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Ivy + Bean: Doomed to Dance: química infantil salva trama predecible

Martin Cid Magazine

La escena inicial de Ivy + Bean: Doomed to Dance (2022), donde las dos protagonistas imaginan una batalla épica en el patio de su escuela, es un destello de lo que podría haber sido una comedia familiar divertida y auténtica. Dirigida por Elissa Down, esta adaptación del libro infantil de Annie Barrows se centra en Ivy (Keslee Blalock) y Bean (Madison Skye Validum), dos niñas con personalidades opuestas que acaban inscritas en clases de ballet, solo para descubrir que tendrán que presentarse en un recital frente a cientos de personas.

La premisa es sencilla pero efectiva: dos niños que se resisten a lo que consideran aburrido (el ballet) y planean escaparse. El guion explora temas como la identidad personal y la presión social, especialmente cuando Ivy confiesa que no le gusta el ballet y su madre le dice que necesita probar cosas para descubrir quién es. Sin embargo, estos momentos de profundidad emocional se pierden entre una estructura narrativa predecible y un ritmo irregular.

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Donde la película brilla es en las dinámicas entre Ivy y Bean. Keslee Blalock y Madison Skye Validum tienen una química palpable, especialmente en escenas como cuando planean su escape o imaginan fantasmas para asustar a sus compañeras de ballet. Jesse Tyler Ferguson, como Monsieur Joy, el profesor de ballet, aporta un toque de humor absurdo que funciona bien con el tono general de la película. Sin embargo, los personajes secundarios, como Nancy (Lidya Jewett) y David (Garfield Wilson), quedan subdesarrollados, sirviendo principalmente como elementos cómicos sin profundidad.

La dirección de Elissa Down es segura pero poco arriesgada. Hay algunas escenas bien coreografiadas, como el número final del recital, que logran captar la energía caótica y encantadora de las protagonistas. Sin embargo, la película cae en convenciones del género familiar que ya hemos visto antes: los giros predecibles, las lecciones morales explícitas y un tercer acto que resuelve todos los conflictos de manera demasiado conveniente.

El mayor problema es la falta de originalidad. La trama sigue fielmente el arquetipo de «niños se rebelan contra lo esperado pero aprenden a amar lo que hacen». No hay giros inesperados ni momentos que rompan con el molde del cine familiar convencional. Además, el tono oscila entre lo absurdo y lo emotivo sin encontrar un equilibrio sólido, lo que hace que algunas escenas parezcan forzadas.

En resumen, Ivy + Bean: Doomed to Dance es una película inofensiva que puede entretener a los más pequeños, pero carece de la chispa necesaria para destacar en un género saturado.

Reparto

  • Keslee Blalock — Ivy
  • Madison Skye Validum — Bean

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