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The K.E.O.P/S System: una trama confusa que pierde su intriga inicial

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Imagina una escena: Belgrano, un barrio de Buenos Aires conocido por su elegancia discreta, donde las ventanas de los edificios antiguos parecen ojos curiosos observando cada movimiento. En The K.E.O.P/S System, dirigida por Nicolás Goldbart en 2022, esta imagen se convierte en el corazón de un thriller que promete desentrañar los secretos detrás de esas miradas. Fernando (Daniel Hendler), un hombre común atrapado en una red de vigilancia anónima, recibe correos electrónicos crípticos desde las ventanas circundantes. La premisa es intrigante: ¿quién está observando? ¿Qué quieren? El filme se lanza a responder estas preguntas con un enfoque que mezcla drama, comedia, misterio y acción, pero el resultado es desigual.

Goldbart, conocido por su trabajo en cine independiente argentino, intenta aquí crear una experiencia cinematográfica multifacética. Sin embargo, la película tropieza al intentar abarcar demasiado. La trama sigue a Fernando mientras descubre un sistema de cámaras ocultas y mensajes cifrados que lo involucran en un juego peligroso. El director construye una atmósfera claustrofóbica en los primeros actos, utilizando planos cerrados y ángulos inusuales para enfatizar la paranoia del protagonista. La fotografía captura la esencia del barrio porteño, con sus edificios antiguos y calles estrechas, creando un escenario perfecto para un thriller urbano.

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El problema surge cuando el filme intenta introducir elementos cómicos y de acción. Las secuencias de persecución y los diálogos supuestamente graciosos caen plano, interrumpiendo el ritmo del thriller. El humor parece forzado, como si el guión no estuviera seguro de hacia dónde dirigir la historia. La inclusión de personajes secundarios —como Israel (Alan Sabbagh), Patricio (Rodrigo Noya) y Julieta (Violeta Urtizberea)— añade capas innecesarias que diluyen el enfoque en la trama principal. Sabbagh, conocido por su trabajo en series televisivas, intenta aportar un toque de comedia al personaje de Israel, pero sus interacciones con Fernando carecen de química.

Las actuaciones son otro punto débil. Hendler, aunque competente, no logra encontrar profundidad en Fernando, cuyo arco narrativo se siente superficial. El personaje oscila entre la curiosidad y el miedo, pero nunca llega a conectar emocionalmente con el espectador. Noya y Urtizberea, por su parte, parecen perdidos en sus roles, como si no estuvieran seguros de qué tipo de película estaban filmando. La química entre los personajes brilla por su ausencia, lo que dificulta la conexión emocional con la trama.

Donde The K.E.O.P/S System sí destaca es en su originalidad dentro del género. La premisa de un sistema de vigilancia vecinal y la exploración de temas como la privacidad y la desconfianza son relevantes en el mundo actual. Sin embargo, esta originalidad se ve opacada por una ejecución desigual. La película intenta ser muchas cosas a la vez —un thriller psicológico, una comedia negra, un drama de vecinos— pero no logra destacar en ninguna.

La dirección de Goldbart demuestra un buen ojo para el detalle visual, pero le falta coherencia en la narrativa. Las escenas iniciales, donde Fernando descubre las cámaras ocultas y los mensajes cifrados, generan una tensión palpable que engancha al espectador. Sin embargo, a medida que avanza la trama, la película se pierde en su propia ambición. La introducción de personajes como Marcos (Gastón Cocchiarale), Numero 3 (Nico García) y Numero 4 (Esteban Lamothe) añade capas innecesarias que diluyen el enfoque en la trama principal.

El sonido y la banda sonora también juegan un papel crucial en la construcción de la atmósfera. La música, aunque no es destacable, acompaña bien las escenas de suspense. Sin embargo, los efectos de sonido en las secuencias de acción son demasiado exagerados, lo que resta verosimilitud a la narrativa.

En última instancia, The K.E.O.P/S System es un filme con potencial desperdiciado. Tiene momentos brillantes y una premisa intrigante, pero se pierde en su propia ambición. La película intenta ser muchas cosas a la vez —un thriller psicológico, una comedia negra, un drama de vecinos— pero no logra destacar en ninguna. La dirección de Goldbart demuestra un buen ojo para el detalle visual, pero le falta coherencia en la narrativa.

El filme es más adecuado para fans del cine independiente argentino que buscan algo diferente dentro del género de thriller. Sin embargo, aquellos que esperan una experiencia cinematográfica sólida y bien ejecutada pueden quedar decepcionados.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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