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Indiana Jones y el Dial del destino: un final decepcionante

Molly Se-kyung
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Harrison Ford cae por un acantilado en una secuencia que evoca los mejores momentos de las películas clásicas de Indiana Jones. Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023), dirigida por James Mangold, abre con una promesa de aventura pura, pero pronto queda claro que esta quinta entrega de la saga —y última con Ford— es un ejercicio de nostalgia más que de innovación. El film intenta equilibrar acción y reflexión sobre el paso del tiempo, pero termina siendo un pastiche de lo ya visto, un intento fallido de cerrar un legado sin aportar nada nuevo.

La trama sigue a Indy (Ford), ahora cercano a la jubilación en 1969, quien se ve obligado a volver al campo cuando su godaughter Helena Shaw (Phoebe Waller-Bridge) y un antiguo rival nazi convertido en científico de la NASA, Dr. Jürgen Voller (Mads Mikkelsen), persiguen un artefacto poderoso: el Dial de la Destino. El problema es que esta premisa, aunque intrigante en teoría, se ejecuta con una falta de originalidad desconcertante. La idea del viaje en el tiempo ya ha sido explorada en franquicias como Back to the Future y Avengers: Endgame, y aquí se siente como un recurso forzado para justificar otra aventura de Indy.

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Mangold, conocido por su trabajo en Logan (2017), intenta imprimir su sello en la franquicia, pero su dirección carece del estilo visual distintivo que Spielberg trajo a las primeras películas. Las secuencias de acción —como la persecución en moto por las calles de Roma— están bien coreografiadas y editadas con dinamismo, pero faltan momentos icónicos como el arca abierta en Indiana Jones and the Raiders of the Lost Ark (1981). La fotografía de Stuart Dryburgh es competente pero anodina, sin planos memorables que queden grabados en la memoria del espectador. Incluso la banda sonora de John Williams, aunque nostálgica y bien ejecutada, no alcanza los niveles de sus composiciones anteriores para la saga.

Donde el film sí destaca es en su intento por darle profundidad a Indy como personaje. Ford, ahora con 80 años, aporta esa mezcla de carisma y vulnerabilidad que ha definido su carrera, especialmente en la escena del retiro académico donde muestra arrepentimiento por no haber estado presente en la vida de su hijo Mutt, fallecido en Vietnam. Es un momento emotivo, bien actuado por Ford, pero que contrasta con el resto del film, que prioriza la acción sobre el desarrollo emocional.

El reparto es desigual. Phoebe Waller-Bridge intenta dar capas a Helena Shaw, un personaje que oscila entre lo interesante y lo innecesario. Waller-Bridge tiene química con Ford, pero su arco narrativo se resuelve de manera demasiado conveniente. Mads Mikkelsen, como el villano Jürgen Voller, roba escenas con una presencia imponente y una actuación que mezcla carisma y amenaza. Sin embargo, su personaje carece del peso emocional o la complejidad de otros antagonistas de la saga, como René Belloq en Raiders of the Lost Ark. Antonio Banderas, en un papel menor como Renaldo, aporta algo de chispa pero poco más.

El mayor pecado de Dial of Destiny es su estructura. El primer acto es lento, lleno de diálogos expositivos que explican más de lo necesario sobre el Dial (un MacGuffin que nunca termina de justificar su importancia). La transición entre la Segunda Guerra Mundial y 1969 es abrupta, y aunque se intenta conectar emocionalmente con Indy a través de flashbacks de su hijo, estos momentos caen en terreno meloso. El segundo acto mejora ligeramente, con secuencias de acción bien ejecutadas y un ritmo más ágil, pero el tercer acto se derrumba en una resolución predecible y anticlimática.

El film también falla en su intento por ser relevante para audiencias modernas. A diferencia de Raiders of the Lost Ark o Indiana Jones and the Temple of Doom (1984), que abordaban temas universales como el bien contra el mal y la búsqueda del conocimiento, Dial of Destiny se siente anclado en el pasado. La inclusión de Helena Shaw como co-protagonista es un esfuerzo por modernizar la franquicia, pero su personaje no está lo suficientemente desarrollado para justificar su presencia. El film parece dirigido principalmente a fans de las películas clásicas, aquellos que buscan una dosis de nostalgia más que una experiencia cinematográfica fresca.

En comparación con otras entradas recientes en el género de aventuras, como The Uncharted (2022) o Jungle Cruise (2021), Dial of Destiny se queda atrás. Estas películas, aunque imperfectas, al menos intentan innovar dentro del género, mientras que Dial of Destiny se conforma con repetir fórmulas. Incluso en comparación con otras franquicias de aventuras como Mission: Impossible, que han logrado mantenerse relevantes a través de secuencias de acción innovadoras y personajes bien desarrollados, Dial of Destiny parece anticuada.

El final del film, aunque emotivo, se siente forzado, como si el guionista David Koepp (Jurassic Park) hubiera optado por lo fácil en lugar de lo audaz. La resolución del conflicto con el Dial es predecible y carece del impacto emocional que se esperaba después de un desarrollo tan largo. Es una conclusión adecuada para la saga, pero no una digna.

MCM Score: 6.0/10 — craft 1 / story 2 / performances 2 / originality 0 / genre_fit 1.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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