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Sociedad de Honor convierte la comedia adolescente en una fábula despiadada sobre la ambición

Oran Zegman dirige esta sátira escolar sostenida por Angourie Rice.
Martha O'Hara
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Sociedad de Honor no pierde el tiempo en presentarnos su verdadera naturaleza. Honor Rose, a la que Angourie Rice presta ambición y nervio a partes iguales, ya está urdiendo un plan para acabar con las opciones académicas de sus tres mayores rivales antes de que la película haya avanzado demasiado, y ese descaro inicial marca el tono de una comedia negra tan ingeniosa como implacable.

Dirigida por Oran Zegman y estrenada en Paramount+ en 2022, la película sigue a Honor, una alumna de último curso obsesionada con entrar en Harvard, dispuesta a lo que sea con tal de conseguir la recomendación de su orientador, el señor Calvin. Su plan maquiavélico contra Michael (Gaten Matarazzo), Kennedy (Amy Keum) y Travis (Armani Jackson) se complica cuando empieza a sentir algo por Michael, precisamente su rival más peligroso. La premisa podría sonar a fórmula de instituto de toda la vida, pero la película se distingue por su disposición a explorar el lado más calculador de sus personajes adolescentes sin suavizarlo.

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La química entre Rice y Matarazzo sostiene buena parte del metraje. Rice construye a Honor como una estratega que nunca deja de ser vulnerable por debajo del cálculo, evitando el cliché de la adolescente insufrible; su Honor es inteligente y, sobre todo, coherente consigo misma incluso cuando se equivoca. Matarazzo, conocido por su papel en Stranger Things, aporta a Michael una imprevisibilidad que impide que el personaje se quede en simple obstáculo romántico. Christopher Mintz-Plasse, como el señor Calvin, juega en otro registro: seco, cansado, el único adulto de la función que parece haber visto ya este tipo exacto de ambición adolescente.

La dirección de Zegman se apoya con acierto en los detalles visuales para reforzar el tema del maquiavelismo: los carteles y los libros que aparecen en la habitación de Honor no son mero decorado, sino pistas sobre una mentalidad calculadora que la propia protagonista intenta disimular ante los demás.

No todo funciona igual de bien. El giro romántico entre Honor y Michael llega con la sensación de que la trama necesitaba un obstáculo más para mantener la tensión, y la transición entre la rivalidad calculada y el enamoramiento se siente más apresurada de lo que el material merecía. Los personajes secundarios salen peor parados de ese desequilibrio: Kennedy y Travis apenas trascienden su función como objetivos del plan de Honor, y se les niega el desarrollo propio que sus intérpretes parecían capaces de ofrecer.

Sociedad de Honor llegó en un momento en que la comedia adolescente vivía un pequeño repunte, con títulos como Senior Year y Rescue Rangers compitiendo por la misma atención crítica. Frente a ellos, esta película se impuso por su voluntad de no edulcorar a su protagonista: Honor sigue siendo calculadora y, en ciertos tramos, francamente antipática, y el guion confía en que el público prefiera eso a una versión más amable y menos interesante del personaje. La recepción crítica, en líneas generales positiva, coincidió en señalar el mismo triángulo de méritos: una Rice que equilibra ambición despiadada y fragilidad sin que una eclipse a la otra, un Matarazzo capaz de humanizar a un personaje que fácilmente habría quedado en arquetipo, y un Mintz-Plasse que aporta el contrapunto cómico que la historia necesita para no hundirse en su propio cinismo.

Uno de los aciertos de la película es no tratar el concepto de las sociedades de honor como simple telón de fondo, sino como una idea con la que jugar: el éxito académico como algo que puede volverse obsesivo, casi destructivo, tanto para quien lo persigue como para quienes lo rodean. La relación entre Honor y Michael crece a partir de esa misma idea, empezando como rivalidad y derivando hacia algo más parecido a un reconocimiento mutuo entre dos personas que se entienden mejor de lo que les gustaría admitir.

Sociedad de Honor es, al final, una comedia adolescente que se atreve a ser más oscura y más incómoda de lo habitual en el género, y que encuentra en Angourie Rice a una actriz capaz de llevar el material bastante más allá de lo que su premisa, sobre el papel, prometía.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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