Finanzas y Negocios

Northern Star rechaza la oferta de 27.000 millones de dólares de Gold Fields

Victor Maslow
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El oro sigue cotizando cerca de máximos históricos y la mayor minera de oro de Australia acaba de rechazar a un comprador. Northern Star Resources ha declinado una oferta de adquisición no solicitada de Gold Fields, de Sudáfrica, que habría creado el segundo mayor productor de oro del mundo, por detrás de Newmont.

El rechazo dice tanto del auge del oro como de las dos compañías. La subida ha encarecido el metal, pero no ha conseguido que todas las minas funcionen bien; y una minera cuyas acciones se quedan rezagadas respecto al precio del oro se convierte en objetivo. Para quienes son realmente propietarios de la compañía, con sede en Perth —desde fondos de pensiones australianos hasta un fondo de inversión activista—, la cuestión es si vale más mantenerla independiente y mejorarla desde dentro o integrarla en un rival.

La oferta valoraba la compañía en unos 38.700 millones de dólares australianos, o 27.100 millones de dólares: 0,3125 acciones de la propia empresa oferente más 7,25 dólares australianos en efectivo por cada acción. Aproximadamente tres cuartas partes del precio se habrían pagado en acciones, y los inversores actuales habrían acabado con cerca de un tercio del grupo combinado. La compañía ampliada extraería unos 4,1 millones de onzas al año, y la minera sudafricana calculaba que la combinación de las operaciones permitiría ahorrar entre 4.000 y 5.000 millones de dólares.

El presidente Michael Chaney calificó la propuesta de «muy oportunista» y dijo que se queda muy lejos del valor fundamental de la compañía. Su objeción más contundente fue la divisa. Aceptar que la mayor parte del pago se realizara en acciones de la compradora, argumentó, supondría cambiar las minas de Australia Occidental por unos títulos expuestos a un riesgo jurisdiccional significativamente mayor. Gold Fields explota minas en Ghana, Sudáfrica, Perú y Chile, además de sus operaciones australianas, y la concesión de su mina de Tarkwa, en Ghana, vence en abril de 2027, informó Miningmx.

Chaney tiene motivos para cuestionar el momento elegido. La compañía recortó dos veces sus previsiones de producción en su último ejercicio fiscal; la segunda, hasta una estimación más probable de poco más de 1,5 millones de onzas. La planta de tratamiento de Kalgoorlie Super Pit, la mayor mina de oro de Australia, tuvo dificultades mientras la empresa daba el paso a una planta de procesamiento ampliada. Sus acciones cayeron alrededor de un 17 % este año, pese a que el oro batió récords. Una oferta calculada sobre esa caída parece deliberadamente baja.

El punto débil de su defensa es el historial del propio consejo. Elliott Investment Management, que posee alrededor del 6,2 % de las acciones, lleva meses presionando para que haya cambios en el consejo y se realice una revisión estratégica. John Pike, socio de Elliott, afirmó que los consejeros tienen la obligación de valorar las ofertas serias, aunque también defendió que todavía queda mucho valor por aflorar dentro de la compañía. John Ayoub, de Wilson Asset Management, también calificó la oferta de oportunista y dijo que los accionistas deberían sopesar la exposición a las acciones de la compradora y su riesgo jurisdiccional frente a la propia recuperación de la compañía y la posible venta de activos.

Los mercados dieron un primer veredicto sobre ambas partes. Las acciones de la empresa objetivo subieron un 6,2 %, hasta los 23,47 dólares australianos, en Sídney el lunes, aunque seguían por debajo del valor de la oferta; las de la compradora cayeron más de un 12 % en Johannesburgo. Como la mayor parte de la oferta se paga en acciones, esa caída reduce el valor de la propia propuesta: cuando se presentó, equivalía a 27 dólares australianos por acción, pero antes de que el rechazo se hiciera público se valoraba en unos 25,19 dólares australianos.

Los trabajadores de Kalgoorlie y de la sede central de Perth también tienen algo en juego. Las sinergias de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares rara vez se consiguen solo con papeleo, y la posible compradora también ha señalado que vendería activos no estratégicos. Además, cualquier adquisición extranjera de una compañía de este tamaño necesitaría la aprobación de la Foreign Investment Review Board de Australia.

Gold Fields propuso un plan de fusión el 13 de septiembre, que el consejo rechazó por unanimidad. El consejero delegado, Mike Fraser, dijo que su compañía sigue abierta a un diálogo constructivo. El próximo consejero delegado de Northern Star, Suresh Vadnagra, antiguo directivo de Glencore, empezará el 5 de octubre y sustituirá a Stuart Tonkin.

La última operación aurífera de esta envergadura, la compra de Newcrest por parte de Newmont por 17.500 millones de dólares, tardó meses en cerrarse y requirió elevar el precio. Durante su primera semana en el cargo, Vadnagra quizá tenga que decidir cuánto vale realmente Northern Star.

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