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The Bubble: una sátira aguda sobre el caos del cine en pandemia

Martin Cid
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The Bubble (2022) comienza con una escena que define su tono: un elenco exhausto en un hotel de lujo, atrapados entre tomas fallidas y protocolos sanitarios absurdos. La cámara se detiene en los rostros de Karen Gillan y Fred Armisen intercambiando miradas cómplices mientras luchan contra máscaras N95 y pruebas de COVID diarias. Es un instante que resume el núcleo de la película: una comedia sobre el circo del cine durante la pandemia, donde lo absurdo se vuelve cotidiano.

Dirigida por Judd Apatow, The Bubble es un ejercicio de equilibrio entre sátira y realismo crudo. El director, conocido por su habilidad para capturar la humanidad detrás del caos (Funny People, Trainwreck), aquí se enfrenta a un tema más específico: el mundo del entretenimiento en tiempos de crisis. La película sigue a los actores de una franquicia de acción ficticia —interpretados por un elenco coral que incluye a David Duchovny, Keegan-Michael Key y la revelación Maria Bakalova— mientras intentan grabar una secuela bajo estrictas medidas de cuarentena.

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Lo más logrado de The Bubble es su capacidad para capturar los matices del humor en la desesperación. Escenas como el enfrentamiento entre Duchovny y Gillan por un guion absurdo o las improvisaciones de Key y Samson Kayo en un set abandonado destacan por su autenticidad. Apatow permite que sus actores brillen, y lo hacen: Bakalova roba escenas con su timing cómico impecable, mientras que Armisen aporta un toque surrealista que recuerda a sus mejores momentos en Portlandia. La química entre el elenco es palpable, y esos instantes de genuina conexión salvan la película de caer en la fórmula.

Sin embargo, donde The Bubble tropieza es en su estructura narrativa. La película intenta abarcar demasiado: desde el drama personal de los actores hasta las tensiones del equipo técnico, pasando por subtramas románticas que nunca terminan de cuajar. El resultado es un collage de momentos divertidos pero desconectados, como si Apatow hubiera reunido todos sus mejores bits pero olvidara ensamblarlos en una historia cohesionada. Hay secuencias memorables —como la fiesta clandestina en el hotel o la escena del «efecto especial» fallido—, pero estas no logran sostener un arco emocional convincente.

Técnicamente, The Bubble es competente sin ser excepcional. La fotografía de Eric Alan Edwards captura bien la claustrofobia del set, con planos cerrados que enfatizan el aislamiento de los personajes. Sin embargo, la película carece del estilo visual distintivo que elevaría su sátira a otro nivel. El sonido, en cambio, juega un papel crucial: las risas nerviosas, los silencios incómodos y los diálogos superpuestos refuerzan el tono de comedia caótica.

Donde The Bubble sí acierta es en su crítica social velada. Aunque nunca se vuelve agresiva, la película ofrece un retrato mordaz del mundo del cine: un lugar donde lo artístico choca con lo comercial, y donde los protocolos de salud pública se convierten en un obstáculo más que en una prioridad. Apatow no juzga abiertamente a sus personajes, pero su dirección sugiere una pregunta incómoda: ¿valía la pena arriesgar vidas para grabar otra secuela de acción?

El público al que apela The Bubble es claro: los fanáticos del cine de Apatow y quienes disfrutan del humor basado en situaciones absurdas. También atraerá a aquellos interesados en el detrás de cámaras del entretenimiento, aunque su enfoque específico puede limitar su alcance. Quienes busquen una comedia ligera encontrarán momentos para reírse, pero los que esperan profundidad narrativa o un comentario social más incisivo quedarán con ganas de más.

Comparada con otras comedias recientes sobre el mundo del cine —como The Disaster Artist (2017) o Hollywood (2020)— The Bubble no alcanza la misma altura. Donde estas películas logran equilibrar humor y emoción, Apatow se queda en la superficie. No es que carezca de corazón —hay momentos tiernos, como el diálogo entre Gillan y Armisen sobre el miedo a perder sus trabajos—, pero estos instantes nunca se desarrollan lo suficiente.

Verdict: The Bubble es un reflejo fiel del cine durante la pandemia: divertido en su caos, pero frustrantemente inconcluso. Apatow entrega algunos de los mejores momentos cómicos del año gracias a su elenco talentoso, pero la falta de enfoque narrativo evita que la película sea más que una colección de sketches ingeniosos. Es una comedia para ver en grupo y reírse de lo absurdo, pero no una obra que perdure.

MCM Score: 6.5/10 — craft 2 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 2.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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