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La noche se traga a los niños: un thriller italiano que no llega a su clímax

Veronica Loop
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La noche se traga a los niños: un thriller italiano de suspense desigual

Es medianoche en una casa de campo aislada. Riccardo Scamarcio, como Pietro, corre de habitación en habitación, su respiración agitada rompe el silencio opresivo mientras descubre que sus hijos han desaparecido. La cámara de Renato De Maria se mueve con él, capturando cada rincón vacío con una iluminación tenue que convierte la oscuridad en un personaje más del film. Vanished into the Night (2024) comienza con una promesa: un thriller familiar que explora los límites de la desesperación paterna. Sin embargo, esta promesa se cumple solo a medias.

Dirigida por De Maria —conocido por su trabajo en La ragione di stato (2015)— y protagonizada por Scamarcio y Annabelle Wallis, la película es un remake del thriller español 7th Floor (2013) de Patxi Amezcua. La historia sigue a Pietro y Elena (Wallis), una pareja en medio de un divorcio tenso, cuyos hijos son secuestrados durante un fin de semana en una casa de campo. Lo que parece un caso de custodia complicado se convierte rápidamente en una pesadilla cuando los captores exigen 150.000 euros de rescate.

El primer acto es donde Vanished into the Night brilla con más fuerza. La dirección de De Maria es sólida, especialmente en las escenas nocturnas. Las sombras alargadas y los planos cerrados crean una atmósfera claustrofóbica que recuerda a clásicos del género como The Vanishing (1988). La secuencia inicial del secuestro es particularmente efectiva: la cámara se mueve lentamente por la casa, deteniéndose en detalles inquietantes como las camas vacías y los juguetes olvidados. El sonido ambiente —el crujido de las tablas del suelo, el viento golpeando las ventanas— aumenta la tensión sin necesidad de diálogos.

Sin embargo, el segundo acto es donde la película tropieza. Después de que Pietro recibe la llamada de rescate, la trama se desvía hacia una subtrama involucrando a Nicola (Massimiliano Gallo), un amigo rico de Pietro que le ayuda a conseguir el dinero. Este segmento, aunque necesario para el desarrollo del argumento, se siente prolongado y poco convincente. La escena en la que Pietro viaja en barco a Grecia para completar una transacción de criptomonedas carece del mismo nivel de tensión que las secuencias anteriores. La dirección se vuelve más convencional, y los diálogos entre Pietro y Nicola son predecibles.

El reparto, aunque no es el punto fuerte de la película, cumple con su labor. Scamarcio transmite bien la desesperación de un padre al borde del colapso, pero su actuación carece del matiz necesario para hacer creíble el arco emocional de su personaje. Hay momentos en los que su interpretación se siente forzada, especialmente cuando intenta equilibrar la rabia y el miedo. Wallis, por otro lado, ofrece una interpretación más contenida como Elena, pero su papel se reduce a ser la esposa fría y manipuladora, un estereotipo que ya hemos visto demasiadas veces.

Uno de los aspectos más decepcionantes de Vanished into the Night es su falta de originalidad. La película sigue fielmente los pasos de thrillers familiares anteriores, desde Prisoners (2013) hasta Gone Baby Gone (2007). Los giros argumentales, aunque bien ejecutados en pantalla, no sorprenden, y el final, aunque satisfactorio, carece del impacto emocional que se espera. La banda sonora también deja que desear: una mezcla de sonidos ambientales genéricos que no logran elevar las escenas clave.

La película aborda temas universales como la paternidad, la adicción y la traición, pero lo hace de manera superficial. Pietro es un personaje complejo en teoría —un padre desesperado con una deuda de juego y problemas legales—, pero nunca se explora lo suficiente su motivación o sus conflictos internos. Elena, por otro lado, es un personaje unidimensional cuya única función parece ser la de antagonista. La falta de profundidad en los personajes hace que sea difícil conectar emocionalmente con ellos.

Vanished into the Night está dirigida a un público que disfruta del suspense familiar y las historias de rescate, pero no innovará el género. Los fans de thrillers como The Changeling (1980) o A Dark Place (2018) encontrarán momentos satisfactorios, pero aquellos que buscan algo más original o emocionalmente resonante quedarán decepcionados.

En definitiva, Vanished into the Night es un thriller competente pero olvidable. Tiene momentos de tensión bien construidos y una premisa interesante, pero se pierde en su propio ritmo irregular y en la falta de profundidad de sus personajes.

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