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The Princess: una fantasía sangrienta que tropieza con su propia ambición

Martin Cid
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La escena inicial de The Princess es un ataque frenético: Joey King, con una espada ensangrentada y el pelo revuelto, masacra a mercenarios en lo que parece ser un castillo medieval. Es violento, caótico, pero también inesperadamente divertido—como si Kill Bill se encontrara con Shrek. Sin embargo, esta película de Le Van Kiet no es solo una fantasía de venganza sangrienta; es un experimento tonto que a menudo tropieza consigo mismo.

La premisa es simple: una princesa (King) se niega a casarse con un príncipe cruel y es encerrada en una torre. Cuando su reino está en peligro, ella escapa y comienza una misión para salvar a su familia. El problema es que la película no puede decidir si quiere ser un thriller de acción serio o una comedia absurda. La estructura salta constantemente entre el rescate épico de la princesa y flashbacks de su vida anterior, lo que interrumpe el ritmo. Estos saltes temporales podrían haber añadido profundidad, pero en cambio solo confunden.

Donde The Princess brilla es en las escenas de acción. King, con su rostro sucio y determinación feroz, es una heroína convincente. Su química con Dominic Cooper, que interpreta al príncipe psicópata, es eléctrica—sus confrontaciones están llenas de tensión y un humor negro inesperado. Una escena en particular, donde la princesa tortura a uno de los mercenarios (Antoni Davidov) con preguntas absurdas mientras lo golpea, es tanto brutal como hilarante.

Pero el guión es inconsistente. Hay momentos de genuina emoción—como cuando la princesa se reencuentra con su familia—pero luego la película cae en clichés de fantasía. La banda sonora, aunque bonita al principio (con esas flautas celtas que mencionó The New York Times), se vuelve repetitiva y a veces ridícula, como si estuviera tratando demasiado de ser épica.

El elenco secundario es un desastre. Olga Kurylenko, como la madre de la princesa, tiene poco que hacer excepto mirar con preocupación. Veronica Ngô, como Linh, una aliada misteriosa, aparece y desaparece sin propósito claro. Y aunque Alex Reid y Ed Stoppard, como los reyes, tienen sus momentos, sus personajes son tan unidimensionales como el castillo en el que viven.

La originalidad de The Princess es su mayor fortaleza y debilidad. La mezcla de fantasía oscura con comedia es fresca, pero a menudo se siente como si Kiet no supiera qué hacer con ella. La película parece dirigida a un público joven que busca algo diferente, pero los saltos tonales pueden alienar incluso a los más tolerantes. Los fans de la acción sangrienta encontrarán momentos satisfactorios, mientras que los buscadores de comedia absurda se reirán de las líneas de diálogo ridículas y la violencia exagerada.

Kiet intenta explorar temas como el empoderamiento femenino y la resistencia contra la opresión, pero estos mensajes se pierden en medio del caos. La princesa es una protagonista fuerte y bien escrita, pero su arco narrativo no se desarrolla lo suficiente. En cambio, la película depende demasiado de los golpes espectaculares y las escenas de pelea coreografiadas.

En comparación con otras películas de fantasía y acción recientes, The Princess palidece. Mientras que The Northman (2022) logra equilibrar la brutalidad medieval con una narrativa coherente, The Princess se siente desorganizada y confusa. Incluso Black Widow (2021), con sus problemas de ritmo, tiene una estructura más sólida.

El diseño de producción es otro punto débil. Los decorados del castillo y los trajes son coloridos pero poco convincentes. Parecen sacados de una feria medieval en lugar de un reino fantástico. La cinematografía, aunque técnicamente competente, carece de la atmósfera inmersiva que se espera de un cuento de hadas oscuro.

En cuanto a las actuaciones, Joey King lleva el peso de la película sobre sus hombros y lo hace con gracia. Su interpretación es física y emocionalmente intensa, y su química con Cooper es uno de los pocos aspectos redentores del filme. Sin embargo, el resto del elenco no logra elevar el material. Dominic Cooper tiene momentos memorables como el príncipe cruel, pero su personaje carece de matices.

La música de la película es otro aspecto que merece atención. La banda sonora comienza con una promesa, utilizando flautas celtas para evocar un sentido de misterio y magia. Sin embargo, pronto se vuelve repetitiva y pierde su impacto. Las partituras durante las escenas de acción son ruidosas pero poco memorables, faltando la profundidad emocional que podrían haber añadido.

La edición es otro problema. La película salta entre diferentes líneas temporales sin una transición clara, lo que puede confundir al espectador. Hay momentos en los que el ritmo se acelera demasiado, dejándonos con ganas de más desarrollo de los personajes y la trama.

En cuanto a la dirección, Le Van Kiet muestra un talento evidente para las escenas de acción, pero le falta experiencia en la construcción de una narrativa coherente. Su visión es ambiciosa, pero la ejecución deja mucho que desear. La película parece estar en conflicto constante consigo misma, sin saber si quiere ser una tragedia épica o una comedia absurda.

The Princess tiene algunos momentos brillantes, especialmente las escenas de acción bien coreografiadas y la química entre King y Cooper. Sin embargo, estos aspectos positivos se ven eclipsados por una estructura confusa, un guión inconsistente y un elenco secundario que no logra destacar.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Katelyn Rose Downey — Violet

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