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The Son: el suicidio de nicholas estropea un drama familiar bien actuado

Martin Cid
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La escena del suicidio de Nicholas en The Son (2022) es un golpe bajo que resuena mucho después de que los créditos hayan terminado. Dirigida por Florian Zeller, esta adaptación de su propia obra teatral no es solo una exploración cruda y desgarradora de la paternidad fallida, sino también un recordatorio de cómo el amor, incluso en sus formas más bien intencionadas, puede ser insuficiente. Con Hugh Jackman como protagonista, el filme se sumerge en las aguas turbulentas de la depresión adolescente y los fantasmas del pasado familiar, pero no siempre logra mantenerse a flote.

Peter Miller (Hugh Jackman), un abogado exitoso con una nueva esposa (Vanessa Kirby) y un bebé recién nacido, ve su vida alterada cuando su ex-esposa Kate (Laura Dern) le entrega la custodia de Nicholas (Zen McGrath), su hijo adolescente de un matrimonio anterior. Nicholas, un joven con comportamientos autodestructivos, es el eje central del conflicto. La premisa promete un drama íntimo y emocional, pero el filme tropieza en su ejecución.

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El mayor logro de The Son es la actuación de Hugh Jackman. Su interpretación de Peter, un hombre que intenta desesperadamente reparar los daños causados por su ausencia en la vida de Nicholas, es conmovedora y auténtica. Jackman transmite una angustia palpable, especialmente en las escenas donde intenta conectar con su hijo, pero se enfrenta a un muro de silencio y resentimiento. Su performance es el ancla emocional del filme, aunque el guión no siempre le da el material necesario para brillar.

Anthony Hopkins, en un papel secundario como Anthony, el padre de Peter, aporta una capa adicional de complejidad al relato. Su presencia, aunque breve, subraya los temas de la herencia emocional y el ciclo de la negligencia paternal. La dinámica entre Peter y su propio padre contrasta con sus esfuerzos por ser un mejor progenitor para Nicholas, creando un paralelo interesante que el filme explora pero no profundiza lo suficiente.

Sin embargo, donde The Son tropieza es en la caracterización de sus personajes secundarios. Vanessa Kirby, como Beth, la nueva esposa de Peter, tiene poco espacio para desarrollar su relación con él más allá del cliché de la pareja estable pero preocupada. Su personaje sirve principalmente como soporte emocional para Jackman, sin una identidad propia significativa. Laura Dern, aunque efectiva en su papel de Kate, la ex-esposa de Peter, también se ve limitada por un guión que prioriza el conflicto entre padre e hijo sobre las dinámicas familiares más amplias.

El filme aborda temas delicados como la depresión juvenil y la responsabilidad parental con sensibilidad, pero su estructura narrativa es su mayor debilidad. Los saltos temporales y las elipsis, aunque dramáticamente efectivas en momentos clave—como la escena del suicidio de Nicholas—, fragmentan la coherencia emocional del relato. El filme anuncia desde el principio que el destino de Nicholas será trágico, lo que reduce el impacto de los momentos clave y hace que la narrativa se sienta predecible.

Visualmente, Zeller opta por un estilo sobrio y funcional, con planos estáticos que refuerzan la atmósfera opresiva del hogar de Peter. La banda sonora, minimalista pero efectiva, subraya los silencios incómodos entre los personajes. Sin embargo, el filme pecaría de conservadurismo en su enfoque narrativo. Cuando otros dramas contemporáneos como Past Lives exploran nuevas formas de contar historias familiares, The Son se queda anclado en fórmulas conocidas y escenas convencionales.

El tema central del filme—la incapacidad del amor paternal para salvar a un hijo de sus propios demonios—es potente y relevante. La escena del suicidio de Nicholas, filmada con planos cerrados y una paleta de colores fríos, es un ejemplo de cómo el cine puede abordar temas delicados con respeto. Sin embargo, el filme no logra explorar plenamente las consecuencias emocionales de este acto trágico para los demás personajes, especialmente para Peter.

En comparación con otras películas recientes que exploran temas similares, The Son palidece. Past Lives, por ejemplo, ofrece una narrativa más cohesionada y personajes mejor desarrollados, mientras que The Father (también dirigida por Zeller) logra un impacto emocional más profundo gracias a su enfoque innovador en la narración. The Son, aunque bienintencionado, se siente como un paso atrás en la filmografía de Zeller.

El público al que va dirigido The Son es claro: aquellos interesados en dramas familiares intensos y emocionales. Los espectadores que disfrutan de actuaciones poderosas y temas serios encontrarán algo que apreciar en el desempeño de Jackman y Hopkins. Sin embargo, aquellos que buscan una narrativa más innovadora o un enfoque fresco en los temas tratados pueden sentir que el filme no cumple con sus expectativas.

En definitiva, The Son es un drama bienintencionado pero irregular, donde las actuaciones—especialmente la de Jackman—salvaguardan momentos memorables. Sin embargo, su estructura fragmentada y su falta de originalidad narrativa impiden que alcance la grandeza emocional que aspira.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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