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Wham! 10 Days in China revisita la gira china de 1985 que ya tuvo una película enterrada

Molly Se-kyung

Antes de que Wham! llenara estadios en dos continentes, hicieron algo que ningún grupo de pop occidental había logrado: pisaron un escenario dentro de la China comunista. Dos conciertos, uno en Pekín y otro en Cantón, colocaron a George Michael y Andrew Ridgeley frente a un público que nunca había visto pop occidental en directo, en un país que apenas acababa de decidir dejarlo entrar.

Esa es la situación que reabre el documental de Mike Christie. Wham! 10 Days in China aborda la gira menos como un ejercicio de nostalgia que como una maniobra. Un joven dúo británico usó una primicia geopolítica como materia prima para el único mercado que de verdad le interesaba, el estadounidense, y la apuesta de la película es que las imágenes todavía conservan esa ambición.

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El tráiler deja clara la mirada. No es el George Michael maduro de su etapa en solitario, sino un intérprete recién entrado en la veintena que lee un escenario extranjero que no controla del todo, con Ridgeley al lado. Christie convierte el archivo en estudio de personaje: dos chicos muy jóvenes que entendían la publicidad mejor que los funcionarios que los rodeaban y que intuían que una foto en la Gran Muralla viajaría más lejos que cualquier sencillo.

Michael comprendía esa ventaja. Un grupo occidental tocando en Pekín era una historia que las cadenas estadounidenses cubrirían cuando un sencillo pop corriente quizá no lograra abrirse paso, y el equipo de la banda planificó el viaje en parte por los titulares que generaría al otro lado del océano. Los conciertos eran reales; también lo era el cálculo detrás de ellos.

El contexto es fácil de subestimar hoy. El pop occidental estaba semiprohibido en China, las entradas se repartían por canales oficiales y, según se contó entonces, se recordaba al público cuándo era aceptable ponerse de pie. El entorno de Wham! negoció durante meses con un aparato estatal que nunca había acogido nada parecido. El resultado fue una plantilla. Los artistas posteriores, y con ellos toda la era del pop como espectáculo de poder blando, reconocerían el manual que la banda improvisó en aquellas salas.

El sujeto más interesante del documental quizá sea el público. Para muchos en aquellos recintos, aquello fue un primer contacto con la cultura juvenil occidental que llegaba como acontecimiento autorizado y no como contrabando, y Christie dedica tiempo real a quienes estuvieron allí sentados. Esa inversión, mirar a los que miran, es donde una película musical sobre una banda famosa se acerca a un documento sobre un país que decide cuánto del mundo exterior está dispuesto a admitir.

La decisión de montaje que define la película es la restauración por encima del recuerdo. Christie y la productora Supercollider construyeron el relato a partir de material de archivo recién digitalizado e inédito, en lugar de apoyarse en entrevistas actuales. Las conversaciones con el equipo de la banda y con espectadores chinos que estuvieron presentes aportan el análisis, pero la columna vertebral es la imagen recuperada: la gira tal como se veía, no como se recuerda.

Hay un motivo para que esa imagen necesite rescate. La gira ya dio lugar a una película. Lindsay Anderson fue contratado para documentarla, entregó un montaje que disgustó al entorno y fue apartado; el metraje se rehízo con otras manos y se estrenó como Wham! in China: Foreign Skies. La versión de Christie es, en efecto, el segundo intento de la gira de dejar constancia de sí misma, lo que convierte la elección de qué restaurar y qué omitir en el verdadero argumento del filme.

Lo que el documental no puede eludir es su propia autorización. Es una producción de Sony Music realizada con la bendición del legado de George Michael, y ese arreglo tiende a limar las aristas de una historia sobre ambición y control. El archivo será nuevo, pero los intereses que lo moldean no son neutrales. Una gira vendida en su momento como diplomacia cultural fue también una operación comercial a ambos lados de la negociación. Si las imágenes restauradas complican ese relato o simplemente lo pulen es la pregunta abierta, y ningún tráiler puede resolverla antes del estreno.

Wham! 10 Days in China está dirigida por Mike Christie y producida por Alice Popplewell para Supercollider, compañía del grupo Zinc Media, con Sony Music Vision y Sony Music Entertainment UK detrás. George Michael y Andrew Ridgeley aparecen a lo largo del metraje en imágenes de archivo. El documental dura 90 minutos.

Trafalgar Releasing estrena Wham! 10 Days in China en cines de todo el mundo el 28 de julio de 2026, como acontecimiento de un solo día, antes de su emisión en BBC Two y BBC iPlayer a finales de verano. Para una banda que trató un cruce de frontera como una jugada de carrera, un estreno mundial en una sola jornada es una forma coherente de volver al país que le dio la historia.

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