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The Lost King»: La obsesión de Hawkins salva un guión desigual

Martin Cid
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Stephen Frears abre The Lost King con un plano de Sally Hawkins sentada en la oscuridad de un teatro, sus ojos reflejando las luces del escenario mientras la representación de Ricardo III se despliega ante ella. Es una imagen que promete mucho: una mujer común, Philippa Langley, encontrando eco en la historia de un rey olvidado, mientras lucha contra su propia invisibilidad profesional y personal. Pero esta conexión inicial, aunque poderosa, no se sostiene con la misma fuerza a lo largo del filme.

Basada en la historia real de Langley, The Lost King es una biopic histórica que mezcla comedia y drama para contar cómo una amateur defió al establishment académico para encontrar los restos del rey Ricardo III. Frears (The Queen, Philomena) dirige con su estilo característico: elegante, ágil, pero aquí algo desequilibrado. El guión de Steve Coogan y Jeff Pope (basado en el libro de Langley) tiene momentos brillantes, especialmente cuando explora la obsesión de Philippa y su batalla contra la enfermedad crónica que padece.

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Hawkins, siempre una actriz magnética, brilla en las escenas más íntimas, donde muestra la vulnerabilidad y determinación de su personaje. Su interpretación es el corazón del filme, capaz de transmitir tanto la frustración de ser ignorada por sus superiores como la pasión desbordante por su búsqueda histórica. Sin embargo, el tono vacila entre lo serio y lo cómico sin encontrar un equilibrio convincente.

Uno de los mayores aciertos del filme es la química entre Hawkins y Steve Coogan (que interpreta a John Langley, el exesposo de Philippa). Sus diálogos, cargados de ironía y ternura, son algunos de los más memorables. Coogan, conocido por su trabajo en The Trip y Stan & Ollie, aporta el contrapunto perfecto a la intensidad emocional de Hawkins. Sus intercambios, llenos de humor seco y momentos de genuina conexión, son un recordatorio de que incluso en medio de una obsesión histórica, las relaciones humanas siguen siendo lo más importante.

Pero donde la película tropieza es en su estructura. El ritmo es irregular: hay momentos de tensión bien construidos, como cuando Philippa convence a la Universidad de Leicester para realizar las excavaciones, pero también secuencias innecesariamente largas que diluyen el impacto emocional. La narrativa se siente fragmentada, saltando entre la lucha de Philippa contra su enfermedad, su obsesión por Ricardo III, y las tensiones familiares sin lograr una cohesión clara.

La recreación histórica es sólida, aunque no innovadora. Los planos del carpark donde se cree está enterrado Ricardo III son efectivos, y la representación de los conflictos académicos añade capas interesantes al relato. Sin embargo, la película pierde fuerza cuando intenta abarcar demasiado. La inclusión de elementos sobrenaturales, como las visiones de Philippa, aunque bien interpretados por Hawkins y Harry Lloyd (que encarna al fantasma de Ricardo III), no están siempre bien integrados en la narrativa.

La dirección de Frears es segura pero no arriesgada. Hay escenas que podrían haber sido más audaces visualmente, especialmente cuando se trata de las visiones de Philippa. Los momentos sobrenaturales, aunque intrigantes, se sienten a veces como un recurso fácil para agregar drama sin realmente profundizar en la psicología del personaje.

En cuanto a los fallos, el mayor es quizás la falta de profundidad en algunos personajes secundarios. Mark Addy, como Richard Buckley, el arqueólogo escéptico, tiene un papel interesante pero poco desarrollado. Y aunque el conflicto con la universidad añade tensión al argumento, se siente algo simplista en su ejecución.

The Lost King explora temas universales: la búsqueda de identidad, la lucha contra las expectativas sociales y la importancia de perseverar ante la adversidad. Philippa Langley es un personaje fascinante, una mujer que desafía las normas establecidas no solo por su género sino también por su condición de amateur en un campo dominado por académicos. Sin embargo, la película a veces se pierde en estos temas, tratando de abordarlos todos sin lograr una profundidad significativa.

El filme está dirigido claramente a un público interesado en historias de superación personal y en el rescate de figuras históricas olvidadas. Los amantes del drama histórico encontrarán mucho que disfrutar, especialmente en las escenas de excavación y los momentos de tensión académica. Sin embargo, aquellos que buscan una narrativa más cohesionada o una exploración más profunda de sus temas pueden sentirse decepcionados.

En comparación con otras obras de Frears, The Lost King carece del equilibrio emocional de Philomena o la agudeza política de The Queen. Aunque tiene sus momentos brillantes, no logra alcanzar el mismo nivel de impacto. La película se siente más como un homenaje a Philippa Langley que una exploración profunda de su historia.

The Lost King es una película decente, con momentos destacables gracias a las actuaciones de Hawkins y Coogan, pero que no logra elevarse por encima del promedio debido a su tono inconsistente y estructura desequilibrada.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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