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One Way: claustrofobia sin escape narrativo

Martin Cid Magazine
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El autobús 1734 se desliza por la carretera mojada de Georgia, sus neumáticos levantando salpicaduras bajo la lluvia torrencial. Dentro, Freddy (MGK) —con una herida de bala en el costado y una bolsa llena de billetes robados a su antiguo jefe— se aferra al asiento trasero como si fuera lo único que le impide caer al vacío. One Way (2022), dirigida por Andrew Baird, es un thriller de acción que elige la claustrofobia sobre los espectáculos pirotécnicos, pero no siempre logra escapar de su propio encierro narrativo.

La película sigue a Freddy mientras intenta sobrevivir con sus últimas fuerzas y las pocas alianzas que puede forjar en el autobús nocturno. El guión, escrito por Ben Conway, explora temas de lealtad, redención y la inevitabilidad del destino, pero se queda corto al profundizar en ellos. La estructura lineal del viaje —con su inevitable llegada— limita el suspense, aunque algunos giros, como la revelación del vínculo entre Freddy y Rachel (Storm Reid), añaden capas interesantes a una trama que, de otro modo, sería predecible.

Donde One Way brilla es en la dirección de fotografía y la atmósfera. La fotografía utiliza planos cerrados dentro del autobús para crear una jaula opresiva que refuerza la desesperación del protagonista. Los asientos gastados, el zumbido constante del motor y los reflejos de la lluvia en las ventanas actúan como un recordatorio visual de que Freddy está atrapado tanto físicamente como emocionalmente. La lluvia, que no cesa durante toda la película, se convierte en un elemento casi metafórico: es el tictac de un reloj que cuenta los segundos hasta el inevitable desenlace.

Sin embargo, la edición es irregular. Algunas escenas, especialmente las de acción más convencionales (como un forcejeo en el pasillo entre Freddy y otro pasajero), carecen del ritmo necesario para mantener la tensión. La película intenta compensar esto con cortes rápidos y música estridente, pero estos recursos solo subrayan la falta de originalidad en la ejecución.

MGK entrega una actuación convincente como Freddy, transmitiendo vulnerabilidad y determinación con igual medida. Su interpretación es cruda y visceral, especialmente en las escenas donde el dolor físico de su personaje se hace evidente. Storm Reid, como Rachel, roba algunas de las mejores escenas de la película. Su personaje comienza como un simple pasajero, pero rápidamente se convierte en una figura compleja que desafía las expectativas del espectador. La química entre MGK y Reid es palpable, y sus interacciones son algunos de los momentos más memorables de One Way.

Kevin Bacon, en un papel secundario pero memorable como Fred Sr., aporta una presencia magnética que hubiera merecido más pantalla. Su aparición tardía en la película añade una capa adicional a la trama, aunque su arco narrativo se siente algo apresurado. Drea de Matteo, como Vic, ofrece una actuación sólida, aunque su personaje queda subutilizado.

El mayor problema de One Way es su falta de originalidad. La premisa del criminal herido buscando redención no es nueva, y aunque el elenco logra darle vida a los personajes, la narrativa se siente predecible en varios momentos. El tercer acto, en particular, recurre a soluciones fáciles que diluyen el impacto emocional. Por ejemplo, un giro inesperado hacia el final podría haber sido más impactante si no hubiera seguido una fórmula tan conocida: el villano con un pasado oscuro, el héroe herido pero decidido, y la redención a través del sacrificio.

Aún así, One Way tiene momentos de genuina intensidad. Una secuencia destacada es el enfrentamiento entre Freddy y Vic dentro del autobús. Aquí, Baird logra construir tensión con diálogos afilados y una coreografía física limitada pero efectiva. La escena no solo avanza la trama, sino que también profundiza en las motivaciones de ambos personajes.

La película está claramente dirigida a los fans del thriller de acción clásico, aquellos que disfrutan de un viaje lleno de giros inesperados y personajes complejos. Sin embargo, su enfoque convencional puede decepcionar a quienes buscan algo más innovador o visualmente impactante. En comparación con otras películas del género, como The Killer (2023) de David Fincher, One Way se queda corta en términos de originalidad y ejecución técnica.

En definitiva, One Way es una película que tiene sus momentos brillantes, pero que no logra escapar de su propia fórmula. La dirección de fotografía y las actuaciones son los puntos fuertes, mientras que la edición y el guión son sus mayores debilidades.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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