza de lo divino y lo trascendente. Estas secuencias son las más interesantes del film, ya que tocan temas filosóficos profundos. Sin embargo, los personajes carecen de profundidad emocional. El guion los presenta como arquetipos más que como seres humanos complejos: el científico escéptico (Beach), el creyente devoto (McShane), el líder racional (Eugene Byrd como Davis). No hay matices, solo posturas filosóficas en conflicto.

Donde «Immanence» realmente tropieza es en su ambición temática. El film intenta explorar conceptos profundos sobre la immanencia divina y la transcendencia, pero lo hace de manera torpe. Las escenas filosóficas, aunque bien actuadas, interrumpen el flujo narrativo sin aportar nada sustancial. ¿Es el mal que enfrentan los personajes una manifestación del demonio? ¿O es simplemente una fuerza cósmica indiferente? El film nunca se decide.

A nivel visual, hay algunos planos interesantes. Las tomas de la señal en la pantalla de radar recuerdan a «Arrival» pero sin su elegancia. La fotografía carece del peso atmosférico necesario para un horror cósmico convincente. La banda sonora, aunque funcional, no logra crear una atmósfera inmersiva.

«Immanence» tiene momentos de brillo, pero se ahoga en su propia ambición. Es una película que quiere decir mucho pero termina diciendo poco, atrapada entre el deseo de ser un thriller inteligente y un drama existencial. La dirección técnica es competente, pero la narrativa carece de coherencia. El reparto hace lo que puede con un material que no les permite destacar.

En términos de género, «Immanence» intenta ser muchas cosas a la vez: horror cósmico, thriller psicológico, drama filosófico. Pero al final, termina siendo una mezcla confusa que no satisface plenamente en ninguno de estos aspectos. Para los fans del horror cósmico, puede resultar decepcionante por su falta de atmósfera y coherencia temática. Los amantes del thriller psicológico encontrarán la trama predecible y los personajes poco desarrollados. Y para aquellos interesados en el drama filosófico, las discusiones teológicas pueden sentirse forzadas e innecesarias.

«Immanence» es una película dirigida a un público específico: aquellos que buscan algo más profundo en sus películas de horror. Sin embargo, incluso este público puede encontrar difícil conectar con la obra debido a sus fallos narrativos y técnicos. Es una lástima, porque hay elementos interesantes aquí —la premisa, algunos momentos de tensión— pero no se desarrollan lo suficiente para justificar la duración del film.

En comparación con otras películas del género, «Immanence» palidece. Películas como «Arrival» logran equilibrar el drama humano con temas filosóficos complejos sin perder de vista la narrativa.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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