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**The After: Oyelowo brilla, el guion decepciona**

Veronica Loop
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El claxon bajo la lluvia es el corazón palpitante de The After.

David Oyelowo como Dayo, un conductor de rideshare consumido por la pérdida de un ser querido en un acto violento, se encuentra atrapado en una noche tormentosa que refleja su propia tormenta interior. Esta película, dirigida por Misan Harriman en su debut cinematográfico, es un drama crudo y visceral sobre el duelo, pero no todo lo que ofrece logra resonar con la misma intensidad.

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El punto fuerte de The After es, sin duda, la actuación de David Oyelowo. Cada gesto, cada silencio, cada mirada perdida hacia la lluvia que azota el parabrisas transmite un dolor desgarrador. La escena en la que Dayo golpea el volante, incapaz de contener su ira, es un momento de pura catarsis actuada con una intensidad que estremece. Oyelowo no solo lleva sobre sus hombros el peso emocional del filme, sino que también logra transmitir la complejidad de un hombre atrapado entre la rabia y la impotencia.

Sin embargo, el guion —escrito por John Julius Schwabach y Misan Harriman— tropieza en su estructura narrativa. La película oscila entre momentos de profundo realismo y giros narrativos que rozan lo predecible. El pasajero misterioso, interpretado por Jessica Kate Plummer, aunque bien actuado, cae en arquetipos demasiado conocidos: la voz de la razón que guía al protagonista hacia la redención. La escena clave del claxon bajo la lluvia, aunque potente visualmente, se siente más como un recurso dramático forzado que como una evolución orgánica del conflicto interno de Dayo.

Técnicamente, The After tiene méritos notables. La fotografía captura la atmósfera opresiva de la noche y la lluvia, reforzando el estado mental del protagonista. Los planos cerrados en el interior del coche, con las gotas de agua deslizándose por los cristales, crean una sensación claustrofóbica que inmersa al espectador en el viaje emocional de Dayo. El sonido también juega un papel crucial: el estruendo de los limpiaparabrisas y el rugido del motor no solo ambientan la escena, sino que también refuerzan la tensión narrativa.

Pero la edición podría haber sido más audaz. Algunos planos se alargan innecesariamente, ralentizando un ritmo que ya es desigual. La película tiene momentos de gran intensidad emocional, pero también secuencias en las que el desarrollo narrativo parece estancarse. Esta falta de fluidez afecta a la experiencia global del espectador, que puede sentir que la trama avanza y retrocede sin una dirección clara.

Donde la película destaca es en su originalidad temática. A diferencia de otros dramas de duelo, The After evita los clichés del «viaje de sanación». Harriman opta por una narrativa más cruda, mostrando cómo el dolor puede paralizar a alguien incluso años después de la pérdida. Esta decisión es valiente y refrescante, pero también es su talón de Aquiles: la falta de un arco claro para Dayo deja al espectador con una sensación de vacío, como si la película hubiera explorado el abismo del duelo pero se negara a ofrecer una salida.

En cuanto al género, The After se mueve entre el drama psicológico y el thriller emocional. Aunque no llega a ser un thriller convencional, los elementos de suspense —como el pasado oscuro del pasajero— añaden capas de tensión que mantienen la atención. Sin embargo, esta mezcla de géneros no siempre funciona: en ocasiones, la película parece indecisa entre ser un estudio de personaje y una historia de redención.

La dirección de Misan Harriman es otro aspecto a destacar. Conocido por su trabajo como activista y fotógrafo, Harriman demuestra una sensibilidad visual única en The After. Los planos detallados del interior del coche, las sombras alargadas sobre el asfalto mojado y los primeros planos de Oyelowo reflejan un estilo cinematográfico cuidadosamente construido. Sin embargo, la narrativa a veces parece subordinada a esta estética, lo que puede resultar en una experiencia visualmente atractiva pero emocionalmente distanciada.

Comparada con otros dramas recientes sobre el duelo, The After carece a veces de la profundidad emocional y la coherencia narrativa que harían de ella una obra esencial. Aunque logra rozar momentos de esperanza y redención, The After se queda atrapada en su propia atmósfera opresiva sin ofrecer un camino claro hacia la catarsis.

En cuanto a su público objetivo, The After apela a los amantes del drama psicológico intenso y a aquellos que disfrutan de historias centradas en personajes complejos. Sin embargo, su ritmo irregular y su falta de un arco narrativo claro pueden alejar a espectadores más casuales o a aquellos que buscan una experiencia cinematográfica más convencional.

Verdict: The After es un esfuerzo valiente pero inconstante. La actuación de David Oyelowo es excepcional, y la dirección visual de Misan Harriman demuestra un gran potencial.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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