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Space Oddity: una misión fallida por falta de gravedad emocional

Martin Cid

La última canción de Alex McAllister resuena en el vacío del espacio

El plano inicial de Space Oddity nos muestra a Alex (Kyle Allen), flotando en ingravidez, con los auriculares puestos, escuchando una melodía familiar. Es un momento evocador que juega con la nostalgia, pero también con la ironía: Bowie canta sobre la soledad cósmica mientras Alex se debate entre su sueño de ser colonizador de Marte y su conexión terrenal con Daisy (Alexandra Shipp). La película de Kyra Sedgwick intenta equilibrar comedia romántica, drama familiar y ciencia ficción ligera, pero el resultado es un cohete desestabilizado que no logra alcanzar órbita.

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La premisa es intrigante: Alex, obsesionado con el espacio desde la infancia, ve su oportunidad cuando una empresa privada anuncia un programa de colonización de Marte. Pero justo cuando está a punto de firmar el contrato, conoce a Daisy, una terapeuta que lo ayuda a enfrentar sus miedos y traumas familiares. La química entre Allen y Shipp es palpable en escenas como la de la lluvia, donde la conversación fluye con naturalidad, pero Sedgwick no logra mantener ese equilibrio cuando la trama exige más profundidad emocional.

El verdadero problema de Space Oddity es su estructura. La película salta constantemente entre el tono ligero de la comedia romántica y los momentos dramáticos, sin encontrar un ritmo coherente. Las escenas en Marte, aunque visualmente interesantes, carecen del peso narrativo necesario para justificar su presencia. El clímax, una discusión final entre Alex y Daisy en medio de la nada espacial, se siente forzado más que orgánico.

El reparto secundario brilla en momentos puntuales: Kevin Bacon como el padre de Alex aporta intensidad en sus escasas apariciones, y Simon Helberg roba escenas con su papel de ruso excéntrico. Sin embargo, personajes como Liz (Madeline Brewer) o Curtis (Andrew Polk) parecen añadidos para rellenar tiempo en pantalla sin aportar nada sustancial a la trama.

La dirección de Sedgwick es competente pero predecible. Los planos del espacio son estéticamente agradables, pero no innovadores. La banda sonora, aunque bien seleccionada, se limita a reforzar los momentos emotivos sin explorar nuevas posibilidades sonoras. El mayor pecado de Space Oddity es su falta de originalidad: la trama de «hombre dividido entre su sueño y el amor» ha sido contada innumerables veces, y aquí no recibe un tratamiento fresco.

MCM Score: 5.8/10 — craft 2 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 1

Space Oddity es una película que promete más de lo que cumple. Aunque tiene momentos entrañables y un elenco capaz, su estructura desequilibrada y su falta de originalidad la convierten en un viaje espacial que no vale la pena repetir.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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