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Na Hong-jin lleva ‘Hope’ de la cacería rural a la tragedia cósmica

El director de 'The Wailing' convierte un puerto incomunicado en el escenario de un género que no deja de mutar.
Martha Lucas

Hope Harbor se ha quedado sin líneas de teléfono y sin carreteras. El fuego cruzó primero los montes y, cuando el humo se disipó, el pueblo pesquero del confín del país quedó solo, aislado de toda ayuda y de toda noticia. En ese silencio, un jefe de policía y su única agente novata escuchan lo mismo en boca de todos: algo se mueve en la oscuridad, y no es ningún animal que nadie de aquí sepa nombrar.

Ahí arranca ‘Hope’, y casi nada de cómo empieza sobrevive a cómo termina. Na Hong-jin firma el guion además de la dirección, y levanta el inicio como un problema de contención: una criatura suelta en un sistema cerrado, un puñado de cargos tratando de sostener el orden mientras el pueblo se vuelve contra sí mismo. Entonces cede el suelo. Lo que parecía una cacería se transforma en una pregunta sobre quién caza a quién, y la respuesta empuja el relato fuera del mapa del género en el que nació.

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Dar al monstruo un rostro humano

Hwang Jung-min interpreta a Bum-seok, el jefe que prefiere gestionar el pánico antes que admitir que no sabe explicarlo, y le da al filme su centro de gravedad. Jung Ho-yeon, en un papel pensado para hacerse notar, es la agente novata que insiste en las preguntas que sus superiores han decidido no oír. Zo In-sung encabeza a los hombres del pueblo que suben al monte con rifles y convicción. La decisión que lo recoloca todo está al otro lado de la historia: Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell y Cameron Britton dan vida a los visitantes que el pueblo ha confundido con una bestia. Conceder a la criatura dos premios de la Academia y un rostro es la apuesta central de la película. La cosa que habita la oscuridad sabe hablar.

Na Hong-jin lleva toda su carrera empezando en un género para terminar en otro. Sus primeros thrillers abrían como procedimentales y cuajaban en algo cercano al terror; su última película envolvió el misterio de una aldea en el lenguaje de la posesión y dejó a fe y duda en tablas. ‘Hope’ extiende ese método a su lienzo más amplio. Tras la cámara cuenta con Hong Kyung-pyo, responsable de algunas de las imágenes más precisas del cine coreano reciente, filmando el humo y el mar; pone música al descenso Michael Abels, autor de las partituras de terror más afiladas de Hollywood. La ambición se lee en cada departamento.

El escenario hace un trabajo político callado. Hope Harbor se asienta a la sombra de la frontera más fortificada del planeta, un pueblo condicionado a tratar todo lo que llega de fuera como una amenaza primero y una pregunta nunca. Na no subraya el paralelismo, pero lo mantiene en plano: una comunidad entrenada por la geografía para disparar antes de entender, que se topa con algo que no tiene cómo leer. La criatura es la trama. El reflejo es el tema.

Leída como texto y no como espectáculo, lo más interesante de ‘Hope’ es su bilingüismo. Los vecinos hablan en el registro de una comunidad que se ha quedado sin explicaciones; los visitantes emplean una lengua que la película trata como genuinamente ajena, no una amenaza subtitulada sino otra gramática de la intención. El drama vive en esa grieta, en cada escena en la que un bando finge una certeza que no tiene mientras el otro observa. El verdadero tema no es la criatura, sino el fracaso de una sociedad cerrada para leer lo que tiene delante, y Na pone en escena ese fracaso como teatro mucho antes de ponerlo como catástrofe.

Lo que la ovación no resuelve

Nada de esto garantiza que el cambio de marcha funcione. Una película que roza las tres horas y pide al espectador seguirla del cine de criaturas a la tragedia cósmica hace una apuesta estructural que puede quebrarse a mitad de camino, y una ovación mide la adrenalina de una sala, no si el giro aguanta un segundo visionado. La promoción se apoya con fuerza en Fassbender y Vikander, pero la película pertenece a sus protagonistas coreanos, y quien llegue por dos estrellas occidentales puede encontrar sus papeles con un peso distinto al que sugieren los carteles. El relato mantiene sus mejores cartas boca abajo, lo que protege la sorpresa y deja abierta la posibilidad de que la revelación no sostenga el peso que el desarrollo ha ido acumulando.

Jung Ho-yeon as officer Sung-ae in the Na Hong-jin film Hope (2026)
Jung Ho-yeon in Hope (2026)

El reparto acreditado es hondo. Junto a Hwang, Jung y Zo, el conjunto suma a Um Tae-goo y Lee Kyu-hyung, con Russell y Britton completando a los visitantes. Na Hong-jin produce con Kim Sae-mi para Forged Films, y Plus M Entertainment respalda el estreno coreano. La película devolvió a Corea a la competición principal de Cannes por primera vez en varios años y salió de allí como candidata a la Palma de Oro, con las primeras críticas del lado favorable.

‘Hope’ se estrena en los cines de Corea del Sur el 15 de julio y llega a España de la mano de Mubi el 30 de octubre, con una duración de ciento sesenta minutos. Na Hong-jin dedicó casi una década a levantar un pueblo solo para desmontarlo, y la pregunta que deja al marcharse es la que su puerto cerrado nunca llega a responder a tiempo. Qué haces cuando el monstruo al que perseguías resulta que llevaba todo el tiempo estudiándote a ti.

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