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Through My Window: Across the Sea: Una secuela sin chispa ni evolución

Martin Cid
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La escena inicial de Through My Window: Across the Sea —Raquel y Ares corriendo hacia el mar en cámara lenta, el sol pintando el cielo de naranjas y rosas— es un cliché visual tan predecible como deliberado. Netflix ha convertido este tipo de imágenes en su sello distintivo para el romance juvenil, pero aquí no hay chispa alguna; solo un ejercicio de estilismo vacío que anuncia desde los primeros segundos qué tipo de película estamos a punto de ver: una secuela sin ambición.

Dirigida por Marçal Forés, esta segunda parte de la franquicia Through My Window amplía el presupuesto y cambia las locaciones (ahora Suecia en lugar del barrio de Barcelona), pero no evoluciona ni un milímetro en su narrativa. La premisa es simple: después de un año de relación a distancia —Ares estudiando medicina en Stockholm y Raquel persiguiendo su sueño de convertirse en escritora—, la pareja se reúne en una playa sueca para reavivar su amor. Lo que podría haber sido una exploración interesante sobre las dinámicas del amor moderno, especialmente en la era digital, se reduce a un catálogo de situaciones forzadas y diálogos que suenan como si hubieran sido escritos por un algoritmo de romance adolescente.

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Donde la película sí logra destacarse —aunque sea mínimamente— es en el reparto. Clara Galle y Julio Peña mantienen una química creíble, incluso cuando el guion los obliga a recorrer caminos narrativos absurdos, como esa escena ridícula donde Ares escala por la ventana de Raquel usando un WiFi robado como excusa para «reconectar». La actuación de ambos es lo suficientemente sólida como para hacer creíble su relación, pero las decisiones del director y el guionista Eduard Sola parecen diseñadas para sabotear cualquier intento de profundidad emocional.

La estructura narrativa es otra debilidad clara. Through My Window: Across the Sea se divide en dos actos bien diferenciados: el primero, un viaje idílico por Suecia lleno de paisajes impresionantes pero diálogos vacíos; el segundo, una serie de malentendidos que podrían resolverse con una conversación honesta entre los protagonistas. En lugar de eso, Forés opta por alargar escenas innecesarias —como las interacciones entre Raquel y sus nuevas amigas suecas— y cortar otras que podrían haber dado peso emocional a la historia, como el desarrollo del conflicto principal.

La banda sonora es otro punto débil. Llena de canciones pop genéricas, no hace más que reforzar la sensación de que la película está dirigida a un público adolescente sin exigencias narrativas. La fotografía, aunque técnicamente impecable —gracias al trabajo del director de fotografía—, carece de personalidad, limitándose a capturar paisajes bonitos sin aportar nada narrativamente relevante.

El verdadero problema de Through My Window: Across the Sea es que no sabe qué quiere ser. Intenta ser una comedia romántica ligera, pero cae en la cursilería; intenta explorar temas más profundos como el amor a distancia y las inseguridades, pero se queda en la superficie. Hay momentos en los que la película parece consciente de su propia superficialidad, como cuando Raquel escribe una columna sobre las expectativas irrealistas del amor romántico. Es una ironía involuntaria: el guion se burla de los clichés mientras los repite sin piedad.

Comparada con la primera película, Through My Window: Across the Sea es un paso atrás en términos narrativos. La trama original, aunque también llena de clichés, tenía al menos un núcleo emocional más sólido. Aquí, todo se siente forzado y predecible. Las subtramas —como el triángulo amoroso entre Ares, Raquel y una compañera de universidad— son introducidas sin convicción y resueltas de manera igualmente superficial.

El final deja la puerta abierta para una tercera entrega, lo cual es decepcionante pero no sorprendente. Netflix ha demostrado su habilidad para convertir el cine en una fábrica de contenido repetitivo, y Through My Window: Across the Sea es otro ejemplo de ello. La película está claramente dirigida a un público adolescente que busca entretenimiento ligero sin exigir mucha profundidad. Para ellos, puede ser una opción aceptable para una tarde de domingo.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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