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Texas Chainsaw Massacre: un remake sin alma

Martin Cid
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El zumbido de una motosierra rompe el silencio del desierto texano, mientras la sangre salpica la pantalla como un recordatorio brutal: el horror clásico nunca muere, pero a veces tampoco evoluciona.

David Blue Garcia’s Texas Chainsaw Massacre (2022) es un ejercicio de nostalgia pura, una película que se aferra al legado de su predecesora de 1974 con uñas y dientes, pero que olvida llevar el género a territorio nuevo. La trama es sencilla: después de casi medio siglo escondido, Leatherface (Mark Burnham) regresa para aterrorizar a un grupo de influencers idealistas que, sin quererlo, desentrañan su mundo oculto en un pueblo remoto de Texas. El filme se apoya en el peso de su historia, pero se queda corto en innovación y sustancia.

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La dirección de Garcia es competente, pero carece del toque único que elevó al original de Tobe Hooper a la categoría de culto. Donde Hooper usaba la cámara como un instrumento de terror psicológico —con planos largos y una atmósfera asfixiante—, Garcia opta por un enfoque más convencional, lleno de cortes rápidos y escenas de acción exageradas. La fotografía, aunque oscura y opresiva, no logra capturar esa sensación de claustrofobia que hizo del original una experiencia tan inquietante. Sin embargo, hay momentos en los que la dirección demuestra su comprensión del material: la secuencia inicial en el cementerio, con sus imágenes grotescas de cuerpos robados, es un ejemplo de cómo el filme puede construir tensión efectivamente.

El diseño de producción es otro punto fuerte. La casa abandonada, con sus paredes ensangrentadas y sus herramientas oxidadas, es un homenaje fiel al espíritu del original. Los efectos prácticos —como las máscaras de Leatherface y las heridas sangrantes— son notables, aunque a veces caen en lo grotesco sin razón aparente. La música, aunque no innovadora, cumple su función: el tema principal, una adaptación del clásico de 1974, se usa estratégicamente para construir suspense.

Pero donde la película tropieza es en su narrativa. La trama sigue fielmente los pasos del slasher clásico, sin agregar nada nuevo al género. Las víctimas —interpretadas por Sarah Yarkin y Elsie Fisher— carecen de profundidad, convirtiéndose en meros espectadores de su propio destino. El guion evita cualquier comentario social más profundo, a pesar de la oportunidad que ofrece el enfoque en influencers. Podría haber explorado temas relevantes sobre la obsesión moderna con la fama y el peligro de vivir vidas virtuales, pero se queda en superficialidades.

El mayor problema de Texas Chainsaw Massacre (2022) es su falta de originalidad. A pesar de sus esfuerzos por modernizarse, se siente como un ejercicio nostálgico sin alma. La elección de centrar la historia en influencers podría haber sido una oportunidad para explorar temas más profundos, pero el guion evita cualquier reflexión significativa. Las actuaciones son aceptables, pero nada destacable. Burnham como Leatherface cumple con lo esperado: es brutal, impredecible y aterradoramente físico, pero su personaje no evoluciona más allá del arquetipo del asesino enmascarado.

El filme también sufre de una estructura narrativa predecible. Desde el primer acto, sabemos exactamente qué esperar: un grupo de jóvenes ingenuos que caen uno a uno en las garras de un asesino psicópata. No hay giros inesperados, ni desarrollos de personajes significativos. La película se siente como una colección de escenas de terror desconectadas, sin una narrativa coherente que las una.

A pesar de sus fallos, Texas Chainsaw Massacre (2022) tiene algunos momentos memorables. La secuencia en la gasolinera abandonada, con su atmósfera opresiva y su uso efectivo del sonido, es un ejemplo de cómo el filme puede construir tensión de manera efectiva. Sin embargo, estos momentos son pocos y lejos entre sí, y no logran salvar una estructura narrativa que se siente repetitiva.

El público objetivo de esta película son los fans de la franquicia y los amantes del slasher clásico. Aquellos que buscan un terror innovador o una experiencia cinematográfica más profunda quedarán decepcionados. La película es un homenaje fiel al original, pero carece de la chispa que lo hizo grande.

MCM Score: 5.8/10 — craft 2 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 1.8.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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