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*Moonshot*: un romance espacial con fallos de gravedad

Molly Se-kyung
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La pantalla se ilumina con el resplandor rojo de Marte mientras dos jóvenes, Walt y Sophie, se cuelan en una nave espacial con destino al planeta colonizado. Es el momento que define Moonshot (2022), una comedia romántica de ciencia ficción dirigida por Christopher Winterbauer que apuesta por la frescura de su premisa pero tropieza con una ejecución desigual. La película, escrita por Max Taxe y protagonizada por Cole Sprouse, Lana Condor, Mason Gooding, Emily Rudd y Zach Braff, es un intento audaz de fusionar el género romántico adolescente con la ciencia ficción futurista, pero su ambición se ve limitada por decisiones narrativas desconcertantes y un desarrollo emocional superficial.

El film sigue a Walt (Sprouse), un barista idealista, y Sophie (Condor), una estudiante brillante pero descontenta, quienes se embarcan en un viaje clandestino a Marte para reunirse con sus parejas. La premisa es intrigante: en un futuro donde el planeta rojo ha sido terraformado y colonizado por la élite de la humanidad, dos jóvenes de clases sociales opuestas se alían para desafiar el sistema. Sin embargo, el guión nunca logra explotar todo su potencial. El primer acto, ambientado en la Tierra, es el más fuerte: los diálogos son ágiles, el ritmo es dinámico y Condor brilla como Sophie, una manipuladora encantadora que arrastra a Walt a su aventura. Pero una vez que la nave despegas, la película pierde fuelle.

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El mayor problema de Moonshot es su estructura desequilibrada. El primer acto, centrado en el encuentro entre Walt y Sophie y su plan para colarse en la nave, es sólido. Las escenas en el bar donde trabaja Walt y los flashbacks que revelan su relación con Ginny (Emily Rudd) están bien construidas, con diálogos que mezclan humor y melancolía. Pero cuando los protagonistas llegan a Marte, el film se estanca. La trama se fragmenta en subtramas que no aportan nada sustancial: la rebelión de los colonos, las intrigas políticas dentro de la nave y el romance entre Walt y Sophie nunca logran cohesión. El clímax, aunque visualmente espectacular con sus paisajes marcianos y efectos especiales impresionantes, carece de peso emocional.

La dirección de Winterbauer es competente pero inconsistente. Los planos en Marte son visualmente impactantes, con una fotografía que captura la vastedad del paisaje rojo y las estructuras futuristas de la colonia. Sin embargo, la cámara tiende a ser estática durante los momentos dramáticos, lo que debilita la tensión narrativa. La banda sonora, compuesta por canciones pop y electrónicas, intenta crear un ambiente juvenil pero falla en elevar los momentos clave.

El reparto intenta dar vida a esta historia con resultados mixtos. Cole Sprouse entrega una actuación sólida como Walt, aunque su personaje carece de profundidad emocional. Sprouse logra transmitir la inocencia y el idealismo de Walt, pero el guión no le da suficientes capas para explorar. Lana Condor, por otro lado, roba escenas con su carisma y timing cómico, pero su química con Sprouse es casi inexistente. Entre los secundarios, Michelle Buteau brilla como la capitana Tarter, aportando momentos de humor auténtico en medio del caos. Zach Braff, en el papel de Leon Kovi, un excéntrico científico, parece más un homenaje a sus películas anteriores que una contribución orgánica a la trama.

El diseño de producción es uno de los aspectos más destacados de Moonshot. Los escenarios futuristas de Marte son impresionantes, con detalles que van desde las naves espaciales hasta los trajes de los colonos. La dirección de arte crea un mundo creíble y detallado, aunque algunos elementos, como la moda retro-futurista de los personajes, resultan algo forzados. El maquillaje y el vestuario también merecen mención, especialmente en las escenas de fiesta en Marte, donde los colores vibrantes contrastan con el paisaje desolado.

El tema central de Moonshot —la búsqueda de un lugar al que pertenecer— es relevante pero mal ejecutado. La película intenta explorar la idea de que la humanidad puede encontrar una segunda oportunidad en otros planetas, pero esta reflexión se pierde en medio del caos narrativo. El mensaje sobre el amor y la lealtad también se diluye, ya que las relaciones entre los personajes nunca se desarrollan lo suficiente.

Moonshot está dirigida a un público joven, amante de las comedias románticas y la ciencia ficción ligera. Sin embargo, su tono inconsistente —que oscila entre lo cómico y lo dramático— puede alienar tanto a los fans del género como a los críticos más exigentes. La película tiene momentos brillantes, especialmente en el primer acto, pero su ejecución irregular la deja en un limbo entre lo prometedor y lo decepcionante.

En definitiva, Moonshot es una película con ambición y algunos aciertos notables, pero sus defectos son demasiado evidentes para ignorarlos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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