Cine

Del Toro convierte ‘El laberinto del fauno’ a 3D a mano y hace de su reestreno un manifiesto contra la IA

En la Comic-Con, el tres veces ganador del Óscar defendió una conversión a 3D hecha a mano como una trinchera por un 'linaje del arte' que las máquinas no pueden heredar
Martha O'Hara

Un reestreno por el 20.º aniversario suele ser una vuelta de honor: una película querida se pule y se envía de vuelta a los cines para explotar la nostalgia. Guillermo del Toro convirtió la suya en una línea roja. Sobre el escenario del Hall H en la Comic-Con de San Diego, el director aprovechó el regreso de El laberinto del fauno para argumentar que la forma en que se conserva una película es ahora inseparable de lo que una película es, y que las máquinas que están reconfigurando Hollywood no tienen cabida en el trabajo.

El detonante fue la nueva conversión a 3D de la cinta, que del Toro insistió en que se había realizado íntegramente a mano. «Ni una maldita IA», dijo al público, entre aplausos. El proceso, explicó, fue más lento y mucho más caro que los procesos automatizados que la industria emplea ahora, y ese era precisamente el objetivo. «Es mucho más caro. Me da igual», afirmó. «Lo que estamos protegiendo es la belleza y el poder redentor del arte».

Ese planteamiento importa porque la conversión a 3D es precisamente el rincón de la postproducción donde la automatización se ha infiltrado más: el mapeo de profundidad en cadena que los estudios tratan como un mero trámite técnico. Del Toro lo transformó en una cuestión de autoría. «Hay que hacer cada elemento a mano», dijo. «Un ser humano tomó una decisión sobre la profundidad». Su mayor preocupación era generacional: «Estamos protegiendo un linaje artístico. Si le cortas a una generación la posibilidad de aprender su oficio, les estás arrancando el resto de la historia de ese medio».

Del Toro se ha convertido en uno de los disidentes más sonoros en una industria que corre por normalizar las herramientas generativas, y tiene el peso para que se le escuche: tres premios Óscar, por dirigir y producir La forma del agua y por la animada Pinocho. Le acompañaron sobre el escenario el director de fotografía Guillermo Navarro, que ganó su propio Óscar por rodar El laberinto del fauno, junto a las estrellas Ivana Baquero y Doug Jones, una reunión que sirvió además como recordatorio de la artesanía hecha a mano que la película de 2006 ya atesoraba.

El laberinto del fauno regresa a los cines el 9 de octubre de la mano de Cineverse y Fathom Entertainment, presentada en 4K y, por primera vez, en 3D y HDR premium de Barco, con del Toro supervisando personalmente los másteres en 4K y 3D. Las entradas salen a la venta el 9 de septiembre.

El momento no es casual: en la misma temporada en que los estudios promocionan la «restauración» con IA como un ahorro, del Toro gasta más para demostrar que la sombra de un fauno aún necesita a una persona que decida hasta dónde debe caer.

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