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Red Rocket: un antihéroe repugnante pero fascinante

Martin Cid
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La escena inicial de Red Rocket es un espejo roto: Mikey Saber (Simon Rex), un actor porno en decadencia, se arrastra hacia su ciudad natal en Texas después de tocar fondo en Los Ángeles. La cámara de Sean Baker lo sigue con una mirada clínica, como si el personaje fuera un insecto bajo un microscopio. Este plano secuencia inicial, sin cortes ni concesiones, es un ejemplo perfecto del estilo documentalista que define al director y establece el tono de toda la película: crudo, incómodo, pero fascinante.

Red Rocket no es una película convencional. Baker, conocido por su enfoque humanista en películas como The Florida Project, aquí se sumerge en el mundo de un antihéroe moralmente ambiguo. Mikey Saber es un personaje que te repugna y atrae al mismo tiempo. Su regreso a Texas para vivir con su esposa Lexi (Bree Elrod) y su madre Lil (Brenda Deiss) es solo el comienzo de una espiral descendente que culmina en su obsesión por Strawberry (Suzanna Son), una joven empleada de una tienda de donuts. La película explora temas como la redención, la autodestrucción y la búsqueda de identidad en un mundo que ya no tiene espacio para los perdedores.

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Simon Rex ofrece una actuación magistral. Su interpretación de Mikey es un estudio en cómo representar la autodestrucción con un toque de patetismo cómico. Rex maneja los momentos de vulnerabilidad de su personaje—como cuando intenta reconectar con Lexi o cuando se obsesiona con Strawberry—con una mezcla de desesperación y carisma que hace imposible apartar la mirada. Es una actuación que roba cada escena en la que aparece, pero que también deja al espectador preguntándose si hay algo más detrás del personaje que su propia miseria.

El resto del elenco es igualmente sólido. Suzanna Son como Strawberry aporta una frescura necesaria a la película, aunque su arco narrativo se siente incompleto. Bree Elrod y Brenda Deiss, en los roles de Lexi y Lil respectivamente, tienen escenas memorables que roban el protagonismo con su crudeza y autenticidad. Especialmente notable es la escena en la que Lexi confronta a Mikey sobre su comportamiento, un momento cargado de tensión emocional que demuestra el talento de Elrod para transmitir frustración y dolor.

Sin embargo, Red Rocket no está exenta de defectos. A pesar del talento de Rex y el resto del elenco, la película se siente desequilibrada. Baker tiene una habilidad única para capturar la vida en los márgenes, pero aquí su enfoque parece más disperso que nunca. La trama avanza a trompicones, con momentos de genuina originalidad seguidos por secuencias que se sienten redundantes o innecesarias. Hay una escena en particular, en la que Mikey intenta reavivar su carrera en el porno, que podría haber sido cortada sin perder nada esencial.

La fotografía de Red Rocket es otro punto fuerte. Baker y su director de fotografía, Drew Daniels, capturan la atmósfera opresiva del Texas rural con una paleta de colores desaturados que refuerza el tono melancólico de la película. Los planos amplios de las calles polvorientas y los interiores claustrofóbicos de las casas crean un ambiente de tensión constante. La banda sonora, aunque minimalista, funciona bien para crear un ambiente de tensión constante.

Pero donde Red Rocket realmente falla es en su falta de cohesión narrativa. A pesar de las grandes actuaciones y la dirección segura, la película no logra elevarse por encima de ser un simple ejercicio de observación social. Baker ha demostrado en películas como The Florida Project que puede crear personajes complejos y emocionalmente resonantes, pero aquí se conforma con una historia que, aunque interesante, no llega a ser tan profunda o conmovedora.

Red Rocket es una película dirigida principalmente a un público que aprecia el cine de autor y las historias centradas en personajes marginales. No es una película para todos los gustos, ya que su tono crudo y su falta de concesiones pueden resultar difíciles de digerir para algunos espectadores. Sin embargo, para aquellos que disfrutan del cine con un enfoque más realista y menos convencional, Red Rocket ofrece una experiencia única.

En última instancia, Red Rocket es un filme que vale la pena ver por las actuaciones de Rex y Son, así como por la dirección visual de Baker, pero que carece de la profundidad emocional y narrativa necesaria para dejar una huella duradera.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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