Cine

Robots: premisa futurista sin chispa romántica

Martin Cid
Añádenos en Google

Imagina la escena: dos humanos, Charles y Elaine, descubren que sus dobles robóticos se han enamorado y huido juntos. La premisa de Robots (2023), dirigida por Casper Christensen y Anthony Hines, promete una comedia romántica futurista llena de giros inesperados. Sin embargo, lo que podría haber sido un divertimento inteligente queda atrapado en su propia premisa absurda.

Basada en el cuento corto de 1973 «The Robot Who Looked Like Me» de Robert Sheckley, la película sigue a Charles (Jack Whitehall), un mujeriego, y Elaine (Shailene Woodley), una cazafortunas, quienes usan dobles robóticos ilegales para manejar sus vidas amorosas. Cuando estos dobles desarrollan conciencia propia y escapan, los humanos deben perseguirles antes de que sean descubiertos. La idea central—robots que se rebelan contra sus creadores—tiene potencial, pero el guión nunca logra equilibrar la sátira social con la comedia romántica.

Donde Robots acierta es en su tono desenfadado y algunos momentos visualmente ingeniosos. La escena de los robots escapando en un motel, por ejemplo, tiene un ritmo ágil que recuerda a las comedias de enredos clásicas. Además, el diseño de producción—especialmente los robots con ojos de vidrio—ofrece un toque de humor visual recurrente, aunque algo limitado. La dirección de Christensen y Hines mantiene un estilo ligero, pero la estructura narrativa es predecible, siguiendo una secuencia de persecuciones y revelaciones que no sorprenden.

El mayor problema de Robots es su guion. Aunque el diálogo tiene momentos brillantes—especialmente las réplicas sarcásticas de Whitehall—, la trama carece de profundidad emocional o intelectual. Los personajes principales, Charles y Elaine, son arquetipos unidimensionales: él, el playboy arrogante; ella, la oportunista sin escrúpulos. Sus arcos de redención en el tercer acto se sienten forzados, como si los directores hubieran añadido una moraleja sobre la empatía para dar peso a una comedia que no lo necesita.

Las actuaciones, aunque competentes, no elevan el material. Shailene Woodley intenta darle capas a Elaine, pero su personaje nunca va más allá de la superficie. Jack Whitehall, conocido por su timing cómico, tiene algunos destellos, pero su interpretación de Charles se queda en lo superficial. El verdadero problema es que los robots—C2 y E2—son mucho más interesantes que sus creadores humanos, pero el guion no les da suficiente espacio para desarrollar su relación.

Robots también peca por su falta de originalidad. La premisa de dobles robóticos con conciencia propia ha sido explorada en numerosas ocasiones, desde Blade Runner hasta Westworld, y la película no aporta nada nuevo al género. Incluso los elementos románticos y cómicos se sienten derivativos, como si los directores hubieran mezclado recetas conocidas sin añadir su propio toque.

Donde Robots sí funciona es en su tono ligero y entretenido. Es una película que nunca se toma demasiado en serio a sí misma, lo cual es refrescante en un panorama cinematográfico lleno de dramas pretenciosos. Sin embargo, este enfoque también limita su alcance. La película parece dirigida a un público joven que busca una escapada sin complicaciones, pero incluso dentro de ese marco, Robots no logra destacar.

La dirección de Christensen y Hines es funcional, pero carece del estilo distintivo que podría haber elevado el material. Las secuencias de acción son competentes, pero nada memorable. La fotografía es adecuada, aunque no hay ningún plano que destaque por su creatividad o impacto visual. El diseño de sonido y la banda sonora son igualmente olvidables, sin aportar nada significativo a la experiencia cinematográfica.

En comparación con otras comedias románticas de ciencia ficción, Robots palidece. Películas como Her (2013) logran explorar temas similares con mucha más profundidad y sensibilidad, mientras que Ex Machina (2014) ofrece una visión más oscura y compleja de la inteligencia artificial. Robots, en cambio, se queda en la superficie, sin arriesgarse a explorar las implicaciones filosóficas o emocionales de su premisa.

El mensaje final de la película—que los humanos deberían aprender empatía de sus creaciones robóticas—es noble, pero llega demasiado tarde y se siente forzado. La resolución de la trama, donde Charles y Elaine permiten que los robots escapen a México, es predecible y carece de impacto emocional. La escena final, en la que los humanos toman el lugar de los robots en una ceremonia de boda, intenta ser conmovedora pero resulta más bien ridícula.

A pesar de sus deficiencias, Robots tiene algunos momentos entretenidos y un tono generalmente ligero que puede disfrutar un público poco exigente. Sin embargo, para aquellos que buscan algo más sustancioso, la película resultará decepcionante.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.