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Theodora y Oli entran al jurado de ‘Rhythm + Flow: Francia’: Netflix la estrena el 26 de agosto

Veronica Loop

El asiento que SCH ocupaba desde la primera temporada está vacío, y el rap francés ya entendió lo que eso significa. Durante cuatro años, un respaldo desde esa silla llevaba el sello concreto del rap callejero de Marsella. El jurado que ahora decide qué desconocidos consiguen una vitrina nacional tiene otra cara y otro gusto, y el cambio no es cosmético.

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Rhythm + Flow: Francia —Nouvelle École en su país— es el concurso de rap de Netflix, la versión francesa del formato estadounidense que sentó a Cardi B, T.I. y Chance the Rapper detrás de una mesa de jurados. La mecánica es simple y despiadada: raperos francófonos improvisan en audiciones, se enfrentan en batallas y luego escriben, graban y ruedan videos musicales a lo largo de varias rondas hasta que uno se lleva 100.000 euros. El dinero es el titular; el premio real es la maquinaria: un tráiler de Netflix, la atención del algoritmo y artistas en activo dispuestos a poner su nombre junto al tuyo. En su quinta temporada, el programa ya no es un experimento, sino una institución que alimenta las listas francesas con la misma eficacia que el departamento artístico de cualquier sello.

La historia de la temporada es la mesa. SDM se queda y, tras cuatro años de recambios a su alrededor, es ahora la voz veterana, el ancla del panel. A su lado se sientan dos caras nuevas que empujan en una dirección clara. Theodora, invitada la temporada pasada, trabaja en la frontera entre el rap y el pop, una sensibilidad melódica que refleja lo que de verdad se escucha en las plataformas. Oli, mitad del dúo tolosano Bigflo & Oli, llega desde el ala más escrita y masiva de la escena.

La ausencia que define al jurado es la de SCH. El marsellés sostuvo la mesa desde la primera temporada, y su salida aligera el centro de gravedad del programa, hasta ahora inclinado hacia un rap de calle más duro. Al alinear los tres nombres, la estrategia se lee sola: Netflix amplía el gusto del formato, se aleja del drill y el trap y se acerca al sonido melódico y pop que hoy más se reproduce. Un concurso vale lo que valen quienes puntúan, y este jurado premiará a raperos distintos de los que habría elegido el anterior.

La apuesta pesa, porque en Francia el rap no es una subcultura: es la música dominante, la que manda en las listas y llena estadios. Sentarse en este jurado es arbitrar una porción de la mayor industria musical del país —decidir qué acentos regionales, qué subgéneros y qué rostros consiguen público nacional por el precio de unos minutos en pantalla—. Netflix aprendió a convertir esa atención en cifras, y los exconcursantes lo demuestran: llegaron como desconocidos y salieron con giras, contratos y reproducciones que sobreviven a la temporada.

Para los raperos del otro lado de la mesa, nada es abstracto. La mayoría llega con unos pocos miles de reproducciones y una reputación local que una sola buena audición puede disparar de un día para otro: los clips del programa suelen superar en redes a los propios episodios, y un verso viral hace más por una carrera que una reunión con un sello. Una buena participación vale más que el cheque, porque esa visibilidad un rapero independiente no la puede comprar.

Cada ronda expone una habilidad distinta. El freestyle mide la presencia; la batalla, la sangre fría; el estudio y el video, la pregunta más difícil de todas: ¿sabe esta persona hacer un tema de verdad, el objeto terminado que el freestyle apenas insinúa? Se puede dominar un cypher y derrumbarse en la cabina, y el programa está hecho para descubrirlo ante la cámara.

Lo que ninguna temporada resuelve es si ganar demuestra algo. El concurso entrega dinero, un tráiler y la bendición del jurado, pero no fabrica el segundo sencillo ni el público de gira ni la carrera de diez años. Cada año corona a alguien y luego espera, meses después, para saber si la corona significó una carrera o solo un buen momento.

Rhythm + Flow: Francia regresa el 26 de agosto de 2026, con nuevos episodios cada semana en Netflix. El jurado lo forman SDM, Theodora y Oli; el premio es de 100.000 euros; la producción es de Mediawan y Black Dynamite. El formato ya demostró que sabe encontrar talento. La única pregunta que importa en esta quinta temporada es si un jurado reformado sabrá encontrar a la estrella que merezca la maquinaria que tiene detrás.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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