Finanzas y Negocios

Intel sube un 19% en una sesión tras superar los 13.580 millones en el primer trimestre

La compañía que media Wall Street había dado por perdida acaba de protagonizar la mayor sorpresa de beneficios de su historia reciente. Y el motivo importa: las CPU están recuperando un papel que parecía haberse quedado para las GPU de Nvidia en el reparto del hardware de inteligencia artificial.
Victor Maslow

Intel ha batido todas las líneas del consenso de analistas en su último informe trimestral —ingresos, beneficio por acción, facturación de centros de datos, previsión para el trimestre que viene— y las acciones han saltado un 19% en la cotización fuera de hora, el mayor movimiento intradía de la compañía en años. Los ingresos se han situado en 13.580 millones de dólares frente a los 12.420 millones que esperaba Wall Street, y el beneficio ajustado ha alcanzado 29 centavos por acción frente a una previsión de apenas 1 centavo: una sorpresa de 28 centavos que ya es rara a cualquier escala y resulta extraordinaria para una compañía que buena parte del mercado había relegado al margen de la carrera de la inteligencia artificial. El resultado reescribe la narrativa del hardware: tras dieciocho meses en los que las unidades gráficas de Nvidia han definido la conversación, la CPU está demostrando que tiene un papel central en las cargas «agénticas» que todos están construyendo ahora.

Lo que ha cambiado es qué alimenta la siguiente ola. Las GPU dominaron la era del entrenamiento de los grandes modelos, pero ejecutarlos en producción —sobre todo los nuevos sistemas «agénticos», que encadenan decenas de pasos de inferencia— exige una mezcla distinta de cargas, y las CPU están recuperando terreno. Los ingresos de centros de datos de Intel han subido hasta 5.100 millones de dólares, un alza interanual del 22%, y el consejero delegado Lip-Bu Tan ha declarado en la conferencia con inversores que la demanda de CPU para servidor corre por delante de la oferta sin signos de enfriarse. Para los clientes empresariales y los usuarios de nube, la consecuencia es competitiva: un segundo proveedor creíble de infraestructura de IA reordenaría los precios del cloud y los patrones de inversión de los hiperescaladores.

Los números pesan porque marcan una reversión. Intel había recortado el 15% de su plantilla, cancelado proyectos de fábrica en Alemania y Polonia y retrasado su enorme instalación de Ohio hasta 2030 después de una racha de decepciones en la guía. La compañía suma ya seis trimestres consecutivos batiendo sus propias previsiones. Los negocios vinculados a IA generaron el 60% de los ingresos totales y crecieron un 40% interanual, según el director financiero David Zinsner. La previsión para el próximo trimestre —entre 13.800 y 14.800 millones de dólares en ingresos, con un margen bruto central del 39%— implica que el impulso se extiende al verano.

El giro es real, pero incompleto. Intel sigue reportando una pérdida neta GAAP de 4.280 millones de dólares, o 73 centavos por acción —más amplia que los 887 millones de hace un año—, reflejo del coste de un ciclo de inversión que todavía arrastra las cifras contables. La recompra recién cerrada del 49% de la planta Fab 34 en Irlanda a Apollo por 14.200 millones de dólares —7.700 millones en efectivo y 6.500 millones en nueva deuda— añade apalancamiento en un momento en el que el flujo de caja libre del trimestre ha sido negativo en 2.000 millones. Y la apuesta tecnológica más interesante, el nodo de fabricación de nueva generación 14A, todavía necesita un cliente mayor comprometido. Tan ha dicho que «varios» lo evalúan, pero ninguno ha sido nombrado públicamente más allá del plan ya divulgado de fabricar chips para Tesla, SpaceX y xAI dentro del complejo Terafab que Elon Musk está construyendo en Austin.

Para los competidores, la lectura es desigual. El backlog de packaging avanzado de TSMC ya está lleno, e Intel es una de las tres compañías del mundo con capacidad de packaging más avanzada: una escasez que se está convirtiendo en el verdadero cuello de botella global del hardware de IA. Para los trabajadores, los despidos del año pasado quedan atrás y el ramp-up actual está impulsando contrataciones en Arizona y Oregón. Para los gobiernos, el resultado valida —por ahora— los subsidios de la ley CHIPS y la participación directa en capital que la Administración Trump tomó el año pasado en Intel, aunque los críticos de ambos partidos querrán ver rentabilidad sostenida antes de declarar exitosa la política industrial. En Europa, donde la cancelación de las fábricas alemana y polaca dejó un hueco, la noticia refuerza la sensación de que la autonomía estratégica en semiconductores se está decidiendo lejos de Bruselas.

Intel presenta sus próximos resultados trimestrales el 24 de julio. El nodo 14A sigue en plan de producción para 2028, y la colaboración entre Tesla e Intel en el Terafab de Austin tiene previsto iniciar la fabricación en 2027. La instalación de Ohio mantiene su objetivo de 2030.

Debate

Hay 0 comentarios.