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*365 Days*: romance tóxico que fracasa en su provocación.

Una especie de serie B de 50 Sombras de Grey más macarra
Martin Cid
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La escena del club es el corazón palpitante de 365 Days (2020): Laura Biel, la protagonista secuestrada, coquetea con un hombre equivocado mientras Massimo Torricelli, su captor y objeto de deseo impuesto, observa desde las sombras. Es un momento cargado de tensión, donde cada mirada y gesto parece gritar el conflicto central del filme: ¿cómo se construye el amor bajo la coacción? Dirigida por Barbara Białowąs y Tomasz Mandes, esta adaptación de la novela de Blanka Lipińska es un ejercicio de provocación que mezcla romance tóxico, thriller mafioso y erotismo explícito. Pero su ambición de ser una Fifty Shades of Grey con acento siciliano se ve ahogada por decisiones técnicas cuestionables y una narrativa que oscila entre lo ridículo y lo ofensivo.

El filme sigue a Laura (Anna-Maria Sieklucka), una joven polaca en una relación insatisfactoria, quien viaja a Sicilia para intentar salvarla. Sin embargo, su vida da un giro drástico cuando es secuestrada por Massimo Torricelli (Michele Morrone), el heredero de una poderosa familia mafiosa siciliana. Massimo, obsesionado con Laura desde que la vio años atrás en una playa, le ofrece un ultimátum: 365 días para enamorarse de él o permanecerá cautiva. La premisa, basada en la primera novela de la trilogía de Blanka Lipińska, es tan audaz como problemática, y el filme no logra equilibrar su tono entre el drama romántico, el thriller erótico y la crítica social.

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El reparto liderado por Sieklucka y Morrone intenta vender la química entre ambos personajes, pero el guión los traiciona. Sieklucka logra transmitir la confusión y el miedo de Laura en momentos clave, como cuando Massimo la obliga a presenciar un acto sexual con otra mujer. Sin embargo, su evolución hacia el «amor» es forzada, especialmente después del incidente en el club, donde la narrativa sugiere que casi morir ahogada es suficiente para hacerla caer rendida en los brazos de su captor. Morrone, por otro lado, se queda atrapado en un personaje unidimensional: el mafioso dominante cuyo único rasgo complejo es su obsesión. Su actuación carece del matiz necesario para justificar la redención de Massimo.

La dirección de Białowąs y Mandes es inconsistente. La cinematografía oscila entre planos estáticos y un uso excesivo de la cámara temblorosa (shaky cam), que en lugar de añadir realismo, solo logra marear al espectador. Las escenas de acción, como el tiroteo en el club o la persecución en el yate, carecen de fluidez y terminan sintiéndose torpes. La banda sonora, llena de canciones electrónicas y dramáticas, intenta elevar el tono romántico del filme, pero termina sonando fuera de lugar en escenas donde lo que se necesita es sutileza. El diseño de producción, aunque lujoso, no logra ocultar la artificialidad de los decorados, especialmente en las secuencias que tienen lugar en Sicilia.

Donde 365 Days realmente tropieza es en su intento de romanticizar el secuestro y la coerción. La premisa central —una mujer obligada a enamorarse de su captor— es problemática desde su base. A pesar de los esfuerzos del filme por justificar las acciones de Massimo (como su promesa de no tocarla sin consentimiento), la narrativa falla en explorar el trauma psicológico que Laura debería experimentar. En cambio, el filme se enfoca en escenas de sexo explícito y situaciones melodramáticas, como la revelación de Anna, la exnovia celosa de Massimo. Estas decisiones narrativas reducen a los personajes a meros vehículos para el erotismo y el conflicto superficial.

El filme también enfrenta dificultades en su estructura narrativa. La primera mitad del filme se centra en establecer la dinámica entre Laura y Massimo, pero lo hace de manera lenta y repetitiva. Las escenas de tensión sexual y las discusiones filosóficas sobre el amor y la libertad parecen interminables, y la falta de desarrollo de los personajes secundarios (como Mario, Domenico, o Olga) hace que el mundo del filme se sienta vacío. La segunda mitad, en cambio, se precipita hacia un clímax melodramático que carece de peso emocional.

A pesar de sus defectos, 365 Days logró un éxito inesperado en plataformas como Netflix, convirtiéndose en uno de los títulos más vistos en múltiples territorios. Este fenómeno puede atribuirse a la curiosidad del público por el erotismo explícito y la mezcla de géneros inusuales. Sin embargo, el filme no está dirigido a críticos cinéfilos o a aquellos que buscan una narrativa coherente y bien ejecutada. En su lugar, apela a un público más amplio, posiblemente joven, que valora el entretenimiento sensacionalista y las tramas escandalosas.

La crítica recibió el filme con escepticismo y desprecio. Rotten Tomatoes le otorgó un raro 0% de aprobación, con reseñas que destacan su romanticización de la violencia y el abuso. Comparaciones con Fifty Shades of Grey son inevitables, pero mientras Sam Taylor-Johnson logró crear un mundo coherente dentro del género BDSM, 365 Days falla en establecer reglas claras para su universo mafioso-erótico. La falta de profundidad psicológica y la superficialidad de sus personajes hacen que el filme se sienta hueco, a pesar de sus ambiciones.

El veredicto es claro: 365 Days es un filme que busca provocar pero termina cayendo en lo predecible. Su mezcla de géneros no logra cohesión, y su mensaje sobre el amor y la libertad se pierde en una trama llena de agujeros argumentales.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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