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Joy Ride»: una comedia caótica con corazón auténtico

Veronica Loop
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La escena del aeropuerto en «Joy Ride» (2023), dirigida por Adele Lim, es un torbellino de caos y energía desenfrenada: Audrey (Ashley Park) mira con desesperación cómo su maleta se aleja en una cinta transportadora mientras Lolo (Sherry Cola) intenta detenerla a empujones, solo para terminar derribando a una anciana. Este momento, aparentemente trivial, encapsula la esencia de la película: un viaje que comienza como una catástrofe logística pero que rápidamente se transforma en algo mucho más profundo. Audrey, una ejecutiva en crisis profesional, ve cómo su viaje de negocios por Asia se desvía hacia una aventura inesperada cuando decide improvisar y reclutar a sus excéntricas amigas—Lolo, su mejor amiga desde la infancia; Kat (Stephanie Hsu), una estrella de telenovelas chinas; y Deadeye (Sabrina Wu), prima de Lolo—para salvar lo que queda del viaje. Lo que sigue es un torbellino de caos, autodescubrimiento y amistad caótica, todo envuelto en el humor irreverente que define al filme.

Basada en el guion de Cherry Chevapravatdumrong y Teresa Hsiao, «Joy Ride» no es solo una comedia de viajes al uso. La película explora temas universales como la identidad, la pertenencia y la amistad, pero lo hace desde una perspectiva fresca: la de cuatro mujeres asiático-americanas que navegan por las complejidades culturales y personales mientras recorren Asia. La premisa es simple, pero la ejecución—gracias en gran parte a la dirección de Lim y al elenco—eleva el material por encima del típico filme de aventuras femeninas.

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La química entre las protagonistas es uno de los aspectos más destacados de «Joy Ride». Ashley Park y Sherry Cola tienen una dinámica que recuerda a las comedias clásicas como «Bridesmaids» (2011) o «The Hangover» (2009), pero con un toque único. Su interacción en escenas como la del aeropuerto, donde intentan recuperar la maleta de Audrey, es hilarante y auténtica. Sherry Cola, en particular, roba cada escena en la que aparece, aportando una energía caótica que equilibra perfectamente la seriedad de Ashley Park. Stephanie Hsu también brilla con su papel de Kat, una estrella de telenovelas chinas que añade un toque de excentricidad necesaria para el equilibrio del grupo.

La dirección de Lim es segura y confiada, pero no está exenta de defectos. La película oscila entre el humor más grosero y los momentos emotivos sin una transición clara. Por ejemplo, la escena en la que las amigas visitan a Nai Nai Chen (Lori Tan Chinn), la abuela de Lolo, es conmovedora y bien ejecutada, pero llega después de una secuencia llena de bromas sobre alcohol y sexo, lo que crea un contraste abrupto. Esta falta de coherencia tonal puede hacer que algunas escenas se sientan forzadas o desubicadas.

Además, aunque el guion explora temas importantes como la identidad cultural y la pertenencia, a menudo lo hace de manera superficial. Las protagonistas enfrentan desafíos únicos que reflejan las tensiones culturales y personales a las que se enfrentan muchas personas en la diáspora asiático-americana, pero estos temas no se profundizan lo suficiente. La película toca brevemente la relación entre Audrey y su jefe blanco (David Denman), quien espera que ella asuma el estereotipo de la «mujer asiática sumisa», pero este arco narrativo queda subutilizado. De manera similar, la exploración de la identidad cultural de las protagonistas—especialmente en escenas donde interactúan con sus familias o con la cultura local—podría haber sido más rica y matizada.

A nivel técnico, el film es sólido. La fotografía captura bien los paisajes asiáticos, aunque a veces la edición parece apresurada, como si se hubiera querido condensar demasiado contenido en poco tiempo. La banda sonora, aunque no memorable, acompaña adecuadamente las escenas de comedia y los momentos más emotivos.

«Joy Ride» también tiene sus aciertos en términos de representación. Es raro encontrar una película dirigida a un público asiático-americano que no caiga en los estereotipos más obvios. Las protagonistas son mujeres complejas, con sus propias fortalezas y debilidades, y la película se esfuerza por mostrar su humanidad sin caer en caricaturas. Sin embargo, esto no significa que el filme esté exento de problemas. La trama a veces parece depender demasiado del humor absurdo para avanzar, lo que puede resultar cansado después de un tiempo.

Comparada con otras comedias de viajes recientes, «Joy Ride» se sitúa en un nivel intermedio. No alcanza la profundidad emocional o la originalidad de films como «Past Lives» (2023), pero tampoco cae en los excesos más vulgares de muchas comedias contemporáneas. Es una película dirigida a un público específico: aquellos que disfrutan del humor absurdo y las aventuras de viaje, pero también buscan algo de sustancia emocional.

Veredicto: «Joy Ride» es una comedia que se beneficia de su elenco y algunos momentos brillantes, pero sufre por una estructura desordenada y falta de coherencia tonal. La dirección de Lim es segura, pero el guion podría haber utilizado más tiempo para desarrollar sus temas e historias secundarias.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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