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La doppelgänger alienígena divide el thriller de Duffield»: ángulo concreto sobre la escena clave y el veredicto desigual.

Martin Cid
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La escena del doppelgänger alienígena en No One Will Save You (2023) —donde Brynn (Kaitlyn Dever), tras ser psicóticamente sondeada por extraterrestres, se enfrenta a una versión de sí misma creada a partir de un parásito— encapsula la tensión central del filme: un thriller de ciencia ficción que oscila entre lo ingenioso y lo confuso. Brian Duffield, conocido por su trabajo en The Babadook (2014), intenta aquí mezclar el terror de invasión con el drama psicológico, pero el resultado es desigual.

La película sigue a Brynn, una costurera que vive aislada en su casa del bosque después de haber sido repudiada por los habitantes de su pueblo debido a un trágico incidente de su pasado. La premisa ya establece un conflicto claro: una mujer sola contra fuerzas sobrenaturales que amenazan no solo su vida, sino también su cordura. Duffield opta por un enfoque minimalista, con solo cinco palabras de diálogo en todo el metraje, lo que obliga a la audiencia a enfocarse en los elementos visuales y sonoros para construir la narrativa.

Uno de los aspectos más logrados es el uso del espacio doméstico como reflejo del estado emocional de Brynn. Su casa, llena de modelos a escala de un pueblo, funciona como una metáfora física de su aislamiento. Los planos cerrados en las escenas nocturnas, donde los alienígenas invaden su hogar, crean una atmósfera claustrofóbica que resalta la vulnerabilidad del personaje. Dever brilla en estas secuencias, especialmente cuando Brynn se defiende con un fragmento de modelo bell tower, una elección que subraya tanto su ingenio como su desesperación.

Sin embargo, el guion tropieza al intentar equilibrar el horror alienígena con el drama personal. La revelación final —que los extraterrestres descubren cómo Brynn mató accidentalmente a su mejor amiga Maude durante un altercado infantil— parece un añadido forzado para justificar la redención abrupta de los aldeanos. Este giro psicológico, aunque potencialmente interesante, carece de desarrollo orgánico dentro del relato. La película nunca explora con suficiente profundidad el trauma de Brynn o cómo este evento pasado influye en su presente, dejando al espectador con más preguntas que respuestas.

A nivel técnico, la película destaca por su sonido envolvente, especialmente en las secuencias de persecución donde los zumbidos alienígenas crean una tensión palpable. Sin embargo, la edición se vuelve predecible en sus jump scares, recurriendo a fórmulas genéricas que rompen la inmersión. La dirección de Duffield es competente, pero le falta el pulso firme necesario para mantener un equilibrio entre el terror y el drama psicológico.

El filme parece dirigido a un público familiarizado con los thrillers de ciencia ficción y terror de invasión, pero también apela a quienes disfrutan de narrativas minimalistas centradas en personajes complejos. La actuación de Dever es el punto fuerte, pero el guion no le da suficiente profundidad a su personaje para explorar plenamente sus motivaciones y conflictos internos.

En comparación con otras películas del género, No One Will Save You se sitúa en un nivel intermedio. No alcanza la profundidad temática de obras como Past Lives, pero tampoco cae en los excesos de producciones como Madame Web. Su mayor logro es mantener una atmósfera tensa y envolvente, aunque su ejecución irregular evita que sea una experiencia memorable.

En definitiva, No One Will Save You propone un interesante cruce entre el terror de invasiones y el drama familiar, pero su ambición queda truncada por una ejecución desigual. La película logra crear momentos de tensión efectivos gracias a la dirección competente de Duffield y la actuación sólida de Dever, pero su narrativa fragmentada y su falta de desarrollo temático la alejan de ser una obra destacada del género.

Duffield demuestra un entendimiento claro de cómo utilizar el silencio y los sonidos ambientales para construir suspense. La escena en la que Brynn descubre que sus vecinos están bajo el control de parásitos alienígenas es particularmente efectiva, gracias a su uso de planos largos y una banda sonora minimalista. Sin embargo, estos aciertos se ven opacados por decisiones narrativas que parecen más interesadas en sorprender al espectador que en desarrollar una historia coherente.

El minimalismo del diálogo, aunque audaz, también presenta desafíos. La falta de palabras obliga a la audiencia a interpretar las emociones y motivaciones de Brynn principalmente a través de su lenguaje corporal y expresiones faciales. Dever hace un trabajo admirable al transmitir miedo, desesperación y determinación sin recurrir a monólogos o diálogos explicativos. Sin embargo, este enfoque puede dejar a algunos espectadores desconectados, especialmente aquellos que esperan una narrativa más tradicional.

La película también explora temas de culpa y redención, aunque de manera superficial. La revelación del pasado traumático de Brynn —la muerte accidental de su mejor amiga— podría haber servido como un punto de inflexión emocional poderoso si se hubiera desarrollado con más cuidado. En cambio, el filme parece contentarse con presentarlo como un mero dispositivo narrativo para justificar el final abrupto.

A nivel visual, No One Will Save You tiene sus momentos brillantes. La escena en la que Brynn incendia a uno de los alienígenas utilizando su coche como arma improvisada es especialmente memorable, gracias a su uso efectivo de iluminación y efectos especiales prácticos. Sin embargo, estos instantes de creatividad visual son demasiado escasos, y gran parte del metraje se siente genérico en comparación.

La película también sufre de una identidad dividida. Por un lado, quiere ser un thriller de terror con elementos de ciencia ficción, pero por otro, intenta explorar el drama psicológico de su protagonista. Esta dualidad nunca se resuelve satisfactoriamente, dejando al espectador con la sensación de que el filme no sabe exactamente qué tipo de historia quiere contar.

A pesar de sus defectos, No One Will Save You tiene momentos que demuestran el potencial de Duffield como director. Su capacidad para crear atmósferas tensas y su enfoque minimalista son cualidades valiosas en un género a menudo sobrecargado con efectos especiales y acción innecesaria. Con una narrativa más cohesionada y un desarrollo temático más profundo, podría haber sido una experiencia mucho más satisfactoria.

En conclusión, No One Will Save You es una película que ofrece momentos de tensión efectivos y una actuación destacada de Kaitlyn Dever, pero su ejecución desigual y su falta de enfoque temático la alejan de ser una obra esencial del género.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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