Cine

Hipnótico — el thriller de Netflix que convierte la terapia en arma

Matt Angel y Suzanne Coote saben lo que quieren hacer durante la mayor parte del metraje — y pierden el pulso justo donde más importa.
Martin Cid

Jenn (Kate Siegel) lleva meses estancada: una ruptura, cierta deriva personal, la sensación de no avanzar. Un consejo de una amiga la lleva hasta el doctor Collin Meade (Jason O'Mara), un hipnoterapeuta cuya consulta está diseñada para transmitir autoridad y confianza total. Las primeras sesiones parecen funcionar. Después empiezan los huecos: tramos de tiempo que Jenn no puede explicar, comportamientos que no reconoce como propios. Cuando el detective Rollins (Dulé Hill) comienza a hacerle preguntas que ella no puede responder, lo que parecían efectos secundarios del tratamiento empieza a tener otra explicación.

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Matt Angel y Suzanne Coote, el dúo detrás de The Open House (2018), dirigen a partir de un guión de Richard D'Ovidio. La película llegó a Netflix en octubre de 2021 con una duración de 89 minutos. La mayor parte de la acción transcurre en interiores: la consulta del terapeuta, el apartamento de Jenn, unos pasillos bajo iluminación controlada. El confinamiento acota el presupuesto, pero también concentra la atención donde importa.

La premisa toca algo genuinamente incómodo en la relación terapéutica: la apertura que exige del paciente, la asimetría de conocimiento y vulnerabilidad que crea, y el daño que puede causar si se explota en la dirección equivocada. Kate Siegel es el mayor activo de la película. Su trabajo en La maldición de Hill House la estableció como una de las presencias más sólidas del cine de género contemporáneo, y aquí sostiene escenas que el guión deja sin terminar. Jason O'Mara resulta convincentemente pulido sin necesidad de exagerar la amenaza.

La dirección apuesta por primerísimos planos durante las secuencias de hipnosis, que es la decisión correcta: el horror de perder el control sobre la propia mente no necesita un montaje rápido para registrarse. La banda sonora se mantiene en territorio ambiental, acompañando sin dramatizar. El resultado es una película estable en su planteamiento, aunque no especialmente inventiva en su lenguaje visual.

El problema llega en el tercer acto. La película elige una resolución convencional para el thriller en el momento exacto en que su premisa apuntaba hacia algo más extraño. Quien conozca el subgénero de la hipnosis como arma, desde Trance hasta Get Out, reconocerá los engranajes antes de que terminen de girar. Como película de Netflix para una tarde sin exigencias, cumple sus 89 minutos. Como propuesta capaz de añadir algo propio a su subgénero, es bastante más provisional.

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Matt Angel

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