Cine

Los archivistas advierten: una fusión Paramount-Warner dejaría la historia del cine en muy pocas manos

Rochelle Widdowson alerta de que reunir los archivos de CBS News y CNN bajo un mismo dueño amenaza imágenes que nadie podrá recuperar
Martha O'Hara

Toda fusión de estudios es también una fusión de memoria. Cuando dos bibliotecas del tamaño de las de Paramount y Warner Bros. Discovery se funden en un solo balance, las imágenes del último siglo — noticieros, entrevistas en bruto, cintas nunca emitidas, los descartes con los que realmente trabajan historiadores y documentalistas — dejan de ser un recurso compartido para convertirse en el activo de un único dueño. Esa es la apuesta silenciosa del acuerdo que tiene a los ejecutivos de Hollywood hablando de resultados trimestrales y a sus archivistas hablando de pérdida.

En el Bentonville Film Festival, la productora de archivo Rochelle Widdowson expuso la preocupación sin rodeos. “Es desgarrador”, dijo a Deadline, y lo calificó de “muy, muy triste que haya un puñado de personas controlando todo esto”. Widdowson, productora de origen australiano afincada ahora en Nueva York, no se preocupa en abstracto: su reciente documental Ghost in the Machine, la película de Valerie Veatch que rastrea los orígenes de la inteligencia artificial hasta el movimiento eugenésico, se armó con más de 900 piezas de archivo extraídas de instituciones como PBS, la BBC y el banco de imágenes Pond5.

Su alarma es concreta. Skydance Media, mediante su toma de control de Paramount, ya domina el archivo de CBS News; si Paramount logra absorber a Warner Bros. Discovery, el archivo de CNN pasaría a las mismas manos. Un siglo de imágenes informativas y una vastísima biblioteca de cine y televisión responderían a un único guardián corporativo — y, advierte Widdowson, lo que se retira de internet rara vez vuelve. “No podemos hacer reaparecer los archivos por arte de magia si los sacan de la red”, afirmó.

La amenaza que describe no es solo la concentración, sino la desaparición. Algunos titulares de derechos ya han empezado a retirar colecciones de internet para impedir que las empresas de IA las recolecten como datos de entrenamiento — una maniobra defensiva que también deja ese mismo material fuera del alcance de los documentalistas que dependen de él. Para Widdowson el coste es cívico, no solo profesional. “Si no tenemos forma de verificar nuestra historia, es muy difícil ver hacia dónde vamos”, dijo.

No está sola. La Archival Producers Alliance, fundada en 2023 y con ya más de 650 miembros, ha pasado el último año argumentando en contra del acuerdo; sus fundadoras Stephanie Jenkins, Rachel Antell y Jennifer Petrucelli han expuesto sus razones en Los Angeles Times y, este mes, en el Poynter Institute, presentando el acceso a los archivos y la explotación por la IA como dos caras de la misma concentración — la misma que llevó a Jane Fonda a un escenario de Nueva York contra la fusión apenas unos días antes.

Las cifras de un expediente de fusión son reversibles; un archivo no lo es. Si se pierde la única copia, se borra el único máster o se deja que un servidor se apague en silencio, hará falta justamente esa magia que, según Widdowson, no existe para recuperarlo.

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