Cine

El DGA de Nolan cierra el ciclo laboral de Hollywood y convierte los límites a la IA en un suelo asentado

La aprobación unánime de la junta integra a los directores en el patrón de guionistas y actores, con un alza del 24,4% en el plan de salud y la IA bajo control del director
Camille Lefèvre

Hollywood pasó dos años preguntándose si sus sindicatos podían sostener una línea común frente a los estudios en materia de inteligencia artificial, y el Directors Guild of America acaba de responder situándose tras la arquitectura que guionistas y actores ya habían construido. Bajo Christopher Nolan — el primer cineasta de primera fila que dirige el sindicato en la cima de su propio poder comercial — el DGA presenta su nuevo contrato con los estudios no como una victoria aislada, sino como el panel de cierre de un único acuerdo laboral, pensado para que los límites a la IA sean un suelo compartido y no una negociación sindicato por sindicato.

Como informó Deadline, la Junta Nacional del gremio votó por unanimidad recomendar la ratificación de un acuerdo de cuatro años con la Alliance of Motion Picture and Television Producers. La unanimidad importa tanto como las cláusulas: señala a una dirigencia que quiere que sus miembros lean el acuerdo como continuación de los pactos del WGA y SAG-AFTRA, no como una variante más blanda o más dura. Nolan se había resistido públicamente a la presión de los estudios por un plazo de cinco años, aceptando cuatro precisamente para que los contratos de los tres sindicatos venzan a la vez y preservar la opción de un frente coordinado la próxima vez.

El fondo sigue esa lógica. El material generado por IA se trata “como el metraje creado con una cámara o cualquier otra tecnología”, lo que lo coloca bajo el control del director en vez de llegar como un hecho consumado del estudio, con un lenguaje de licencias y transparencia que refleja los contratos de guionistas y actores. Un programa de formación financiado por la patronal busca mantener a los directores al día a medida que cambian las herramientas. El plan de salud, la prioridad más callada del gremio y posiblemente la más urgente, logra un aumento del 24,4% en las aportaciones empresariales durante la vigencia, con topes más altos para los miembros cuya cobertura se ha visto erosionada por un calendario de producción más magro.

Lo que separa el acuerdo de los directores del de sus hermanos es su obsesión por el propio oficio. Nuevas salvaguardas limitan con qué frecuencia se pueden ceder episodios a multifuncionales sin trayectoria en la dirección, protegiendo a los directores de carrera de quedar desplazados del trabajo episódico, mientras un nuevo crédito “Pilot Directed by” asegura el reconocimiento en cada episodio cuya plantilla fijó el director del piloto. Los estudios también acordaron presionar por incentivos fiscales federales a la producción, un reconocimiento de que la contracción que amenaza estos empleos es estructural y no cíclica.

El contrato vigente expira el 30 de junio, y el acuerdo pasa ahora a toda la afiliación, con una votación de ratificación prevista antes de que acabe el mes. Dada la unanimidad de la junta y una industria cansada del juego al borde del abismo, la aprobación se lee como el desenlace esperado y no como la incógnita abierta que fue para los guionistas en 2023.

Que un director de la talla de Nolan dedicara su presidencia a negociar topes sanitarios y créditos episódicos en lugar de perseguir una concesión de relumbrón es, en sí mismo, una declaración: el nombre más taquillero del gremio tratando la maquinaria poco glamurosa de a quién se contrata, y a quién se asegura, como la batalla que vale la pena ganar.

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