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Dual: una propuesta visual ambiciosa que fracasa en su narrativa

Martin Cid
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La pantalla se llena con un escáner médico: el cráneo de Sarah (Karen Gillan) como un paisaje lunar, hueco y frágil. Es una imagen que resume Dual (2022): una película que quiere ser muchas cosas a la vez, pero que termina atrapada en su propia dualidad. Riley Stearns, director también de The Art of Self-Defense, explora aquí temas de identidad y mortalidad con un estilo visual pulido, pero un guion que no logra equilibrar sus ambiciones tonales.

La premisa es intrigante: Sarah, diagnosticada con una enfermedad terminal, opta por clonarse para aliviar el dolor de sus seres queridos. Cuando se recupera milagrosamente, su intento por deshacerse del clon (también interpretado por Gillan) desencadena un absurdo burocrático que culmina en un duelo a muerte. El concepto recuerda a Black Mirror, pero con un toque de comedia negra al estilo de los hermanos Coen. Sin embargo, Stearns no logra encontrar el tono adecuado.

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La dirección visual es lo más destacado de la película. La paleta de colores fríos y saturados, junto con planos simétricos que reflejan la dualidad del tema, crean una estética distintiva. La escena en la corte, donde Sarah intenta deshacerse de su clon, es particularmente eficaz: la cámara se mueve como un espectador atrapado en un partido de tenis entre dos versiones de la misma persona. Stearns demuestra un ojo para el detalle, pero le falta habilidad para manejar las transiciones tonales.

El mayor problema de Dual es su identidad dividida. La película oscila entre lo cómico y lo dramático sin encontrar un equilibrio coherente. Las secuencias de acción, como el duelo final, carecen del peso emocional o la tensión narrativa que justificaría su inclusión. Stearns parece más interesado en explorar ideas filosóficas sobre la identidad y la mortalidad que en desarrollar a sus personajes.

Karen Gillan entrega una actuación sólida, capaz de transmitir tanto vulnerabilidad como determinación. Aaron Paul, como el esposo Trent, tiene momentos memorables, especialmente cuando cuestiona la naturaleza de su relación con Sarah y su clon. Sin embargo, el guion no les da suficiente profundidad para destacarse más allá del arquetipo.

La estructura narrativa es otro punto débil. La primera mitad se mueve lentamente, estableciendo el mundo y las reglas de su universo distópico, pero la segunda mitad acelera sin resolver adecuadamente los conflictos emocionales o morales que plantea. El clímax, un duelo a muerte entre Sarah y su clon, es visualmente impresionante pero narrativamente decepcionante.

Dual tiene momentos brillantes —como la escena en el hospital donde Sarah se enfrenta a la realidad de su enfermedad—, pero no logra mantener una coherencia tonal o emocional. La película parece dirigida a un público que disfruta del cine de ciencia ficción con toques filosóficos, pero que también espera cierta profundidad emocional y narrativa.

En comparación con otras películas de ciencia ficción recientes, Dual se queda corta. Películas como Past Lives (2023) logran explorar temas similares con mayor profundidad y coherencia tonal. Mientras que Past Lives logra equilibrar lo cómico y lo dramático, Dual se siente desequilibrada y confusa.

A pesar de sus fallos, Dual tiene momentos de brillantez visual y actuaciones sólidas. Sin embargo, su incapacidad para encontrar un tono coherente y desarrollar adecuadamente sus personajes la convierten en una experiencia frustrante.

La película también toca temas relevantes sobre la burocracia y el sistema legal, especialmente en cómo tratan a los individuos en situaciones extremas. La idea de que Sarah tenga que luchar legalmente por su derecho a existir o no existir es un comentario agudo sobre cómo las instituciones pueden deshumanizar a las personas. Sin embargo, este tema podría haberse explorado con mayor profundidad.

Otro aspecto interesante es la representación de la enfermedad y la mortalidad. La película no se detiene en los detalles gráficos de la enfermedad de Sarah, sino que se centra más en el impacto emocional y psicológico. Esto permite una exploración más matizada de cómo enfrentamos nuestra propia finitud. Sin embargo, este enfoque también limita el desarrollo emocional de los personajes secundarios, como Trent o Peter (Beulah Koale), cuya reacción a la situación podría haber añadido capas adicionales al relato.

La dirección de arte y el diseño de producción también merecen mención. La estética futurista pero minimalista del mundo de Dual crea una atmósfera única que refleja la frialdad y la impersonalidad de las instituciones que gobiernan este universo. Los colores fríos y los espacios abiertos y esterilizados contrastan con los momentos más íntimos y emocionales de la película, destacando aún más el conflicto interno de Sarah.

La banda sonora también juega un papel crucial en establecer el tono de la película. Las pistas musicales elegidas refuerzan tanto los momentos cómicos como los dramáticos, aunque a veces la transición entre estos dos estados de ánimo puede sentirse abrupta. La falta de una partitura original compuesta específicamente para la película limita su capacidad para crear una identidad sonora única.

En cuanto al público objetivo, Dual parece dirigida a aquellos que disfrutan del cine de ciencia ficción con elementos filosóficos y satíricos. Los fanáticos de películas como Ex Machina o Never Let Me Go encontrarán puntos de conexión en los temas explorados por Stearns. Sin embargo, la película puede resultar menos atractiva para aquellos que buscan una narrativa más tradicional o un desarrollo emocional más profundo.

La actuación de Karen Gillan es, sin duda, el punto fuerte de la película. Su capacidad para interpretar tanto a Sarah como a su clon le permite explorar una amplia gama de emociones y dinámicas entre los dos personajes. La química entre Gillan y Aaron Paul también añade un elemento humano a la historia, aunque el guion no siempre les da suficiente material para trabajar.

En comparación con otras películas del mismo género, Dual se sitúa en un nivel intermedio. No alcanza la profundidad emocional de una película como Past Lives, pero tampoco cae en los excesos tonales de una comedia negra convencional. Su mayor logro es su capacidad para mantener al espectador interesado a pesar de sus inconsistencias narrativas y tonales.

El duelo final, aunque visualmente impactante, carece del peso emocional necesario para justificar su inclusión. La resolución de la trama se siente abrupta y anticlimática, dejando al espectador con más preguntas que respuestas. Este final precipitado es un reflejo de los problemas estructurales de la película, donde la premisa promete más de lo que finalmente entrega.

En conclusión, Dual es una película que tiene momentos brillantes pero que no logra mantener una coherencia tonal o narrativa. Su dirección visual y las actuaciones de Gillan y Paul son destacados, pero el guion y la estructura narrativa fallan en entregar una experiencia cinematográfica satisfactoria.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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