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Murder Mystery 2: una comedia absurda sin pretensiones

Molly Se-kyung
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Imagina a Adam Sandler colgando precariamente de la Torre Eiffel mientras Jennifer Aniston se balancea en el aire, con París extendiéndose debajo de ellos como un tablero de ajedrez gigante. Esta imagen, aunque visualmente impactante, es emblemática del tono desinhibido y absurdo que define Murder Mystery 2 (2023). Dirigida por Jeremy Garelick, esta secuela de la comedia de misterio de 2019 no aspira a la grandeza artística, pero sí a proporcionar una experiencia de entretenimiento ligero y divertido. Y en ese sentido, cumple su objetivo con creces.

La trama sigue a Nick y Audrey Spitz (Sandler y Aniston), ahora detectives privados en apuros después de unos pocos casos fallidos. La película comienza con ellos en medio de una discusión sobre el futuro de su agencia cuando reciben una llamada de su amigo multimillonario, el Maharajah, quien los invita a su boda en una isla privada. Lo que debería ser una celebración se convierte rápidamente en un caos cuando Vikram es secuestrado durante la ceremonia. La pareja se ve envuelta en una red de intrigas, traiciones y persecuciones que los llevan desde la isla hasta las calles de París.

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Garelick dirige con un ritmo acelerado que mantiene la atención del espectador a pesar de las numerosas lagunas lógicas y los giros predecibles. La película juega hábilmente con los tropos del género de misterio, pero lo hace con la misma ligereza que su predecesora. La secuencia de apertura en la Torre Eiffel es un ejemplo perfecto de esto: aunque espectacular visualmente, también es un claro indicador del tono desenfadado y absurdo que define la película.

Donde Murder Mystery 2 realmente brilla es en su capacidad para entretener sin esfuerzo. Las escenas de acción son vibrantes y bien coreografiadas, especialmente el clímax en la Torre Eiffel, que es un festín visual. La química entre Sandler y Aniston sigue siendo el punto fuerte de la película, llevando la comedia con una facilidad que hace que las líneas más tontas suenen frescas. Su dinámica como pareja detectivesca es el corazón de la película, y su interacción constante aporta la mayor parte del humor.

Sin embargo, la película no está exenta de defectos. El guión de James Vanderbilt es predecible en muchos aspectos, y los giros son tan fáciles de anticipar como obvios. La trama se siente a menudo como una excusa para pasar de una locación exótica a otra, y aunque las localizaciones son impresionantes, la narrativa sufre por ello. La película parece más interesada en mostrar lugares bonitos que en desarrollar una historia coherente.

La banda sonora es otro aspecto interesante. Con su mezcla de punjabi pop y bollywood, añade un toque único pero a veces desconcertante. Rupert Gregson-Williams compone una partitura que intenta elevar los momentos dramáticos, pero el tono general de la película no siempre lo permite. Las canciones seleccionadas para las escenas clave, como «Khadke Glassy» de Yo Yo Honey Singh y Jyotica, aportan un ritmo enérgico pero también distraen del desarrollo de la trama.

En cuanto al reparto, Mélanie Laurent y Jodie Turner-Smith aportan energía y estilo como antagonistas, aunque sus personajes carecen de desarrollo. Mark Strong, como el villano principal Miller, es carismático pero su papel se siente subutilizado. John Kani tiene un papel breve pero memorable como el Coronel Ulenga, añadiendo un toque de seriedad en medio del caos.

Murder Mystery 2 no aspira a ser más que lo que es: una comedia de acción ligera y divertida. No busca profundizar en temas complejos ni ofrecer personajes con matices. Su público objetivo son los espectadores que buscan una experiencia de entretenimiento sin pretensiones, algo para ver en un fin de semana relajado.

Comparada con su predecesora, Murder Mystery 2 mejora ligeramente en términos de producción y ritmo, pero no logra superar las limitaciones del guión. La primera película fue criticada por su falta de originalidad y su dependencia excesiva de los clichés del género, y esta secuela cae en los mismos errores.

A pesar de sus defectos, Murder Mystery 2 tiene momentos de verdadero encanto. La escena en la que Nick y Audrey se infiltran en una fiesta en París, disfrazados de invitados, es particularmente destacable por su humor absurdo y su coreografía bien ejecutada. Y aunque la trama puede ser predecible, el viaje en sí mismo es lo suficientemente entretenido como para mantener al espectador comprometido.

En última instancia, Murder Mystery 2 es una película que sabe exactamente qué es y no intenta ser otra cosa. Es una comedia de acción ligera, divertida y sin pretensiones, dirigida a un público que busca escapar de la realidad por un par de horas.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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