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Dead Shot: Venganza sangrienta con ritmo desigual

Martin Cid
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La lluvia cae a cántaros sobre Londres, transformando las calles en ríos oscuros donde las luces de los coches se desdibujan en halos amarillos. Entre ese caos acuoso, un hombre emerge, su rostro marcado por la pérdida y la furia. Es Michael O’Hara (Colin Morgan), y su entrada en escena es tan brutal como la tormenta que lo envuelve. Con esta imagen potente, Dead Shot (2023) de los directores Thomas Guard y Charles Guard nos sumerge en un thriller de acción que promete venganza, traición y sangre fría.

Ambientada en los años 70, la película sigue a O’Hara, miembro del IRA cuyo mundo se desmorona cuando su esposa es asesinada accidentalmente por Holland (Mark Strong), un capitán del SAS. Lo que comienza como una misión de caos y destrucción para el Active Service Unit del IRA se convierte en una caza implacable entre dos hombres que se persiguen mutuamente. El conflicto político entre Irlanda del Norte e Inglaterra sirve de telón de fondo, pero es la venganza personal de O’Hara lo que impulsa la trama.

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Uno de los aspectos más destacados de Dead Shot es su atmósfera claustrofóbica y opresiva. La fotografía, con sus tonos fríos y desaturados, captura perfectamente el ambiente sombrío de la época. Las calles de Londres, normalmente vibrantes, se sienten grises y hostiles bajo la lluvia constante. Esta elección visual no solo refuerza el estado emocional de los personajes, sino que también añade una capa adicional de tensión a las escenas de acción.

Las secuencias de acción son otro punto fuerte de la película. Aunque no innovadoras, están bien coreografiadas y ejecutadas con un sentido de urgencia que mantiene al espectador en vilo. La escena inicial en una estación de tren es particularmente efectiva, con planos ajustados y cortes rápidos que transmiten el caos y el pánico de manera visceral. Los directores Guard utilizan estos momentos para construir la tensión narrativa, aunque a veces se sienten más como interludios violentos que como piezas clave de la trama.

El elenco de Dead Shot está compuesto por actores talentosos que aportan profundidad a sus personajes. Colin Morgan ofrece una interpretación intensa y emocional, capturando tanto la rabia descontrolada como el dolor profundo de O’Hara. Su actuación es física y visceral, con momentos de vulnerabilidad que humanizan a un personaje que podría haber sido fácilmente caricaturesco.

Mark Strong, por su parte, aporta una presencia amenazante y carismática al papel de Holland. Su química con Morgan es palpable, y sus escenas juntos son algunas de las más memorables de la película. Felicity Jones, en el papel de Catherine, añade un toque de humanidad y complejidad al relato, aunque su personaje a veces queda eclipsado por los protagonistas masculinos.

Aml Ameen como Tempest y Sophia Brown como Ruth, sin embargo, no tienen tanta suerte. Sus personajes se sienten subdesarrollados, sirviendo más como piezas móviles en el tablero de la trama principal que como individuos con sus propias motivaciones y arcos. Esto es especialmente evidente en las escenas grupales, donde la dinámica entre los miembros del Active Service Unit carece de la profundidad necesaria para generar empatía o interés.

El mayor problema de Dead Shot radica en su narrativa. La película intenta equilibrar dos tramas: la misión del IRA y la venganza personal de O’Hara. Este doble enfoque diluye la tensión y la claridad del conflicto principal. Hay momentos en los que la trama se siente desorganizada, con saltos entre escenas que no siempre fluyen de manera natural. La estructura narrativa podría haberse beneficiado de un enfoque más coherente, ya sea centrándose únicamente en la venganza o desarrollando mejor el contexto político.

Además, Dead Shot carece de originalidad. A pesar de su ambientación histórica y su elenco talentoso, la película se siente demasiado familiar, como si hubiera sido ensamblada a partir de piezas de otros thrillers de venganza y películas de acción políticas. La trama no ofrece nada nuevo en términos de temática o ejecución, y aunque las escenas de acción están bien realizadas, carecen del impacto visual o narrativo que las haría memorables.

En cuanto al ajuste de género, Dead Shot cumple con lo esperado de un thriller de acción político. Los elementos de suspense y tensión están presentes, pero la película no logra elevarse por encima de sus contemporáneos en el género. La falta de originalidad y la narrativa desorganizada son los mayores obstáculos para que la película destaque.

Dirigida a los aficionados al cine de acción y thriller político, Dead Shot ofrece una experiencia entretenida aunque predecible. Para aquellos que buscan algo más profundo o innovador, la película puede resultar decepcionante. Sin embargo, para quienes disfrutan de las películas de venganza bien ejecutadas y con actuaciones sólidas, Dead Shot es un visionado aceptable.

En resumen, Dead Shot es un thriller de acción competente pero olvidable. La dirección de los Guard captura efectivamente la atmósfera sombría de la época, y las actuaciones de Morgan y Strong son destacables.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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