Cine

Origen, la película de atracos que Christopher Nolan construyó dentro de un sueño

Todo un espectáculo con tintes oníricos
Liv Altman

Origen es una película de atracos que transcurre casi por completo dentro de la cabeza de los demás. Christopher Nolan le entrega a Dom Cobb un equipo, un objetivo y un trabajo imposible — no robar una idea, sino plantarla — y después pliega el mundo a su alrededor hasta que los pasillos giran, las ciudades se doblan y el tiempo corre a una velocidad distinta en cada planta del sueño.

Lo que la eleva por encima del simple truco es la seriedad con que Nolan respeta sus propias reglas. Construye toda una gramática de la lógica onírica — las patadas, los tótems, el limbo, la ley de que nunca recuerdas cómo llegaste — y confía en que el espectador la siga mientras la película avanza como un tren sin frenos. Es un superproducción concebida como una caja de puzzle que jamás se disculpa por ser inteligente.

YouTube video

La película

Cobb es un fugitivo al que se le ha cerrado la puerta de su casa y de sus hijos; el industrial Saito le ofrece un último encargo: ejecutar una inception, el acto casi mítico de sembrar una idea tan profunda que el objetivo la crea suya. Para lograrlo reúne a un equipo — un coordinador, un falsificador, un químico y una joven arquitecta, Ariadne, encargada de diseñar los mundos de sueño por los que descenderán, nivel a nivel.

Nolan plantea el descenso como una pila de atracos encajados, cada capa con su propio reloj, y la cámara de Wally Pfister logra que lo imposible pese y se sienta físico: el café parisino que estalla a cámara lenta, la pelea en el pasillo que Joseph Gordon-Levitt rueda en un decorado giratorio construido de verdad, la fortaleza nevada del nivel más profundo. La partitura de Hans Zimmer — metales atronadores y una Édith Piaf ralentizada — convierte la cuenta atrás en algo muy parecido al pavor.

Origen (2010)
Origen (2010)

DiCaprio, Cotillard y la arquitectura del duelo

Leonardo DiCaprio le presta a Cobb el mismo agotamiento atormentado que llevó ese mismo año a Shutter Island: un hombre tan consumido por la culpa que su propio subconsciente se ha vuelto contra él. El atraco es la trama, pero la verdadera historia es su matrimonio, y Marion Cotillard, como la perdida Mal que sabotea la misión desde dentro de la mente de Cobb, es el corazón roto de la película.

A su alrededor Nolan apila uno de los repartos más sólidos de su carrera: el imperturbable Arthur de Joseph Gordon-Levitt, el canalla Eames de Tom Hardy, el Saito de Ken Watanabe, Elliot Page como puerta de entrada del público, Cillian Murphy como el objetivo cuyo daño acabamos sintiendo y Michael Caine sosteniéndolo todo en apenas unos minutos. Nadie sobra; todos entienden la tarea.

Origen (2010)
Origen (2010)

Por qué perdura

Origen llegó en el verano de 2010 como algo que el cine comercial había dejado de creer posible: un espectáculo original y caro construido desde cero y no a partir de un cómic o de una secuela, y el público lo premió con más de 800 millones de dólares. Se llevó cuatro Oscar técnicos (fotografía, montaje de sonido, mezcla de sonido y efectos visuales) y se incrustó tan hondo en la cultura que la peonza giratoria se convirtió en su propio signo de puntuación. Más de una década después, la discusión sobre ese último plano no se ha apagado del todo, que es precisamente la idea.

Nuestra opinión

Un superproducción con la ambición de una película de autor y el motor de un thriller, Origen es Nolan en plena cumbre de sus facultades: densa, trepidante, más fría emocionalmente de lo que admiten sus fans y, por eso mismo, más hipnótica. Caiga o no la peonza, sigue siendo una de las apuestas más audaces que un gran estudio ha financiado en este siglo.

Dirección

Christopher Nolan

Christopher Nolan

Reparto

Etiquetas: , , , , ,

Debate

Hay 12 comentarios.