Cine

‘Jim Queen’: el virus que ‘cura’ la homosexualidad, convertido en comedia animada

El debut de Nicolas Athané y Marco Nguyen, presentado en las sesiones de medianoche de Cannes, es gamberro, obsceno e inesperadamente tierno.
Camille Lefèvre
Una epidemia recorre el París gay y su síntoma es la heterosexualidad. Ese es el motor de Jim Queen, una desvergonzada comedia de animación francesa en la que un virus ficticio llamado Heterosis se propaga por los clubes y las saunas de la ciudad y va convirtiendo, en silencio, a los hombres gais en heterosexuales. La premisa es una provocación disfrazada de dibujo animado, y la película sabe muy bien cuánta incomodidad está removiendo. En el centro está Jim Parfait, un influencer de abdominales marcados que se proclama rey de las llamadas Gym Queens, adorado por su cuerpo y por su perfil. Cuando la infección lo alcanza, sus seguidores se esfuman y su estatus se desmorona, y el antiguo icono del Orgullo se queda con un único aliado: Lucien, un recién salido del armario con más corazón que músculo. Juntos se lanzan a buscar una cura antes de que desaparezca del todo la comunidad que idolatraba a Jim.

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Jim Queen es el primer largometraje de Nicolas Athané y Marco Nguyen, dos animadores que pasaron años en las trincheras de la animación adulta francesa antes de dar el salto a la dirección. Producida por el estudio parisino Bobbypills junto a socios belgas, la película hereda el estilo de esa escuela: un trazo elástico y dibujado a mano, colores de acidez luminosa y una disposición a llevar cada imagen mucho más allá del buen gusto. Se estrenó en la sección Séances de Minuit de Cannes, reservada a los títulos demasiado salvajes para la competición oficial. En lo visual, la película se inscribe en una tradición de animación europea transgresora que entiende el medio como una licencia y no como un límite. Los cuerpos se estiran y se hinchan, los fondos laten en neón y la cámara se mueve de las pistas de baile abarrotadas a los apartamentos diminutos con la inquietud de un videoclip. Es animación para adultos, más cercana al humor de la comedia nocturna que a nada apto para todos los públicos, y asume esa identidad sin pedir perdón. La sátira funciona en las dos direcciones. Al invertir la lógica del contagio, Athané y Nguyen le dan la vuelta a una ansiedad cultural conocida y apuntan su burla al culto al gimnasio, a la vanidad de los influencers y a las jerarquías basadas en la apariencia que pueden formarse dentro de los propios espacios queer. La búsqueda de la cura, un compuesto que la película bautiza como Chloroqueer, se convierte en vehículo para chistes sobre el deseo, la vergüenza y los códigos que rigen un ambiente. Es grosera, y también certera. Esa inversión es la que le da su carga a la película. Un virus que dice curar la homosexualidad no es un invento neutro: rima de forma incómoda con la retórica real de las terapias de conversión y con la memoria de la epidemia que todavía sobrevuela la vida gay. En lugar de dar lecciones, Jim Queen deja que sea el absurdo quien argumente, y monta un mundo en el que la heterosexualidad es el contagio y la solidaridad, el único tratamiento disponible. El chiste, repetido y llevado al extremo, se endurece hasta convertirse en una tesis sobre a quién decide proteger una comunidad cuando llega el miedo. El reparto de voces francés se apoya en el tempo cómico. Alex Ramirès da vida a un Jim de ídolo engreído en caída libre, Jérémy Gillet dota a Lucien de una dulzura sincera, y la humorista Shirley Souagnon y el músico Philippe Katerine asoman en papeles secundarios, este último como una próstata parlante tan absurda como suena. El actor de cine para adultos François Sagat también pone la voz, un guiño de casting que la película no se molesta en disimular. Con todo su descaro, Jim Queen no termina de ajustar cuentas con la historia de la que toma prestada su premisa. Una enfermedad que borra a una comunidad no es un material cómico neutro, y su decisión de jugar con el pánico epidémico no le hará gracia a todo el mundo, por mucho cariño que sienta por sus personajes. Su desenlace es más cálido y más amable de lo que promete el arranque, y esa ternura lima parte de la provocación. Tampoco resuelve la pregunta comercial que la sobrevuela: una farsa queer, explícita y dibujada a mano es difícil de vender más allá de los festivales y de un puñado de territorios afines. El primer público ha sido generoso. La crítica llegada de Cannes la describió como divertidísima y desatada, elogió una banda sonora electro saltarina y su negativa a hundirse en la tragedia, y la película siguió su recorrido por Annecy, Karlovy Vary y el festival de género Fantasia. Las buenas notas que le han puesto los pocos espectadores de festival que la han votado son una señal prometedora, aunque aún no probada, para un título que todavía busca un estreno más amplio. La acogida apunta a una vida de culto, la de ese título de medianoche que viaja por el boca a boca más que por la inversión en marketing. Jim Queen llega a los cines españoles el 4 de septiembre de 2026, después de pasar por el Atlàntida Mallorca Film Fest, y tras su estreno francés el 17 de junio a través de la distribuidora The Jokers Films. De momento no hay confirmado un estreno amplio en lengua inglesa: por ahora, el público internacional se cruzará con Jim y Lucien sobre todo en el circuito de festivales, donde la película sigue proyectándose.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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