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Ivy + Bean: El fantasma no convence

Martin Cid Magazine
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La niebla blanca y fría se arremolina alrededor del lavabo del baño escolar, los tubos gimen con un clank metálico. Una voz fantasmagórica emerge del desagüe. ¿Está realmente embrujado el baño? Ivy y Bean están decididas a averiguarlo.

Basada en la popular serie de libros para niños de Annie Barrows, Ivy + Bean: The Ghost That Had to Go (2022) es una comedia familiar dirigida por Elissa Down que traslada al cine las aventuras de dos niñas completamente opuestas pero unidas por su amistad. Con Keslee Blalock y Madison Skye Validum en los papeles principales, la película busca capturar la esencia de los libros: una mezcla de humor absurdo, fantasía inocente y lecciones sobre la importancia de la amistad. Sin embargo, a diferencia del libro original, que recibió reseñas mixtas —algunos lectores lo encontraron «ok» o incluso demasiado simplista—, el filme tiene un desafío aún mayor: equilibrar las expectativas de los fans de la serie con las de una audiencia más amplia.

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Elissa Down, conocida por su trabajo en televisión, maneja la dirección con soltura. Su enfoque es visualmente dinámico, aunque no particularmente innovador. La película se beneficia de planos cercanos que enfatizan las expresiones exageradas y divertidas de los personajes, algo esencial en una comedia familiar. La escena del baño escolar, por ejemplo, donde Ivy y Bean descubren al fantasma, está bien ejecutada: la niebla, el sonido de los tubos y la voz fantasmagórica crean un ambiente que oscila entre lo aterrador y lo cómico, justo el tono que busca la película. Sin embargo, cuando se trata de secuencias de acción o momentos de mayor tensión narrativa, Down no logra elevar el material más allá de lo convencional.

El guion, adaptado por Kathy Waugh y Annie Barrows (la autora original), mantiene la esencia de los libros: dos niñas con personalidades opuestas que encuentran en su amistad la fuerza para superar cualquier obstáculo. Ivy, interpretada por Blalock, es tranquila, observadora y un poco misteriosa; Bean, encarnada por Validum, es ruidosa, energética y siempre lista para una aventura. Su química es el corazón de la película, y las dos actrices logran transmitir esa dinámica con naturalidad. La escena en la que intentan crear una poción para «banir al fantasma» es un buen ejemplo: la interacción entre ellas es divertida y auténtica, y el humor físico funciona bien.

Sin embargo, la trama del fantasma —que debería ser el motor central de la película— se resuelve con una simplicidad que puede dejar a algunos espectadores jóvenes con más preguntas que respuestas. La resolución es predecible y carece de la profundidad emocional o narrativa que podría haberla convertido en algo memorable. Además, el ritmo de la película es irregular: hay momentos de comedia bien ejecutados, como las interacciones entre Ivy y Bean, pero también secuencias que se arrastran sin un propósito claro, como algunas de las subtramas con los personajes secundarios.

El elenco de apoyo, aunque competente, no logra destacar. Nia Vardalos, conocida por su papel en My Big Fat Greek Wedding, interpreta a la señora Trantz, la maestra de Ivy y Bean. Sin embargo, su personaje es unidimensional y no aporta mucho a la trama más allá de ser una figura de autoridad. Lidya Jewett como Nancy, y otros personajes como David (Garfield Wilson), Charlotte (Marci T. House) y Katrine (Jaycie Dotin), tampoco logran dejar una huella duradera.

En cuanto a su originalidad, Ivy + Bean: The Ghost That Had to Go no rompe moldes. Se ajusta a las convenciones del género familiar y comedia infantil sin aportar nada revolucionario. Aunque la idea de un fantasma en el baño escolar es divertida, la ejecución se siente predecible, especialmente para aquellos familiarizados con el material source. La película no explora temas más profundos, como la amistad o la superación personal, de manera significativa, lo que la convierte en un entretenimiento ligero pero sin sustancia.

El público objetivo de Ivy + Bean: The Ghost That Had to Go es claro: niños en edad escolar y sus familias. La película está diseñada para entretener a los más pequeños con humor absurdo y situaciones divertidas, mientras que los adultos pueden disfrutar del mensaje sobre la importancia de la amistad y la superación de diferencias. Sin embargo, aquellos que buscan algo más allá de una comedia familiar convencional quedarán decepcionados.

Comparada con otras películas del mismo género, como The Ghost That Had to Go no destaca particularmente. Películas como ParaNorman (2012) o incluso Coco (2017) exploran temas similares pero con una profundidad narrativa y emocional que falta en este filme. No es que Ivy + Bean: The Ghost That Had to Go sea mala; simplemente no logra elevarse por encima de las expectativas del género.

En resumen, Ivy + Bean: The Ghost That Had to Go es una comedia familiar bien intencionada pero sin alma. La química entre las dos protagonistas es su mayor fortaleza, y hay momentos de humor genuino que pueden entretener a los más pequeños. Sin embargo, la trama predecible, el ritmo irregular y la falta de originalidad la convierten en un filme olvidable.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Keslee Blalock — Ivy
  • Madison Skye Validum — Bean

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