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The Boogeyman: un thriller psicológico que pierde fuerza al expandirse

Susan Hill
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La escena inicial de The Boogeyman es una imagen que se clava en la retina: dos hermanas, aún con los ojos hinchados por el llanto, recorren los pasillos de su casa como si cada sombra fuera un enemigo potencial. Sophie Thatcher y Vivien Lyra Blair logran transmitir, sin decir una palabra, el peso del duelo que arrastran. Es un momento prometedor para lo que podría haber sido una exploración aterradora del horror psicológico basado en el relato corto de Stephen King.

Rob Savage, director conocido por su trabajo en Host (2020), intenta expandir la premisa original de King a 98 minutos de metraje, y aquí es donde las cosas empiezan a desmoronarse. La película se basa en la historia de Lester Billings (David Dastmalchian), quien visita al psicólogo Will Harper (Chris Messina) para contarle sobre el ente que acecha a sus hijas tras la muerte de su esposa. El material de King, conocido por su capacidad de generar tensión en espacios reducidos y con personajes limitados, se estira hasta el punto de romperse. La estructura narrativa, aunque fiel al espíritu del cuento, pierde fuerza al intentar llenar huecos que no necesitan ser rellenados.

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Donde The Boogeyman sí acierta es en las interpretaciones, especialmente la de Thatcher como Sadie Harper. Su actuación equilibra perfectamente entre el dolor adolescente y la determinación por proteger a su hermana menor. Thatcher tiene la difícil tarea de jugar un personaje que está constantemente al borde del colapso emocional, pero que también debe ser fuerte para cuidar de Sawyer (Lyra Blair). La actriz logra transmitir esta dualidad con una naturalidad que hace creíble cada uno de sus gestos y miradas. Lyra Blair, aunque con menos espacio para desarrollar su personaje, también deja una impresión memorable. Su interpretación de Sawyer, la hermana menor, es tierna pero no ingenua, mostrando un miedo genuino que resonará con cualquier espectador que haya pasado por una pérdida similar.

El diseño de sonido es otro aspecto destacable: los susurros en las paredes, los golpes en los techos y los gritos distorsionados crean una atmósfera opresiva que compensa la debilidad del guion. La banda sonora, aunque no es tan reconocible como otras en el género, cumple su función de mantener al espectador en un estado de alerta constante. Los efectos visuales, aunque limitados, son efectivos en los momentos clave, especialmente en las escenas donde el Boogeyman se manifiesta de manera más tangible.

Sin embargo, el mayor lastre de la película es su ritmo. Savage parece obsesionado con mantener un tono constante de suspense, pero al hacerlo, cae en repeticiones que diluyen el impacto de los momentos más escalofriantes. La cinematografía, aunque visualmente atractiva, no logra compensar la falta de originalidad en la narrativa. El Boogeyman del título, ese ente que se alimenta del dolor y la tristeza, nunca llega a ser tan aterrador como debería. Su presencia es más un recurso narrativo que una amenaza creíble, y cuando finalmente aparece, su diseño visual resulta decepcionante en comparación con lo que el guion sugiere.

La película también falla en su intento de profundizar en los temas del duelo y la pérdida. Aunque la premisa es prometedora, el desarrollo de estos temas se queda en la superficie. Las escenas entre las hermanas y su padre (Chris Messina) podrían haber explorado más la dinámica familiar y cómo cada uno lidia con la muerte de la madre. En cambio, estas interacciones a menudo se sienten forzadas y poco naturales, como si el guion estuviera más preocupado por avanzar la trama que por desarrollar a los personajes.

Otro punto débil es la relación entre el material original de Stephen King y su adaptación cinematográfica. Mientras que el relato corto de King es una historia concisa y efectiva, la película se siente inflada y desordenada. La expansión del material no añade nada sustancial a la premisa original, y en algunos momentos, incluso parece restarle fuerza. Esto es especialmente evidente en las escenas de terror, que a menudo se sienten predecibles y poco innovadoras.

En cuanto al público objetivo, The Boogeyman apela principalmente a los fans del horror clásico y los seguidores de Stephen King. Aquellos que buscan una experiencia de terror más moderna o innovadora pueden quedar decepcionados. La película no ofrece nada nuevo en términos de narrativa o estética, y su enfoque tradicional puede resultar anticuado para algunos espectadores.

En definitiva, The Boogeyman tiene los ingredientes para ser una película de terror efectiva: actuaciones sólidas, una premisa intrigante y un ambiente cargado de tensión. Sin embargo, estos elementos no son suficientes para compensar las debilidades en el guion y la dirección.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Vivien Lyra Blair — Sawyer Harper

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