Cine

Un documental sobre un ex primer ministro gana la sección más gamberra de Toronto

Jun Satō
Añádenos en Google

Midnight Madness es la sección donde el público de Toronto corona un slasher, una provocación de terror corporal, un cine de acción que deja la sala afónica. No es el lugar donde uno espera que gane un documental sobre un primer ministro canadiense. Que Ladies and Gentlemen, Brian Mulroney lo haya hecho es el titular más raro del festival, y la explicación está por completo en la forma.

Matthew Rankin no ha filmado una biografía, sino un delirio de montaje: un collage armado con décadas de televisión canadiense, imágenes de campaña, fragmentos de programas y desechos de la cultura pop. La película trata el archivo como el cine de terror trata una casa encantada: un espacio donde lo familiar se vuelve amenazante cuanto más lo miras. Por eso se programó a medianoche y no en una franja documental convencional. Rankin encontró el género escondido dentro de las noticias.

El oficio está en el ensamblaje. Rankin, cuyas The Twentieth Century y Universal Language lo confirmaron como uno de los estilistas más singulares del cine canadiense, hace del montaje todo el argumento. La frase más pulida de un político, repetida y recolocada contra la cultura que la rodeaba, se agría hasta volverse inquietante. No hay narrador que explique a Mulroney: solo la acumulación, y la acumulación es una estrategia del terror.

Al imponerse a The Spiral, de Paolo Strippoli, y Arrested Memory, de Sabu —dos títulos que llegaron a la sección por la puerta principal—, un ensayo político asustó más que las películas de género en su propio terreno. El voto premia la puesta en escena: Rankin convirtió un tema sin ningún atractivo de cine de medianoche en la experiencia más vertiginosa de la sala.

Lo que abre el premio es un público más amplio para una película que podía haber quedado archivada como curiosidad canadiense. Un galardón de Midnight Madness viaja: le dice a los programadores de todo el mundo que un documental sobre un político casi desconocido fuera de su país funciona como pura sensación. Rankin lleva su carrera demostrando que el archivo es un género, y el público más ruidoso de Toronto acaba de darle la razón.

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.