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Mundial 2026, dieciseisavos de final: Alemania y Países Bajos caen desde los penaltis y Brasil sobrevive a Japón

El día del Mundial: dos pesos pesados europeos eliminados desde el punto fatídico, Paraguay y Marruecos a octavos, y un gol brasileño en el descuento
Jack T. Taylor

Los dieciseisavos de final existen para descubrir quién aguanta los nervios cuando se acaba el fútbol, y en una sola tarde agarraron a dos pesos pesados de Europa y los partieron en el lugar donde cada jugador se siente más solo: el punto de penalti. Alemania está fuera. Países Bajos está fuera. Los dos se marcharon habiendo marcado, habiendo competido, habiendo hecho casi lo suficiente, y los dos vieron cómo un rival más pequeño y más hambriento se plantaba sobre el balón para terminar la faena que ellos no supieron cerrar.

Paraguay se lo hizo a Alemania. Marruecos se lo hizo a Países Bajos. Y mientras caían los gigantes, Brasil recordó a todos que sobrevivir a una eliminatoria mundialista es su propia prueba de carácter, escapando de Japón con el último disparo limpio de la noche.

Paraguay elimina a Alemania y un portero escribe la historia

Alemania ha convertido las salidas tempranas en costumbre, y esta fue la versión más cruel. Paraguay se adelantó por medio de Julio Enciso antes del descanso, un gol con la calma de un equipo que no teme a nada y tiene todo por demostrar. Alemania respondió como responden los buenos equipos: Florian Wirtz colgó el centro, Kai Havertz saltó al remate de cabeza y el empate llegó a 1-1. Durante largos tramos después, Alemania pareció la más cercana al segundo. No lo encontró.

Así que se fue al sitio donde las reputaciones no valen nada. Orlando Gill, el portero paraguayo, hizo dos paradas que lo acompañarán el resto de su carrera, y José Canale enterró el primer lanzamiento de la muerte súbita para sentenciar el 4-3. A la tanda de penaltis se la llama a menudo lotería; no lo es. Es una prueba de quién mantiene el pulso firme cuando el estadio ruge, y Paraguay la superó. Alemania, otra vez, no. Para una de las grandes instituciones del Mundial, caer en los dieciseisavos ya no es un bache: se está volviendo el patrón.

Marruecos vuelve a hacerlo: Bounou el muro, Diop el rescate

Países Bajos tuvo la misma ventaja, el mismo control y el mismo final. Cody Gakpo adelantó a la Oranje pasada la hora de juego, y por un rato tuvo la forma de una progresión europea de trámite. Entonces Marruecos hizo lo que ha aprendido a hacer en este escenario: negarse a marcharse. Issa Diop forzó el empate en el último suspiro del tiempo añadido, el minuto noventa y uno, el último aliento del tiempo reglamentario, y la eliminatoria que debía estar cerrada estaba de pronto viva.

A partir de ahí, todo fue de Yassine Bounou. El portero marroquí ha construido su prestigio en el torneo precisamente en estos momentos, y la tanda fue su escenario; Ismael Saibari clavó el penalti decisivo, pero fue Bounou quien hizo posibles las cuentas, con Marruecos imponiéndose 3-2. Su carrera hasta las semifinales hace cuatro años se trató como un milagro. La manera en que lo hacen ahora, serenos, ordenados, imposibles de rematar, parece mucho menos suerte y mucho más un método. Países Bajos, con todo su talento, nunca lo resolvió.

Brasil sobrevive a Japón cuando habría sido fácil no hacerlo

La velada de Brasil debía ser la cómoda. No lo fue. Japón, valiente y afilado, golpeó primero por medio de Kaishu Sano, y durante un largo tramo los favoritos parecieron exactamente un equipo que había ganado el partido en su cabeza antes del pitido inicial. Brasil fue segundón durante una hora, y un tercer batacazo a la europea estaba ahí mismo, esperando.

Lo que los rescató fue experiencia y rechazo a rendirse. Casemiro, el instinto competitivo más veterano del equipo, los empató tras el descanso, y Gabriel Martinelli encontró el gol del triunfo en el descuento, ese disparo tardío y decisivo que separa a los equipos que avanzan de los que vuelven a casa preguntándose qué pasó. Brasil pasa, pero quedó avisado. Japón fue mejor el tiempo suficiente para dejar claro que a esta Brasil se la puede incomodar.

Lo que cambia la jornada

El cuadro ha quedado reescrito por las ausencias. Dos de los aspirantes de antes del torneo, Alemania y Países Bajos, están fuera antes de los octavos, y la mitad del sorteo que debía ir cargada de pedigrí europeo ha quedado abierta en canal. Paraguay y Marruecos no llegan como comparsas: llegan como equipos que ya han demostrado que pueden ganar la noche que no les sale, que es el rasgo más valioso que puede poseer un equipo de eliminatorias. Brasil sigue como favorito que ahora sabe que es mortal.

Si las primeras rondas de este Mundial fueron de los equipos que debían perder, los dieciseisavos redoblaron la lección. El fútbol estuvo igualado. Los nervios no. En un día como este, esa fue toda la diferencia entre quedarse y volver a casa.

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